El señor George Floyd, ciudadano afroamericano, se desvaneció hasta morir bajo la rodilla de un policía, hecho que fue difundido ampliamente y se ha convertido en un símbolo de protesta.

Derek Chauvin es el policía que posaba tranquilamente frente a las cámaras y a la vez asfixiaba a George, un hombre que no estaba poniendo resistencia a su arresto y clamaba “¡Por favor, por favor. No puedo respirar!”. El abuso de poder no es nuevo; anteriormente, los ciudadanos no tenían a la mano una cámara para poder registrar tantos hechos de violencia como ahora conocemos.

El racismo es un acto de discriminación y humillación para perseguir a un grupo étnico por considerarle inferior, también una forma de desigualdad que abusa de un pueblo o raza que culturalmente es diferente, buscando exterminarlo. Estas conductas pueden ser visibles como el hecho ocurrido en Minneapolis, o como el exterminio provocado por los nazis en cabeza de Hitler en busca de la denominada pureza racial. Estos son actos que no se pueden ocultar, pero existen formas que son sutiles y no necesariamente están siendo grabadas, sino sencillamente impregnadas, y concentran la atención de muchas personas. Esto se hace mediante el discurso como práctica social.

Las personas no nacen xenofóbicas o racistas; son conductas aprendidas y se conocen en su mayoría por medio de expresiones verbales. Nadie nace rechazando a otra persona por el simple hecho de tener un color de piel diferente o por ser habitante de tal o cual lugar. De eso se encargan las autoridades o los medios de poder quienes mediante el uso de sus palabras seducen con estas prácticas. Para hacer memoria, recordemos algunas frases:

“Si uno pone a trabajar a los negros se agarran de las greñas” María Fernanda Cabal. 16-10-2014

“Propongo un referendo o una consulta para que el departamento del Cauca se divida en dos. Un departamento indígena y otro para los mestizos”. Paloma Valencia 16-03-2015

“y mis indígenas, presidente, no son como los de la Minga. Aquí son aterrizados, inteligentes y preparados” Magdalena Rosa Cotes. 06-04-2019

La forma de expresarse puede reforzar ideas, oídas mediante metáforas que enfatizan la negativa hacia los demás. Los niños aprenden de prejuicios, los hombres aprenden de sus maestros y, en la esfera social, quien tiene la oportunidad de hablar en los medios o sencillamente posee una cuenta en una red social hará que sus posturas discurran en el discurso de los buenos y los malos, los inteligentes y los brutos, los negros, los mestizos y los blancos.

Los gobiernos deberían frenar cualquier tipo de expresión que incite a la violencia o a la guerra. De hecho estamos viendo en plena pandemia provocada por el Covid-19 los discursos que buscan encontrar un chivo expiatorio en algún lugar del planeta. ¿Cuántos de nosotros hemos recibido memes o se han ‘retuiteado’ mensajes que rayan con el absurdo, cuántos han quedado perplejos ante la retórica xenófoba de quienes tildan a los inmigrantes que sufren la desolación sin un lugar a donde ir, ¿cuántos han leído cómo se cuecen conspiraciones o se maquinan ataques entre Estados?

Ahora, además de cuidar nuestros labios, debemos cuidar nuestros oídos, ojos y manos de no propagar el odio por medios electrónicos.

*Sandra Castillo, abogada, @sandra_doly

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