Una lección de historia desde la frontera

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Sacado de Voz de América

Norte de Santander, una república independiente pero muy dependiente del vecino. Colombia no nos mira con la suficiente diligencia y alguna solución debemos encontrar, unidos como región.

Las últimas elecciones convirtieron a Venezuela en un tema principal de la agenda pública y política del país. El miedo al castrochavismo, impulsado por la extrema derecha, creó desde hace algunos años una ola de críticas a todo lo que provenga del vecino país. Sin embargo, desde nuestra Cúcuta, hay varias lecciones que no se pueden olvidar y que sirven de ilustración para demostrar la conexión entre ambas naciones hermanas.

Primero, la ubicación geográfica. Colombia no puede negar su vínculo con Venezuela gracias a los más de 2.000 kilómetros de frontera compartida. Casualmente, para los cucuteños, la ciudad colombiana más cercana es Bucaramanga y se encuentra a cinco horas de distancia, mientras San Cristóbal, una de las ciudades venezolanas de mayor importancia, se ubica a un poco más de una hora de la capital de Norte de Santander.

Esta parte del país es un área compleja y única en el mundo por sus dinámicas de movilidad e intercambio. Durante el fenómeno de violencia perpetrado por guerrillas, paramilitares y narcotraficantes desde los años 80, miles de connacionales huyeron desplazados hacia Venezuela, para ese entonces una nación próspera, rica y prometedora.

Veinte años más tarde, era frecuente ver cucuteños con dos cédulas de ciudadanía (una de cada país); por miles se contaban los ciudadanos que se vieron favorecidos por los procesos de nacionalización impulsados por el dictador Chávez.

Además, gracias a la diferencia cambiaria y por la fuerte estatización, de este lado de la frontera se obtuvo acceso a medicamentos, artículos de primera necesidad, y a la gasolina más barata del planeta. Esto se derivó de un abandono histórico de parte de los gobiernos de turno, que olvidaron la existencia de este territorio y las necesidades de la población: vías de conexión hacia el interior del país, acceso a servicios públicos como alcantarillado y agua potable, seguridad ciudadana, sistemas de salud eficientes y oportunidades de empleo formal. Una república independiente pero muy dependiente del vecino.

La estrecha relación entre países fronterizos también se reflejó en la posibilidad de acceso a la educación superior. Las universidades del Estado Táchira fueron las que abrieron las puertas a cientos de colombianos que llevaron a cabo sus estudios de maestría y doctorado a un precio asequible. En Colombia, es bien sabido que las posibilidades son limitadas por los altos costos educativos. Para nadie es un secreto que estos hechos abrieron posibilidades de desarrollo profesional para el talento de la región, algo que a nivel local solo hubiese sido producto de posibles deudas con los créditos onerosos del ICETEX.

¿Quién no se ha beneficiado de Venezuela? Somos frontera y ése es el privilegio. Hoy, en tiempos donde se habla de virus, pandemias y vacunas, la migración ocurre en sentido contrario; nuestra respuesta muchas veces es xenófoba y no se nos haga extraño que terminemos obteniendo la vacuna más rápido del vecino que de nuestra propia patria. Nuestro Estado no nos mira con la suficiente diligencia y alguna solución debemos encontrar, unidos como región.

*Jesus Alberto Sepulveda Bermonth, ingeniero especialista en gerencia pública y de proyectos. Ex subsecretario de educación de Cúcuta. Ex subdirector del IMRD de Cúcuta. Excandidato al concejo de Cúcuta 2020

2 COMENTARIOS

  1. Me parece de suma importancia su articulo. Lamentablenente nuestros Parlamentsrios no se unen para defender la region. Muy seguramente si lo hacen en consorcios o uniones temporales para contrarar con el cuentico de requerir recursos para sostener sus movimientos
    y sedes politicas. Adelante AMIGO JESUS

  2. Excelente artículo Don Jesús Alberto, pero la visión chata de quienes hoy mandan en Colombia no les alcanza para entender que aún en los peores escenarios de rencor y discordia entre los dirigentes de nuestras naciones los lazos económicos y de intereses culturales entre ambas naciones hermanas debieran sostenerse y mantener relaciones de intercambio. Tengo absolutamente claro que unidos Colombia y Venezuela en intereses comunes siendo dos naciones con sus propias agendas, seríamos potencia mundial, pero no, que va, con dirigentes miopes de la ultraderecha como quienes gobiernan aquí , seguimos siendo el país mas atrasado políticamente del continente.

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