El sector del cannabis medicinal y cosméticos se está convirtiendo en una de las alternativas más viables para la reactivación económica en el país debido a la expansión del mercado y la tendencia mundial de crecimiento que se traduce en inversión y generación de empleo.

Nadie, ni los autores de la pasada Ley de Financiamiento, ni los de la reforma tributaria (Ley de Crecimiento Económico), contempló que el país viviría una de las épocas más difíciles en términos económicos durante el 2020 debido a la pandemia. No sólo los grandes inversionistas se vieron afectados, también las pequeñas y medianas empresas que no lograron superar la crisis.

Existe una gran incertidumbre frente a la proyección económica del país en los próximos años debido a las secuelas que deja la pandemia. Ahora, está en nuestras manos reactivar económicamente a Colombia y a Bogotá de manera responsable, velando por el presupuesto para el próximo año y proponiendo acuerdos innovadores que generen empleo.

Últimamente, he venido hablando en mis redes sociales sobre el cannabis medicinal y cosmético, conociendo diferentes puntos de vista por medio de encuestas y publicaciones. Esto con el fin de generar una conversación abierta con la ciudadanía y buscar la mejor solución ante uno de los mercados de mayor proyección para los próximos años.

Mientras en Estados Unidos son ya varios los estados que aprueban el uso medicinal y de consumo adulto del cannabis, aquí nuestros congresistas, en su mayoría, se rehúsan a dar el debate como sucedió el mes pasado y continúan cerrados al prohibicionismo. Pero el mundo cambia de perspectiva.

Según Fedesarrollo en el año 2019, el sector productivo del cannabis medicinal y cosmético pasó de alrededor de 100 toneladas de cultivos en el 2015 a un poco más de 400 toneladas, en el 2017 a nivel mundial. En Colombia, este panorama no cambia, lo que podría traducirse en generación de empleo, expansión del mercado e inversión a gran escala, que podríamos estar desaprovechando, de continuar con un terco prohibicionismo sin fundamento científico o mal ponderado.

En el concejo de Bogotá, estoy trabajando para que la administración distrital implemente acciones que contribuyan a no dejar pasar esta oportunidad, con estrategias que busquen la bancarización, el acceso a crédito para pymes y mipymes del sector, implementar campañas de sensibilización tanto a la ciudadanía como a la fuerza pública, debido a la estigmatización del sector que termina perjudicando a los productores, fortalecer las capacidades productivas y desarrollar investigación en innovación dentro del sector de cannabis medicinal y cosmético.

Es evidente que éste es un sector con mucho potencial para disminuir la brecha de desempleo en Colombia pues, según Fedesarrollo, en el 2019 se generaron alrededor de 1.500 empleos, se espera que para el año 2025 haya 12.031 y, para el 2030, 41.748 puestos de trabajo.

Cabe mencionar que son varios los beneficios del cannabis medicinal ante graves problemas de salud. Por ejemplo, según la doctora Sue Sisley, siquiatra de Arizona, el cannabis medicinal le ayudó a tratar a veteranos de guerra de los Estados Unidos quienes le confesaron que encontraron en la marihuana una alternativa útil a los medicamentos psiquiátricos con los que normalmente se tratan a este tipo de pacientes. Sin embargo, éstos no son los únicos usos con fines medicinales que tiene el cannabis; también la gente la usa para tratar una variedad de problemas médicos, tales como esclerosis múltiple, artritis, epilepsia, glaucoma, VIH, dolor crónico, la enfermedad de Alzheimer y algunos tipos de cáncer.

Ésta es una muestra clara de que la marihuana no es la mata que mata, que nos hemos enfocado a regular la marihuana como droga y no como medicina, pues los mayores esfuerzos han centrado su interés en el control del abuso como sustancia psicoactiva y poco esfuerzo hemos hecho como sociedad para investigar sus atributos que benefician la salud de las personas.

Por esta y muchas razones, es importante que Bogotá, junto con el departamento de Cundinamarca, trabajen de cara a uno de los sectores de mayor proyección económica del país, Cundinamarca como uno de los mayores cultivadores de cannabis y Bogotá, con una gran infraestructura en laboratorios para su procesamiento.

*Juan Javier Baena, concejal de Bogotá, @juanbaenam

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