El Hormiguero
Julianne Pachico
Seix Barral
361 páginas

‘Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida’, dice la canción de César Isella. Y sí. Lo que pasa es que creo que de esos lugares uno nunca se ha terminado de ir. También sospecho que ese espacio revisitado tiene sus coordenadas en la niñez, porque a pesar de que ésta pudiera haber sido dura, la fascinación vital de entonces es un sentimiento que se parece, con mucho, al amor.

Será por eso, digo yo, que la literatura de Julianne Pachico regresa frecuentemente a Colombia. Hija de padre estadounidense y madre británica, y nacida en Cambridge, Inglaterra, Julianne vivió con su familia en Cali hasta 2008 -luego se fue para realizar su pregrado en Literatura Comparada en Portland, Estados Unidos, una Maestría en Escritura Creativa y un doctorado en Escritura Crítica y Comparada en la Universidad de East Anglia, en Norwich, su país natal- .

En los afortunados, (2019) y en El Hormiguero, su reciente novela publicada en abril de 2020 por Seix Barral, vuelve a la Colombia en la que vivió hasta los 18 años. En la primera, a Cali y, en la segunda, a Medellín. Las dos son ciudades castigadas por diferentes tipos de violencia y esa condición, que la permeó a ella en como adolescente en la Cali de los años 90, las hace fundamentales para la reconstrucción de su identidad y para el escudriñar las respuestas de un enigma que parece asolarla: ¿de qué está hecho este país que tanto la marcó, que tanto ama y en el que tiene tantas esperanzas, pero que no parece querer despojarse de los mecanismos mortíferos que tanto daño le hacen?

El Hormiguero es la historia de Lina, una mujer que regresa a Medellín luego de casi veinte años de vivir en Londres. Lina quiere encontrar a Matty, su otrora ‘parcero’, y quien ahora es un líder comunitario. Los fantasmas del pasado, imaginarios y otros no tanto, resurgen en una historia que es igualmente un libro sobre la reelaboración del pasado individual y colectivo, así como un artilugio de terror. Éste es un libro que recurre a muchas estrategias de ese género y logra una distorción psíquica que se traslapa con esa violencia social que habita en lo que somos como sociedad.

Pero terror no es lo único. Aquí hay sátira social, ciencia ficción y romance. Por lo demás, el editor de este libro para Colombia, Christopher Tibble, me comentó que lee el El hormiguero como una novela sobre la memoria, es decir, sobre ese mecanismo que permite reconstruir el presente, pero que también es un terreno en permanente disputa en la sociedad. La novela, también bajo el punto de vista de Tibble, es una denuncia de la manera como ciertos estratos privilegiados han construido la idea de la miseria como un parque temático, descalificando, de paso, esa verdad de a puño que es que la sanación de una sociedad viene desde abajo, desde una solidaridad construida en comunidad, sin imposiciones y a través de una memoria más incluyente.

El Hormiguero fue escrita en inglés y llevada al español por el traductor y filósofo Felipe Botero Quintana. Eso le da una particularidad: un escenario y una temática nuestros, tan colombianos, descritos con ese matiz extraño de la mirada de Pachico, una ‘semi-extranjera’ que no puede abandonar los viejos sitios de la Colombia donde amó la vida.

*Mauricio Arroyave, periodista, lector caprichoso y frustrado librero, @mauroarroyave. Canal de Youtube El Ojo Nuclear.

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