Carlos Gaviria Díaz dejó un importante legado que enhorabuena fue recogido por Ana Cristina Restrepo en “El hereje”. Un libro donde se describen todas las facetas de la vida de Gaviria; en su labor como juez, como político, como educador y en su entorno familiar.

Ana Cristina Restrepo aborda y perfila a un Carlos Gaviria humanista que, en su entorno privado, mostró el mismo comportamiento pulcro predicado siempre en su vida pública. El Carlos Gaviria descrito en El Hereje es simplemente el retrato de un ciudadano sin apego al poder ni al protagonismo individual, un jurista que sencillamente consideraba que estaba “condenado a ser libre” y, como tal, debía reflexionar permanentemente sobre la libertad y las responsabilidades derivadas de ella.

Sus posiciones llevaron a que hubiese una desconfianza hacia él por parte de sectores conservadores, pese a predicar un respeto a la ley. La vida de Gaviria muestra que en muchas ocasiones el valioso ejercicio de una posición crítica en una sociedad conservadora lleva a ser confundida con la desobediencia y, en repetidas ocasiones, lamentablemente con la subversión. Restrepo recuerda numerosas polémicas de Carlos Gaviria como, por ejemplo, la que sostuvo con el entonces Comisionado de Paz del presidente Uribe, el quindiano Luis Carlos Restrepo, en la que Gaviria Díaz explicó las razones de la existencia del delito político en el ordenamiento jurídico colombiano, lo cual no implicaba legitimar las acciones de las guerrillas, que siempre fueron condenadas por Gaviria.

Esta biografía, armonizada por fragmentos musicales, poéticos y literarios se complementa con una introducción elaborada por Cecilia Orozco en la que se establece un paralelo entre Carlos Gaviria y uno de sus sucesores, el magistrado Jorge Pretelt, cuyas acciones tuvieron a la Corte en el ojo del huracán. Orozco trae a la memoria uno de los episodios más bochornosos de la corporación: la acusación que recayó sobre el togado Pretelt- entonces presidente del Tribunal – de haber pedido una comisión de 500 millones de pesos para orientar el sentido de un fallo de tutela que se venía tramitando en la Corte. Para Gaviria, solo el hecho de verse envuelto en ese escándalo llevó a la pérdida de autoridad.

Además de lo anterior, el libro cuenta también con un capítulo especial escrito por el abogado constitucionalista Santiago Pardo Rodríguez, quien detalla las sentencias en las cuales Gaviria ilustró su constante preocupación por la ética, puesto que como seres humanos debemos decidir sobre nuestros actos y debemos ejercer una constante reflexión sobre la validez de los mismos. Santiago Pardo nos recuerda cómo fueron los hechos que llevaron a la sentencia que despenalizó la dosis mínima y cómo desde el establecimiento y la Drug Enforcement Agency llegaron a criticar esa decisión liberal de la Corte. Tal sentencia deja en claro que, en una nación realmente democrática, el Estado no puede “ser dueño de las decisiones individuales de las personas”.

En una coyuntura en la cual se considera la ética como algo irrelevante y en la que se busca reversar las libertades individuales, se promueve un irrespeto a la ley y se busca ganar campañas electorales a partir del insulto personal y la difamación, la lectura de “El Hereje” resulta más que necesaria.

*Carlos Chaves Avellaneda, docente, investigador senior Centro Libertad y Pensamiento Otto MORALES BENITEZ-Centotto. Historiador, magíster en análisis de problemas políticos económicos e internacionales contemporáneos y especialista en estadística aplicada. @carloshistorico

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