Este pasado fin de semana, como consecuencia de los disturbios ocurridos en distintos puntos del país a raíz de la lamentable muerte de un ciudadano colombiano en virtud, aparentemente, de excesos policiales, ha salido a la luz, aunque tenuemente, la presencia venezolana en estas tierras.

Por una parte, en un tuit, el ex presidente Pastrana le pregunta al señor Presidente Duque si era cierta la presencia de extranjeros en los disturbios referidos y por la otra, el domingo, en su edición de ese día, el bogotano diario El Tiempo señala que las autoridades han detectado un patrón de comportamiento similar al que despliegan los colectivos chavistas en Venezuela.

No niego que sea factible que ambas situaciones estén ocurriendo. Gran interés tiene Caracas en desestabilizar a Colombia.

La presencia en nuestro país de nacionales colombianos vinculados a la subversión y a negocios ilícitos, sin que se produzca la reacción que en condiciones normales corresponde, así lo evidencia, pero ante esa situación, por todos conocida, ha debido Colombia adoptar políticas públicas que minimicen sus riesgos internos.

No es poca cosa que en este país de acogida se encuentren más de un millón de venezolanos que Colombia no sabe quiénes son, ni qué hacían en Venezuela, ni dónde residen aquí y menos qué hacen. Esa información solo corresponde solicitarla al Estado y, hasta ahora, no lo ha hecho. Son esas circunstancias las que facilitan el que en esos disturbios pueda estar participando algún connacional que, por cierto, en modo alguno, representa el pensamiento ni la manera de actuar de la mayoría de nosotros.

Mientras eso aquí ocurre, los medios venezolanos ya comienzan a señalar que se inicia desde Venezuela el retorno de los caminantes hacia Colombia. La circunstancia de que en esta tierra se esté levantando de manera paulatina el confinamiento, en tanto que, en el nuestro, la vida día a día sea cada vez más difícil, a ello llevará a mucho connacional. Ante esa coyuntura, pareciere prudente que quienes decidan ingresar a territorio colombiano sean de una vez caracterizados inmediatamente ingresen, evitando así que se incremente el número de migrantes en situación de irregularidad, con las ventajas que ello conlleva y que, en precedentes ocasiones, hemos señalado.

Hemos dicho de manera reiterada que una de las obligaciones que como migrantes los venezolanos tenemos, es la de proponerle al Estado colombiano políticas públicas que faciliten nuestra integración y a la vez resguarden la seguridad de todos los que en el país hacemos vida. La sugerencia que en esta columna hacemos va en ese sentido.

Si caracterizamos de inmediato al que llega, facilitando con ello su integración al país, cuando menos no incrementaremos el número de los irregulares. Ya eso es una ganancia para todos.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

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