Así hemos empezado a pasar los migrantes venezolanos en Colombia. Ya no somos noticia diaria, como en algún momento lo fuimos, sino que pareciere que iniciamos el trasiego de ser exclusiva materia para expertos y dedicados al tema y ello no es malo.

Esa característica que observo no deriva de la circunstancia que los mismos hubieren retornado a su país, mas por el contrario, diría que es porque no lo hicieron.

En efecto, a pesar de las grandes dificultades que pasaron en la pandemia, mayores que las que afrontaron los colombianos, en virtud de que para una parte de éstos su gobierno destinó recursos tendentes a paliar su situación, los migrantes venezolanos, para quienes la ayuda fue muy limitada, resistieron el vendaval.

Así las cosas, ya no se nos menciona cometiendo hechos punibles, quizás porque como lo reconoció esta semana el Director de Migración Colombia, menos del 1% de los hechos delictivos que se cometen en estas tierras, lo realizan connacionales, en tanto que tampoco se hace diaria mención de nuestro trasiego fronterizo, probablemente consecuencia de lo inevitable del mismo por las trochas, para citar solo dos ejemplos.

Respecto de lo primero, por cierto, una decisión respecto de la cual hemos abogado se anunció. Hasta la fecha, había sido práctica colombiana que, el venezolano que cometiere delitos, en lugar de judicializársele, era devuelto a Venezuela. En lo adelante, según se informó, procederá el que los jueces conozcan de su conducta y adopten las decisiones respectivas, lo cual seguramente reducirá más aún la comisión de hechos punibles por parte de connacionales, por el efecto disuasivo que tiene el permanecer en una prisión y más lejos de la familia.

Tan desapercibido empieza a pasar el tema migratorio que la tercera información emitida por el señor Director de Migración, poco eco mediático ha tenido. Es lo concerniente a la emisión de un nuevo Permiso Especial de Permanencia –PEP- .

Según señaló, éste beneficiará a quienes llegaron al país sellando su pasaporte al 31 de agosto de este año, con la particularidad que se le permitirá acceder al mismo, a aquellos que aquí se encuentran en condición de irregularidad dado que al vencerse el lapso de estancia en estos lares, no salieron. En todo caso, lo fundamental es que quien hubiere entrado por puesto fronterizo con pasaporte sellado para esa fecha o antes no tenga estampado en el mismo un sello de salida.

Uno, que siempre trata de buscar explicaciones a los sucesos que ocurren, cree que estamos en presencia del inicio de un proceso natural de integración en el cual el venezolano no es visto como un fenómeno extraño al entorno sino que por el contrario, está empezando a ser considerado por el colombiano como uno más en el proceso de creación productiva del país.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

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