Blanquear a Maduro. De eso acusaron esta semana en el parlamento europeo al señor Borrell, lo cual por cierto agradó a una parte de nuestros connacionales. Total, a juicio de ellos, la actuación de éste está vinculada directamente a todo lo que haga y decida el señor Sánchez en España.

Uno que trata de no quedarse con lo que afirman los medios – interesados de una u otra manera en imponer su versión en función de sus particulares intereses – observa que ciertamente los reclamos fueron muy severos, mas la defensa que hizo el señor Borrell de su gestión fue impecable e implacable.

Debemos recordar de entrada que el señor Borrell es el máximo representante de esa comunidad en temas internacionales; no es canciller español. Representa a toda la Unión Europea. Con vista a ello, él afirmó que había notificado por escrito de su gestión a todos los países que integran la organización, a los países que es a quien en su posición corresponde hacerlo, no a sus representantes en el parlamento, por lo que rechazó el argumento de que lo realizado por su oficina hubiere sido clandestino.

Asimismo, afirmó que la gestión respecto de Venezuela se hizo a instancias de los cuatro partidos que integran el G4 con quienes se reunió varias veces por video conferencia, dado que habían solicitado buscar la manera de suspender los comicios parlamentarios en aras de lograr mejores condiciones para – entiende uno – evaluar participar en éstos.

Que en función de eso envió él que es a quien compete hacerlo la misión a Caracas, la cual se reunió con más de 70 personas de todos los sectores que hacen vida en Venezuela, reconociendo que, lamentablemente, su gestión no había sido exitosa, ante la negativa madurista de suspender el proceso comicial.

Soy de quienes cree que esa gestión es impecable y que es lo que corresponde hacer, puesto que con la misma no se ha legitimado a Maduro, como no legitima a Lukashenko el hecho de que la oposición en Bielorrusia hubiere participado en la elección celebrada en dicho país.

La intervención del señor Borrell fue reiterativa en un punto que a algunos disgusta: Europa respalda que la solución a la crisis venezolana sea nuestra, pacífica y democrática. Ella rechaza todo tipo de intervención militar. Esa es la diferencia que separa a la dirigencia venezolana y que, sin duda, a todos nos afecta.

Uno espera que esa dicotomía interna nuestra no canse a quienes hasta ahora nos han acompañado, mas lo cierto es, tal como me lo afirmó una persona residente en Europa muy vinculada a ese mundo diplomático, que hasta eso vamos a terminar conseguiendo.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

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