Bienvenida a casa
Lucia Berlin
Alfaguara
186 páginas

¿Quién fue Lucía Berlin? ¿Por qué su obra era un secreto mientras ella vivía y, desde 2014, cada cuento suyo es, prácticamente, una pieza de colección para sus miles de fanáticos? ¿Por qué hubo fiesta en mi corazón cuando llegó ‘Bienvenida a casa’, el libro que hoy dejo en la Biblioteca de La Línea del Medio?

Lucía Berlin nació en Alaska en 1936; quizás la sonrisa congelada, pero atractiva, con la que aparece en sus fotos sea la impronta de su tierra natal. Fue la hija de un ingeniero de minas y una ama de casa, una mujer de la que escribió que prefería una botella de alcohol que a sus hijas. Su vida fue itinerante: su familia fue de arriba abajo acompañando a su padre a buscar petróleo en Idaho, Arizona, Montana, Texas (El Paso) y luego en Santiago de Chile, donde fue educada en un colegio privado, rodeada de la alta clase social santiagueña de los años cincuenta, y donde aprendió un español fluido.

Ya mayor siguió su itinerancia por Nueva York, México, Guatemala, Colorado, Los Ángeles, y Nuevo México, donde se enamoró a los 17 años de un mexicano, pero se casó con un gringo, para desgracia de ella y tranquilidad de su familia. Padeció de escoliosis. Quién sabe qué fue lo que desató su mala suerte o lo que la condujo a tomar decisiones de vida tan equivocadas o, por lo menos, opciones tan infelices, pero en su vida acumuló tres matrimonios fracasados -uno de ellos con un adicto a la heroína- , abandonos, una terrible adicción suya al alcohol y cuatro hijos a su cargo, antes de los 30 años y sin ingresos regulares, lo que en algún momento le obligó a limpiar casas ajenas. Fue maestra de colegio, recepcionista, ayudante de enfermería y profesora exitosa de la Universidad de Colorado. Murió a los 68 años víctima de un cáncer de pulmón.

Pero fue esa vida agitada la que nutrió su literatura, tan cercana a los personajes marginales, especialmente mujeres abandonadas, enfermas, enamoradas, equivocadas y, sobre todo, profundamente humanas. No todos sus setentaiseis cuentos publicados a lo largo de su vida fueron autobiográficos… pero casi. Sus textos son dolorosos, pero también irónicos y con punzadas de humor.

En 2014 el editor Stephen Emerson decidió seleccionar cuarentaitrés cuentos en una antología a la que llamó Manual para mujeres de la limpieza. Al año siguiente se publicó en español, con muy buenos resultados. Con el rescate de su obra el mundo literario recibió una bomba: ¿Quién era Lucía Berlin?, ¿De dónde salió?, ¿Por qué no la habíamos descubierto? Su obra es el material que nos queda para descubrirla, pero nos faltan muchas respuestas.

Manual para mujeres de la limpieza fue un rompecabezas biográfico maravilloso, pero sus lectores queríamos más. Al fin y al cabo era una antología, es decir, un rompecabezas al que le faltaban piezas. Rápidamente, en el mercado anglosajón, se publicaron conjuntamente dos nuevos títulos: Una noche en el paraíso, con veintidós nuevos cuentos, y una colección apuntes personales, cartas para sus amigos y fotografías personales. Alfaguara decidió publicar en noviembre de 2018 el primero de esos títulos, y un año después, en noviembre de 2019, salió este libro que hoy presentamos en La línea del Medio, prologado por su hijo Jeff y con notas autobiográficas que la propia escritora trabajaba antes de su muerte. Cuando ese libro llegó a mis manos esbocé una sonrisa y dije, en voz alta: ¡Bienvenida a casa!

*Mauricio Arroyave, periodista, lector caprichoso y frustrado librero, @mauroarroyave

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