Reflexiones sueltas

Llorando sangre: los ojos también están en peligro en Estados Unidos

¿Recuerdan las confrontaciones del Esmad con los estudiantes? Al 31 de octubre de 2019, las balas utilizadas por el escuadrón provocaron la pérdida de un ojo a unas 15 personas. Las lesiones oculares parecen comunes en medio de manifestaciones. En Chile, las marchas dejaron casi 180 personas con daños severos de las cuales 30% sufrieron la pérdida del ojo; en Hong Kong, una protesta con parches tuvo lugar después de que una joven recibiera un proyectil en el ojo; en Francia, varios chalecos amarillos perdieron la vista. Los antimotines parecen utilizar las mismas prácticas en todos lados y ahora le llegó el turno a Estados Unidos. Linda Tirado, fotógrafa de Nashville, quedó ciega de un ojo mientras cubría una protesta en Minneapolis. “Sentí que mi cara explotaba”, dijo. No fue la única. Pasó en Indiana, en Texas, en Missouri.

Los llamados para la reforma a las policías se intensifican. Barack Obama publicó un hilo de Twitter en el que pide que cada uno o una de los alcaldes/as revise sus estándares de uso de la fuerza y los concierte con la comunidad, un consejo que resuena también fuera de Estados Unidos.

Entretanto, Linda quiere hablar con más víctimas que perdieron un ojo por la brutalidad policial. Habría que decirle que esta historia cruza fronteras y, aquí, en Colombia, más de uno tendría mucho para contarle.

Black Lives matter en Estados Unidos y en Colombia también

Estas fotos lo dicen todo.

¿Por qué lo golpean, por qué lo golpean? gritaba la novia de Anderson Arboleda, un joven afro de 19 años, de Puerto Tejada, norte de Cauca. Se supo luego que la policía le dio bolillo por violar la cuarentena y le echó gas lacrimógenos. Fue tal la golpiza que Anderson murió horas después de muerte cerebral. Escuche la entrevista de José Marulanda, columnista de La Línea del Medio, y los periodistas de Unicauca Estéreo, a su tía Magali Arboleda.

Los generales de Estados Unidos reaccionan en público; los oficiales de Colombia filtran

Los militares se distanciaron del comandante en jefe. Un general en funciones hizo lo impensable: contradijo al Presidente en público. El llamado de Donald Trump al despliegue de militares para la represión de las protestas se convirtió en la gota que rebozó el vaso. Fue nada menos que el  Jefe del Estado Mayor Conjunto. El general Mark Milley, del Ejército, envió a los comandantes de todas las fuerzas un memo en el que, no solo reconoce protesta pacífica y recuerda la necesidad de respetar la Constitución, sino también señala que el mando de la Guardia Nacional reposa en las gobernaciones de los estados y no en la Casa Blanca.

Memo obtenido por CBS News

Pero Milley no fue el único general activo en hablar. El comandante de la Fuerza Aérea también le escribió a sus subordinados pidiéndoles confrontar la realidad del racismo entre ellos. Consideró la muerte de George Floyd en manos de la policía una tragedia nacional. Varios oficiales de esa fuerza escribieron memos y se expresaron en las redes.

Siempre ha existido una historia de amor entre conservadores y militares. Pero la relación con Trump se venía dañando. El secretario de defensa, general retirado Jim Mattis, que renunció en diciembre de 2018, había venido trabando las ideas arriesgadas del presidente: sí, la OTAN sirve para nuestra defensa, le decía; no, no hay que abandonar el acuerdo con Irán; sí necesitamos las tropas en Siria. Los hechos prueban que no le fue tan bien en el campo de la persuasión y las cosas llegaron a tal punto de tensión que, al parecer, afirmaba que prefería tragar ácido antes que darle a Trump el desfile militar en Washington, D.C., el antojo con el que regresó de Francia después de un 14 de julio. Mattis no aguantó más y, en un pronunciamiento en el que defendió las protestas, sostuvo que nunca había visto a un presidente que ni siquiera pretendiera unir sino dividir. Agregó: “Podemos unirnos sin él”.

El ex Jefe del Estado Mayor Conjunto Mark Mullen escribió para The Atlantic una nota titulada “No puedo callar más”, advirtiendo sobre la intención de politizar las fuerzas armadas. “Nuestros compatriotas no son nuestros enemigos”, sentenció.

La lista de los generales retirados que han salido a dar la pelea en contra de Trump se extiende. Se cuentan el general Martin Dempsey, también ex Jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Michael Hayden, ex director de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional y el general Tony Thomas, del Comando de Operaciones Especiales.

Todos se demoraron pero lo hicieron. En Colombia, resulta evidente la división. Son muchos los oficiales activos que filtran información sobre las chuzadas y demás despropósitos que ordenan sus pares o superiores. No hablan en público. ¿Hasta cuándo debemos seguir esperando?

*Laura Gil, politóloga e internacionalista, directora de La Línea del Medio, @lauraggils

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