Espero que el Fiscal Barbosa recupere cuanto antes su salud y supere el coronavirus sin dificultades; celebro que esté confinado en su domicilio, tal como aconsejan los médicos, como gesto de cuidado hacia los demás.

Parece que, además del Covid, Barbosa contrajo también una infección que afecta el cerebro – el ´trumpismo’ – . Según La Silla Vacía, el alto funcionario no utilizaba el tapabocas en la Fiscalía, no solo porque “la justicia no debe tener el rostro oculto”, sino también porque Donald Trump no lo hacía.

En su convalecencia, valdría la pena contarle al Fiscal que la Casa Blanca tiene hoy más casos de coronavirus que varios Estados que han manejado la pandemia mejor que Estados Unidos y Colombia. No olvidemos que nosotros, por el contrario, ocupamos los primeros espacios en las tablas de número de contagios.

El evento de presentación de la nominada Amy Coney Barrett a la Corte Suprema de Justicia, convocado por el presidente Trump, dejó 35 infectados conocidos. ¿Quién sabe cuántos más que no sepamos? La Casa Blanca no le apostó a identificar a los contagios casi con seguridad para hacer quite a las consecuencias políticas de la imprudencia de Trump. 

¿Cuántos casos habrá dejado en el camino Francisco Barbosa?  Mucho habla el sector político que representa Barbosa de la seguridad nacional. ¿No les interesa conocer la salud del presidente? ¿No valdría la pena conocer si Barbosa tuvo algún encuentro reciente con su amigo personal?  Asumo que, como Trump, tampoco está interesado en saber.

Afortunadamente, el Fiscal ha gozado de suficiente salud para cumplir con las funciones inherentes a su cargo. A otros el coronavirus les ha quitado la vida. Seamos superiores a los trumpistas criollos: usemos el tapabocas.

*Laura Gil, politóloga e internacionalista, directora de La Línea del Medio, @lauraggils

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