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La estudiante que nunca regresó a casa, el vendedor de chucherías que se perdió de la faz de la tierra, el universitario por el que nadie da razón, la adolescente que le hizo el feo al armado, la defensora del agua que por lo visto se ahogó, la docente que obligaba a sus estudiantes a reflexionar, el sindicalista al que se le perdió el rastro, la reclamante de tierras que se esfumó sin razón alguna, el comerciante que no quiso pagar la extorsión, el policía en licencia que bajaron del bus y no volvió a subir, el campesino que exigía mejoras en la vereda, el vago que no hacía nada distinto a medir las calles, el médico que contra su voluntad fue llevado a atender heridos a la montaña, el que manejaba el carro con gaseosa por los caminos polvorientos, los caminantes que se internaron en la selva buscando aves nuevas para referenciar, los ciclistas que se aventuraban por retadoras rutas, el periodista de la emisora comunitaria que denunció el “volteo de tierras”….NO LOS BUSQUES MÁS, de seguro están en la fosa común hallada con más de 200 cadáveres en la frontera con Venezuela y que fue ubicada por el ex paramilitar Salvatore Mancuso ante la JEP: in situ la información ya fue corroborada. Si no mintió al particular, ¿por qué habría de hacerlo cuando denuncia al expresidente, a empresarios, políticos, a algunos medios de comunicación, a congresistas y a la “Gente Bien” por haber permitido la expansión paramilitar y azuzarlos contra quienes de una u otra forma se oponían a su codicia? Días atrás todos querían una foto a su lado, se ufanaban diciendo que eran amigos, vecinos y compadres; meses atrás lo buscaban para ser padrino de sus hijos, socio ganadero, maestro de ceremonias, consejero y reparador de entuertos hoy, tiempo después y ahora que se promueve como “Gestor de Paz” lo niegan como al peor de los leprosos, nadie lo conoce, nadie lo vio pasar, nadie lo invitó, hoy, se quemaron las fotos abrazándolo, los chats cruzados y los abrazos fraternos. Un minuto de silencio a nombre de los desaparecidos y asesinados, una flor en su memoria, una decisión inquebrantable de cambiar las cosas, un NO rotundo a la impunidad que pretenden extender como un velo enceguecedor.

*Roque Monteiro. comunicador social – periodista retirado, fotógrafo sin cámara, autor de varias novelas, cultivador de yuca y viajero incansable. Miembro del colectivo Psicolombianos de Diván.

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