Declaración de Defendamos la Paz

Ante los ataques a la ruta de la paz y en especial a la implementación del Acuerdo para el fin del conflicto, el 20 de febrero de 2019 surgió Defendamos la Paz como una gran convergencia social y política. Este movimiento, que ha articulado las voces más diversas, ha contribuido a neutralizar los discursos de odio y las añoranzas de guerra y ha mostrado su carácter propositivo para el avance de la implementación, en sintonía con una población que reclama la ruta de la paz para fortalecer la democracia. Dentro y fuera del país, Defendamos la Paz cuenta hoy con miles de integrantes.

Durante el año que finaliza, continuaron los ataques contra la JEP, las pretensiones de evitar la restitución de tierras, la persistencia en la fracasada política contra las drogas, la estrategia de ocultar la verdad, la debilidad de los programas de reintegración social y económica de los exguerrilleros, la ausencia de reformas al sistema político y las evasivas para luchar contra la corrupción. En respuesta, Defendamos la Paz se hizo cada vez más fuerte y su acción más decidida.

En el balance que hacemos al finalizar el año, constatamos que como parte de la multiplicidad de iniciativas de la sociedad civil por la paz, aportamos a contener los intentos por destruir el sistema de justicia transicional.

Ayudamos a impulsar la movilización y la solidaridad por los asesinatos de líderes y lideresas sociales invocando la causa común de la exclusión de la violencia como un imperativo nacional. Así lo hicimos en la calle el pasado 26 de julio. Afirmamos nuestro apoyo a la iniciativa de reanudar los diálogos con el ELN. Contribuimos a proteger la vigencia de la Ley de Víctimas y a impulsar la pronta creación de las 16 circunscripciones de paz que darán representación en el Congreso a víctimas de los territorios más afectados por el conflicto armado.

Las movilizaciones que comenzaron el #21N por la educación, los derechos sociales, el respeto del medio ambiente, han sido movilizaciones también por la paz. Ello se debe a la fuerza de un movimiento activo y presente en su defensa. La dignidad es una cuestión que pasa por el logro de la paz y la reconciliación.

Continuaremos señalando la casi nula voluntad política del Gobierno Nacional, su persistencia en la negación del conflicto armado y su indiferencia ante las demandas expresadas en las calles. Esta actitud negligente ha conducido a la repetición de hechos repudiables como los ‘falsos positivos’, los abusos de autoridad, las muertes y lesiones permanentes de jóvenes por la represión contra la protesta social, así como la inercia que posibilita la ejecución continua de asesinatos de líderes sociales y de quienes dejaron las armas.

Defendamos la Paz persistirá en su trabajo con intensidad y eficacia. Con esperanza, el 2020 será un año de compromiso y de logros por la paz que ya estamos legando al futuro.

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