Es un desgaste todos los días ver cómo el país se divide en polos opuestos como si fuese un insulto ser de tal y cual partido.

Me sorprende observar el arraigo de cada persona y los temas sin sentido. Es claro que muchos piensan diferente y gustan de los colores de los partidos; de lo contrario, no se expondrían a tales desprecios.

¿Por qué decir izquierda o derecha? Hoy en día es un antagonismo que tuvo origen en el marco de la Revolución Francesa, al conformarse en Francia el 28 de agosto de 1789, la Asamblea Nacional Constituyente, que se proponía redactar una Constitución. Se agruparon los bandos a los lados del presidente de la Asamblea: los representantes de la aristocracia, alta burguesía y el clero, que defendían el poder real, se hicieron a la derecha y los partidarios del poder popular se organizaron a la izquierda.

En conclusión, para la época, estar a la derecha era defender el status quo, ser más conservador y tener dinero, mientras estar a la izquierda representaba el cambio para el bienestar del pueblo. De este modo, los partidos políticos toman conceptos similares, por ejemplo, el Partido Republicano y el Partido Demócrata en Estados Unidos y el Partido Popular (PP) y Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en España.

En Colombia, según el Consejo Nacional Electoral, se pueden contar 16 partidos con personería jurídica, así: Movimiento Colombia Humana – Unión Patriótica UP, Movimiento Autoridades Indígenas de Colombia AICO, Movimiento Alternativo Indígena y Social MAIS, Partido ADA, Partido Colombia Renaciente, Partido Alianza Social Independiente ASI, Partido Alianza Verde, Partido Cambio Radical, Partido Centro Democrático, Partido Colombia Justa Libres, Partido Conservador Colombiano, Partido FARC Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, Partido Liberal Colombiano, Partido Político MIRA, Partido Polo Democrático Alternativo y el Partido Social de Unidad Nacional “Partido de la U”.

En Colombia, ¿existe la derecha y la izquierda?

Las eternas discusiones sobre la derecha y la izquierda evocan la práctica de una religión, con los dirigentes como salvadores, cuando todos sabemos que no lo son; son tan humanos y falibles como todos, amarrados a los designios de sus intereses y controlados por sus deseos. Varios de los insultos se originan en el temor a un futuro dictador; no obstante, de ambas corrientes políticas han surgido mandatarios enceguecidos por el poder queriendo pasar de inmortales. Adolf Hitler era del Partido Nacionalsocialista Alemán de los Trabajadores y Hugo Chávez Frías del Partido Socialista Unido de Venezuela – Psuv, ambos cuestionables, con pensamientos desbordados, en el disfrute del poder temporal que les dio un momento de su vida y, al final, enfermos y reconocidos por su maldad y la devastación de sus países.

Darío Echandia dijo una frase que perdura en el tiempo, “¿El poder para qué?” en 1948, cuando asesinaron a Jorge Eliecer Gaitán, en el momento que los liberales y conservadores se enfrentaron violentamente. Hoy, ya no hay dos partidos políticos sino 16 y observaremos cómo algunos políticos se cambian de partidos, según el poder les guíe, de acuerdo con sus convicciones o, sencillamente, para agrupar fuerzas para la próxima elección.

Nuevamente pregunto, ¿izquierda o derecha? Quizá éste sea el reflejo de la sociedad y sus divisiones, que carecen de sentido, y sumarse a quienes no se cansan de insultarse hace parte del desperdicio del lenguaje terrenal. Existirán proyectos que sean apoyados por unos o por otros; no todo puede ser blanco y negro o bueno y malo. De hecho haciendo un análisis juicioso, los planteamientos de varios partidos no podrían clasificarse de propuestas tan radicales.

Si los ciudadanos se encasillan, limitan sus ideas y no podrán ver las necesidades del país, lo mejor es revisar a conciencia qué sirve verdaderamente a los colombianos. Es indispensable que los partidos tengan candidatos intachables en sus actuaciones, que no estén en esos listados de políticos corruptos, que no han hecho más que desangrar al país, porque a quién se le ocurre tomar los recursos públicos y dejar sin alimentos, vías, trabajo, alcantarillado o luz a un municipio. Solo a quienes no les importamos y tienen al Estado como negocio. También se necesitan personas que se encuentren capacitadas para ejercer los cargos; últimamente estos puestos han sido ejercidos por personas que no conocen el país, no leen los proyectos, no saben lo que aprueban y firman. De hecho, varios de ellos, cuando las sesiones del Congreso eran presenciales, no iban a trabajar; ahora no se sabe qué hacen desde la comodidad de sus casas.

El poder reside en el pueblo; son los ciudadanos quienes dan la autonomía para obtenerlo. Las ansias de poder se reducen a un momento temporal de la vida. Nadie podrá irse con todo su poder y sus bienes al morir, porque el poder no es eterno.

*Sandra Castillo, abogada, @sandra_doly

1 COMENTARIO

  1. Que tema más interesante y tan vagamente abordado. El dato y contexto histórico, intachable, y se esperaba más en la profundización del mismo, luego cayó en lo de siempre: si conocieran no se peleaban, etc, etc.
    Me quedo con lo bueno.

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