Son súper aviones: ni Uribe se atrevió a tanto

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Sacado de Presidencia de la República

Y tienen el descaro de bautizar este atraco al bolsillo de los colombianos como una “transformación social sostenible”. Se burlan en la cara de los ciudadanos. Resultaron unos súper aviones.

Quienes en el 2018 presentaron a Iván Duque como la mansa paloma del uribismo que se enfrentaba a los miedosos halcones que destruirían las libertades, la paz y la democracia, hicieron muy bien su tarea. Una estrategia exitosa que logró convencer a muchos colombianos incautos que el novel, inexperto e inocente senador era la mejor opción para que Colombia superara de una vez por todas la polarización. Al fin y al cabo, había sido pupilo de Santos por años, funcionario tecnócrata del BID y el más moderado de los congresistas de su partido en la oposición y en sus críticas al Acuerdo de Paz. 

Sacado de Presidencia de la República

Casi tres años después de su ejercicio presidencial, la realidad resultó bien diferente y son muchos los colombianos de buena fe que hoy ven con desilusión que el joven presidente es un integrante disciplinado y beligerante de su partido, con el mismo talante autoritario en lo político, ideas neoliberales en lo económico, indolencia e indiferencia en lo social y la misma visión sobre el conflicto armado y la búsqueda de la paz. Pero sobretodo, en los últimos tiempos, es evidente que la gran equivocación de millones que cayeron en la trampa mediática, fue pensar que sería un presidente dialogante, demócrata e incluso medio ingenuo. 

Algunas decisiones y acciones recientes del gobierno son la mayor demostración de que la realidad es bien distinta. Desde hace más de un año, se apropió de una hora de televisión diaria en todos los canales para vender su imagen, con el pretexto del manejo de la pandemia. Ni Maduro se atrevió a tanto. Ahora, consideran que esa hora es insuficiente y se inventaron, mientras hablan de austeridad en el gasto, un noticiero propio del Palacio de Nariño que nos hace recordar el famoso Lambicolor de la época de Turbay. Tampoco Uribe se atrevió a tanto en sus ocho años de gobierno. Todos los días asesinan líderes sociales y excombatientes de las FARC que se desarmaron y ya ni siquiera se toman la molestia de condenar esos crímenes. Y, desde hace semanas, desde el Gobierno se mueven los hilos para cambiar las reglas de juego de las elecciones del 2022 porque saben que el pueblo los rechazará. Primero, intentaron la cancelación total de las elecciones y ahora “solo” quieren saltarse las parlamentarias de marzo y con ellas las consultas populares que utilizará la oposición para escoger sus candidatos presidenciales. 

Las últimas decisiones de esta semana en el campo económico y social confirman su pensamiento en este frente y su cada vez más evidente desprecio por la opinión pública, la clase media y los pobres de Colombia. En momentos en que las cifras de desempleo, pobreza y desigualdad son las peores en mucho tiempo, pretenden que el Congreso apruebe una reforma tributaria que busca 25 billones de pesos, de los cuales 10 provendrían del IVA que cobrarán a la canasta familiar de los pobres, mientras anuncian que se gastarán 14 billones en la compra de aviones de guerra. Y tienen el descaro de bautizar este atraco al bolsillo de los colombianos como una “transformación social sostenible”. Se burlan en la cara de los ciudadanos. Resultaron unos súper aviones.

Ojalá el Congreso en un mínimo acto de dignidad y decoro exija que el gobierno abandone la idea de gastar en plena pandemia 14 billones para unos aviones, cuando nueve millones de hogares esperan una renta básica digna. En ningún país del mundo, se les ha ocurrido semejante barbaridad. Un serio estudio de los profesores Garay y Espitia, que comentaron en un conversatorio de LIDES esta semana sobre la reforma, junto a expertos como Cecilia López y José Antonio Ocampo, demuestra que de aprobarse el IVA del 19% a la canasta familiar, el impacto en pobreza será devastador. El 23% de la gente en clase media caería a condiciones de vulnerabilidad, el 16% de los vulnerables iría a la pobreza y el 23% de los pobres a su vez quedaría en la pobreza extrema. Este impacto social, sumado al crecimiento del flujo migratorio hacia el país, la lenta reactivación económica ante la demora e incumplimiento en el plan de vacunación y el deterioro en las condiciones de seguridad en el último año, pondrían a nuestra democracia en una situación de inestabilidad y grave peligro en los próximos años. Dejen de ser aviones.

*Juan Fernando Cristo Bustos, @cristobustos, ex Ministro del Interior y ex senador.

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