A medida que crece la pandemia en Colombia, crecen con ella las preocupaciones de muchas regiones, las mismas que han estado en el más completo olvido estatal y cuya situación, ante la crisis, se agudiza en todos los frentes.

Departamentos fronterizos hoy están en la mira del Covid-19 y ciudades importantes como Leticia en Amazonas y Tumaco e Ipiales en Nariño son epicentro de la propagación del virus, sin que haya un muro de contención en materia sanitaria que lo contenga.

Por si fuera poco, estas regiones reciben miles de migrantes que proceden de otras latitudes, especialmente de países como Brasil, Ecuador o Perú, naciones que hoy registran las más altas tasas de contagios en la región. Es preocupante porque no hay controles efectivos por parte de las autoridades, ni sanitarios en el nivel requerido por los organismos de salud correspondientes. Entonces, esa combinación de factores tiene hoy expuestos a grandes territorios del sur del país, sin que medie alguna acción efectiva por parte del Gobierno.

La frontera sur es sumamente riesgosa porque Nariño y Putumayo limitan con un país en un altísimo riesgo que es el Ecuador, el país más complicado en Latinoamérica después de Brasil.

En nuestra frontera con el Ecuador, tenemos el mayor problema en Tumaco e Ipiales, que tienen el mayor número de contagiados, con 136 y 106 casos respectivamente, incluyendo el Batallón Militar del Grupo Cabal de Ipiales. En total, para el 10 de mayo, Nariño tenía 300 casos. La cifra tiende a elevarse con el paso de los días y lo que vemos es que no estamos preparados para enfrentar un nivel de contagio a gran escala.

En el caso puntual del Amazonas, es necesario prender las alarmas por las circunstancias críticas que vive ese departamento. Hoy tiene el índice más alto por cada 10 mil habitantes de personas con contagios y solamente tiene dos camas UCI disponibles para atender la emergencia de más de 527 contagiados a cifras del 10 de mayo en medio de una frontera compleja con Tabatinga y Manaos, que se pueden convertir en el Brasil lo que es Guayaquil en el Ecuador.

Todo lo que ocurre en nuestro sur del país en temas de salud lo hemos expuesto a nivel nacional, lo hemos dicho en múltiples ocasiones y hemos transmitido las preocupaciones de la gente a las más altas instancias, pero vemos que no hay una respuesta que contribuya a solucionar lo que hoy las regiones piden a gritos.

Por ejemplo, es inaudito e inadmisible que, en todo el Pacífico nariñense y caucano, en un millón de habitantes, no haya una sola unidad de cuidados intensivos. Entonces, ¿qué cobertura en salud es ésta? Es una cobertura teórica, que no corresponde a la realidad.

No hay dotación suficiente en nuestros hospitales, no se ha adicionado ningún ventilador, ni mucho menos UCI en estos departamentos del litoral nariñense y caucano. Tampoco se ha pagado un solo peso de la ley de punto final en estos dos departamentos, tampoco en Caquetá y, para rematar, además de la salud  que está en crisis, se vive otra, que es la alimentaria, esa otra pandemia de hambre que debemos evitar.

Ante la crisis, expreso toda mi solidaridad con estas regiones, en particular con el sector médico y el personal de salud, que son los que han sacrificado hasta su vida. Hoy ellos están en una situación precaria, trabajando prácticamente como reza el dicho popular con las uñas, exponiéndose de frente a este enemigo silencioso y exponiendo también a sus familias.

Espero que el Gobierno tome acciones oportunas, reales, palpables para las gentes de estos territorios que hoy sufren por partida doble, haciéndole el quite al virus y, por el otro lado, luchando para garantizar su seguridad alimentaria. Se han cometido abusos por parte de gobernadores y alcaldes que ha denunciado la Contraloría General de la República. Ojalá más temprano que tarde logremos superar esta crisis y volver a renacer como Nación, Nuestro país no aguantar una tragedia más.

*Guillermo García Realpe, Senador, @GGarciaRealpe

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