Trocheros. Es ése el nuevo término patentado por el señor Maduro para referirse a los venezolanos que desde Colombia necesitan regresar a su país como consecuencia de la crisis del coronavirus.

Quienes a Venezuela retornan tienen un solo motivo: las circunstancias derivadas de su situación fuera de nuestro país los obliga. Más de cuatro meses sin trabajo, para unas personas que casi vivían del día a día, no es poca cosa.

Esas personas estigmatizadas por el señor Maduro y quienes le acompañan en su gestión se encuentran fuera de las fronteras patrias, coincidencialmente, por un accionar político, el de quienes ocupan Miraflores. Un país inmerso en la inflación y la desesperanza por la ejecución de una gestión pública absolutamente incompetente los obligó a salir.

La ineptitud llega al extremo de cerrar las fronteras. Por eso, quien retorna pasa por las trochas. El señor Maduro limitó el retorno de los connacionales a nuestro país, originando con ello un extrañamiento forzado prohibido constitucionalmente.

Si existiere coordinación adecuada entre ambos países, Venezuela sabría el estado de salud de quienes a ella regresan dado que, para llegar a los puestos fronterizos, Colombia tiene una ruta de control determinada. Como no existe, origina la criminalización de la ineptitud, con la característica que se penaliza, no al que origina la conducta con sus políticas, sino a sus víctimas.

Quienes retornan – sépalo Venezuela – son “migrantes en extrema condición de vulnerabilidad”, como los ha calificado la Corte Constitucional colombiana. Salieron de nuestro país, no por gusto – pues esa no es característica venezolana – , sino obligados por las políticas públicas desplegadas desde el señor Chávez y acentuadas en su error por el señor Maduro.

En los últimos meses, esos retornados no han podido producir ingresos en Colombia y, por ello, buena parte de los mismos se ha visto precisado a entregar los inmuebles, habitaciones o piezas que ocupaban para tratar de retornar a su tierra, a sabiendas que en ésta las condiciones son seguramente peores que las del país de acogida, pero en el cual, con certeza, tendrán techo y afecto familiar que les acoja.

La actitud criminal de quienes gerencian los asuntos públicos en Venezuela debe ser repudiada por todos los que creemos en la preeminencia de los derechos humanos, traduciendo el rechazo, no solo en la mera crítica, sino en la exigencia de responsabilidad cuando al país retorne la normalidad democrática.

El retornado no es trochero; es venezolano, vulnerable, impedido de ingresar al territorio de su país por decisión del señor Maduro, lo que le obliga a tomar iniciativas ante la situación que le afecta.

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. @barraplural

1 COMENTARIO

  1. Asi descrito por ustedes, suena a lo que le gusta a USA, excusa y pretexto para invadir y bombardear. Mas bien deberia averiguar que los reciben en los puntos de manejo dle Covid-19, obligandolos a una cuarentana de 15 dias en sitios con alojamiento y alimento antes de ingresar al interior del pais. Igual a verificar que no entren droga, ni armas ni paramilitares d enuestra gran Republica, modelo de violencia y masacres. A proposito ¿Me pudiera informar cunatos de estos sitios con alojamiento y alimento hay en Colombia en los municipios para atender a nuestros propios pobres? Y de paso ¿Si puede averiguar por los casi mil dolares que ACNUR dio por venezolano/a para los 6 millones de venezolanos/as que reportó el ñeñegobierno y dizque atendió en la inmigracion? Solo para una tarea de periodismo decente.

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