No dudo que, en la actual circunstancia venezolana, el gobierno español del señor Sánchez tiene la condición que sirve de título a este artículo respecto de la gestión del señor Maduro.

El permanente equilibrio que Sánchez debe hacer entre sus opiniones y las de quienes le acompañan en el gobierno a ello lo obliga. En función de eso estimo que se produjo la declaración que motiva esta nota.

En una comparecencia ante periodistas, la Ministra de Relaciones Exteriores de ese país afirmó que, en las circunstancias en las que se está planteando el proceso electoral venezolano, muy posiblemente no sea reconocido internacionalmente. Obsérvese, al respecto el equilibrio, que no afirma que será desconocido, ni tampoco lo contrario.

Que un gobierno como el español haga tal comentario no puede pasar bajo la mesa. Es, si se quiere, lo más cercano a Maduro que existe dentro de la Unión Europea. Es el gobierno que, respecto de Venezuela, como un equilibrista se ha comportado-.

En el pasado, afirmé que, si alguna cosa debía hacerse desde el gobierno Guaidó, es tener la certeza de un eventual desconocimiento internacional del resultado electoral de diciembre. Esa respuesta facilitará el que la estrategia que se adopte tenga posibilidades de redituar.

El tema que planteo nuevamente no es un tema jurídico. Es natural que, en materia de ejercicio del poder éste nunca quede vacante, de manera que – tal como implícitamente lo plantean los españoles-  el reconocimiento pudiere decidirse en cualquier sentido, lo que conlleva a tomar previsiones al respecto para, en consonancia con ellas, adoptar las medidas que sean conducentes.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

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