Acuerdo de tres

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Acuerdo de tres

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En nuestro país hay cuando menos tres actores en conflicto lo que conlleva que, al no haber vencimiento por parte de alguno, el acuerdo de dos no resuelve nuestro problema institucional interno.

Acuerdo de tres

(Lea también: Fecha fijada)

Mientras una parte del país permanece en silencio o expectante al respecto – el silencio no permite saber con certeza la posición -, otra parte del liderazgo venezolano adelanta una reforma del Tribunal Supremo de Justicia que, por no ser convenida entre todos los actores políticos,  no surtirá el efecto que se propone y por tanto alargará el proceso de reinstitucionalización que Venezuela requiere y originará que las instancias internacionales continúen el proceso que en cierto foro judicial se adelanta.

A diferencia de lo que ocurrió en los años 60 en nuestro país, cuando una parte de éste -pequeña ciertamente – se alzó en armas contra el gobierno democrático, no se afectó la institucionalidad y, por el contrario, este accionar fue rechazado de manera general por la comunidad democrática de la época. En la Venezuela actual, una parte de su ciudadanía y de la comunidad internacional desconoce no solo la gestión que despliega el señor Maduro y quienes le acompañan,  sino también la de los diputados que integran la Asamblea Nacional instalada en enero del 2021, lo que origina que consideren como única representativa de la democracia venezolana la elegida en diciembre del 2015.

Bajo esa premisa en nuestro país hay cuando menos tres actores en conflicto lo que conlleva que, al no haber vencimiento por parte de alguno, el acuerdo de dos no resuelve nuestro problema institucional interno y – por qué no decirlo, quizás lo agrave. Ello permite concluir que tal acuerdo debe ser de tres.

(Texto relacionado: Negociaciones y alternativas)

Bajo esos parámetros, la modificación del número de integrantes del Tribunal Supremo de Justicia – que es sin duda un mecanismo idóneo para resolver la situación interna en el cual el mismo se encuentra por la circunstancia de que trece de sus magistrados principales y sus correspondientes suplentes no se han podido integrar a sus funciones -, si se adelanta a espaldas de la Asamblea Nacional del 2015, vale decir sin acuerdo mexicano, seguramente permitirá que en Caracas se instalen sin problemas quienes ocuparan las posiciones que de dicha modificación derivan, pero no gozará de reconocimiento interno y externo al haberse omitido la opinión de uno de los factores del conflicto interno, lo que implicará que la desinstitucionalización del mismo se prolongue en el tiempo, en perjuicio de todos.

Pero el problema no será solo interno. Venezuela está siendo sometida en la Corte Penal Internacional a un proceso de observación, consecuencia de que el señor Fiscal de esa instancia considera que el país no es capaz de juzgar los delitos de lesa humanidad que entiende se han cometido en nuestra tierra. Esa condición solo será posible empezar a superarla si entre todos los actores se comienza a construir un sistema judicial confiable. Esto implica que en las soluciones que se aporten intervengan todos los factores en conflicto, lo que conlleva el consensuar salidas políticas con implicaciones jurídicas. Si ello no ocurre, se podrá modificar cualquier normativa, de hecho se podrá imponer internamente, pero es lo cierto que ello no servirá -como debería – a todos los venezolanos y no será reconocido por todos los países de la comunidad internacional, originando entonces que el problema que debería resolverse subsista.

Exactamente dentro de una semana – el 2 de febrero – se cumplen veintitrés años de haber iniciado los venezolanos la travesía que nos tiene hoy en las condiciones en las cuales nos encontramos. Ese debería ser un tiempo mas que suficiente para que el liderazgo nacional – todo él – emprenda las rectificaciones que son necesarias, política, normativa y económicamente, a los fines de mejorar las condiciones de quienes adentro se encuentran e incentivar la posibilidad de retorno de los que afuera estamos, dado que en la actual situación, la evidencia es que todos fuimos derrotados. 

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*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. Director de Fundación2Países @barraplural

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