En medio de la pandemia, las elecciones locales de Uruguay tuvieron lugar este 27 de septiembre. Hablé con Martín Clavijo, presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del Frente Amplio, sobre el recambio generacional. Esto fue lo que dijo.

El Frente Amplio parece un fenómeno urbano. Montevideo nunca le da la espalda, pero el interior sí habló muy fuerte en estas elecciones ¿Cómo se interpreta eso dentro del Frente Amplio?

El fuerte del Frente Amplio está en la zona metropolitana – Montevideo y Canelones – . Gobierna Montevideo desde el 90, o sea, lleva 30 años ininterrumpidos al frente de la capital y, en Canelones, obtuvo el cuarto gobierno departamental.

En 2005, cuando el Frente accedió al poder, se ganaron ocho intendencias del total de 19 departamentos. Ni en el mejor de los escenarios llegamos a controlar la mitad del país. Ése siempre fue nuestro punto débil: ¿cómo llegarle al ciudadano del interior, al que está más alejado de la capital?  Eso es una realidad y es un tema de discusión en nuestro proceso de autocrítica y de evaluación. Nosotros perdimos un gobierno nacional el año pasado por muy pocos votos, solo 28.000, pero perdimos.

El Frente Amplio perdió 180.000 votos, principalmente del interior, en estas elecciones. Hay que buscar la causa. Hubo logros en los gobiernos del Frente Amplio para el interior: las inversiones en infraestructura, la descentralización de la educación terciaria y, por ejemplo, la Universidad Tecnológica en Mercedes, en Salto. No es que no se haya hecho nada pero, evidentemente, ese electorado no está cautivo con el Frente Amplio y no vota el Frente Amplio a la hora de las elecciones.

Se elaboró un documento de autocrítica, lo discutiremos y determinaremos la estrategia política para estos cuatro años de oposición.

¿Qué significa la renuncia de Pepe Mujica al Senado y su alejamiento de la política diaria?

Pepe para nosotros es un referente ético y político y un pilar del Frente Amplio. Es el senador más votado en Uruguay por lejos; su sector tiene 280.000 votos. Sin duda, su ausencia se sentirá, pero los partidos necesitan un proceso de recambio generacional. Se está dando. El compañero que asume por Pepe Mujica se llama Alejandro Sánchez, tiene 39 años y ha sido diputado y presidente de la Cámara de diputados. Hay un proceso de recambio necesario en todos los sectores del Frente.

No hay dos Pepes Mujicas en el mundo. No es solo nuestro referente. Hace rato trascendió fronteras y es referencia política ineludible a nivel regional y global, ¿no?

Martín Clavijo, presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales del Frente Amplio.

Julio María Sanguinetti se retiró del Senado el mismo día que Mujica. ¿Cómo se interpreta ese abrazo entre ellos?

Pienso que se trata de la fortaleza del sistema democrático uruguayo, ¿no? Ellos fueron adversarios históricos. Sin embargo, hay una madurez política obviamente que trasciende las posturas antagónicas. Y hay una parte humana también. Tú recordás cuando Tabaré Vázquez llevó al presidente electo Lacalle a la posesión de Alberto Fernández en Argentina.

Sanguinetti fundamentó que había cumplido la labor por la que él había regresado a la política que consistía en fortalecer a su partido, el Partido Colorado, para ser parte del gobierno nacional junto al Partido Nacional. Él fue el gran artífice de la coalición multicolor de los cinco partidos de la derecha en contra del régimen. Él va por los 85 años como Pepe y, claro, la pandemia también es un tema. Tenés que trasladarte, tenés que hablar con la gente. Pepe explicó que tiene una enfermedad inmunológica y, por más que vacuna que salga, él no se podrá vacunar.

Más allá de las diferencias, más allá de los debates creo que hay una institucionalidad fuerte en Uruguay a pesar de la existencia de partido de índole militar que, por ejemplo, deslegitima al poder judicial.

Hablemos un poco de Cabildo Abierto, el partido que representa a los militares, un desarrollo reciente en el escenario electoral uruguayo. Forma parte de la coalición de gobierno y tiene dos ministros, uno de ellos el de salud, que se ha llevado laureles por el manejo de la pandemia.

Cabildo Abierto tiene dos senadores y está basado en la persona del exgeneral Manini Ríos, comandante en jefe de 2015 a 2019 y cesado en funciones por Tabaré Vásquez. Tuvo muy pocos ediles a nivel nacional. ¿Por qué? Porque todo gira en torno a Manini Ríos

El partido tiene votos del ala conservadora del Partido Nacional y del estamento militar. ¿Sabés qué es lo más paradójico de todo esto, Laura? Que ellos tienen jubilaciones de coroneles o generales retirados que siguen recibiendo y cobran también el cargo de senador y el cargo de ministro y todos los demás que ocupan. Pero, después, hablan del despilfarro de lo que han sido los gobiernos del Frente Amplio, de la eficiencia del Estado y del gasto responsable. Tienen un doble discurso.

Cuando Manini Ríos salió electo senador, ellos dijeron que tenían prioridades en un posible gabinete: salud, vivienda y desarrollo social. Les dieron vivienda y salud. La ministra de vivienda Irene Moreira es la esposa de Manini Ríos.

El ministro de salud tiene una buena gestión para un ministerio que está enfrentando una pandemia. No sería fácil para ningún gobierno de ningún signo político. Hay que sacarse la bandera política y mirar las cosas con objetividad.

Leí una entrevista en la que le preguntaron al ministro de salud: ¿por qué a usted le fue bien en el manejo de esta pandemia? Él contestó: porque aquí la sacamos del debate político y nos unimos todos alrededor de las soluciones.

Sí, sí. Tiene un discurso mucho más moderado que el de Cabildo Abierto. Ahora, hay cosas que no dice. No dice que el Frente Amplio creó las condiciones. El sistema de salud que hoy tiene Uruguay surge de una reforma del Frente Amplio; las inversiones históricas que se hicieron a nivel de infraestructura hospitalaria las hizo el Frente Amplio. La solidez económica de Uruguay, con 15 años ininterrumpidos de crecimiento económico – nunca Uruguay había tenido ese periodo de crecimiento consecutivo – , permitió la inversión.

A pesar de todo esto, Uruguay ha sido uno de los países de las Américas que menos recursos  públicos destinó al manejo de la pandemia. ¿Qué es lo que nosotros criticamos? Hay gente que la está pasando muy mal; hay gente que perdió el trabajo. ¿Sabés quiénes están poniendo el pecho a la crisis? Las ollas populares.

Hay un seguro de paro parcial que, en principio, iba a ser hasta septiembre y se prolongó hasta diciembre. Nuestros 13 senadores y 42 diputados presionaron en el parlamento y, para garantizar un clima de calma en medio de la campaña electoral, se terminó tomando esa medida. Lo complicado es lo que se viene el año próximo, ¿no?

¿Cuál es el próximo derrotero del Frente Amplio?

Las elecciones departamentales principales fueron nuestro termómetro para ver en dónde estamos parados. Nos arrojaron resultados favorables y resultados que no esperábamos. Estábamos gobernando en seis de 19 departamentos y hoy solo gobernamos en tres –  Montevideo, Canelones y Salto – . El partido que salió fortalecido de esta elección fue el Partido Nacional. Ese “enamoramiento”, por decirlo entre comillas, que hay en el primer año de gobierno se traslada a las elecciones departamentales. Perdimos Paysandú, perdimos Río Negro y perdimos Rocha. ¿Por qué? Porque, en algunos departamentos, el oficialismo asumió la misma dinámica que en las presidenciales y los partidos se unieron. Por ejemplo, en Rocha, a nosotros los números nos daban muy bien y terminamos perdiendo la intendencia por 2.000 votos ante la coalición de Cabildo Abierto y el Partido Nacional.  En Paysandú, lo mismo.

Si le queremos dar una mirada positiva, en Montevideo se ganó muy bien por casi 20 puntos porcentuales; en Canelones también se ganó por mucha diferencia. Gobernamos en los departamentos más poblados del país, o sea, el Frente Amplio gobierna para más de 55% de la población. Con Carolina Cosse, que ganó la intendencia de Montevideo, tenemos una clara figura de recambio.

El Frente Amplio cumple 50 años el 5 de febrero. Son 50 años de unidad de la izquierda, del partido comunista a la socialdemocracia, así que no es cosa menor ¿no? Debe ser el único proceso del progresismo a nivel mundial de esta amplitud que cumpla 50 años. No hay otro.

*Laura Gil, politóloga e internacionalista, directora de La Línea del Medio, @lauraggils

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