Senador Petro, deje gobernar, siga su camino.

“Ni el uribismo ha arremetido contra la alcaldesa de Bogotá como lo ha hecho el líder de la Colombia Humana” afirma la revista Semana en su última edición en un artículo titulado Petro contra Claudia. Ocho páginas más adelante, la columnista Salud Hernández clama: “Claudia, sálvanos de Petro”.

No hay duda de que el senador Petro continúa con la estrategia política y mediática de promoverse a la presidencia utilizando la imagen de ser el opositor número uno de quien gobierne Bogotá. La emprendió con la nueva alcaldesa y empieza a obtener réditos. Lo peor para Bogotá sería que Claudia López atienda el llamado de Salud Hernández. Lo sensato para su gobierno y lo urgente para Bogotá consiste en salir de esa encrucijada en la que llevamos 20 años, con resultados negativos para esta ciudad.

Pocas ciudades en el mundo se han visto enredadas en la inútil polarización y dilema de escoger entre los modelos personales de dos líderes, como ha sido el caso de Bogotá: el modelo Petro o el modelo Peñalosa, o como se decía  coloquialmente en la calle: “en Bogotá, rompiéndonos la jeta por los modelos de los Pepes”. Petro utiliza conscientemente y con fines electorales a Bogotá como pieza clave de su estrategia política. Y la estrategia es no dejar gobernar, como también lo hicieron con él sus opositores. Es una forma de liderazgo que se ha vuelto muy común, pero desastroso para las ciudades. Para continuar en el papel de opositor, Petro quiere convencer que Claudia es la continuidad de Peñalosa.

Las tres últimas administraciones de Bogotá se han caracterizado por gobernar con alto desprecio por el ciudadano. Me refiero a las alcaldías de Samuel Moreno, Gustavo Petro y Enrique Peñalosa. Porque han sido y encarnado sucesivamente los proyectos del CLAN, del  CAUDILLO y de la ÉLITE CLASISTA, formas de liderazgo para los cuales el ciudadano no cuenta y es un estorbo.

El proyecto de la familia Moreno tenía como objetivo utilizar a Bogotá como trampolín para llevar al CLAN a la presidencia. Obsesionados por ese objetivo se dedicaron a construir el andamiaje con métodos corruptos y mafiosos. El proyecto  de Gustavo Petro ha sido también el de utilizar a Bogotá para llevar al CAUDILLO a gobernar el país, basado en el voluntarismo ideológico y el síndrome mesiánico, por supuesto diferente al liderazgo del clan. Y Peñalosa encarna un proyecto de una ÉLITE, que desprecia profundamente al clan y al caudillo, pero reconoce su identidad en el perfil de una clase y se basa en la arrogancia y el autoritarismo de la tecnocracia “impopular, pero eficiente”.

El senador Petro está en todo su derecho de seguir aspirando a gobernar el país cabalgando en su proyecto de caudillo. Pero Bogotá también está en todo su derecho de liberarse de ese modelo y experimentar otros más cercanos  a las urgencias y necesidades de los ciudadanos. Los tres últimos intentos, los del clan, el  caudillo y la élite, ya mostraron sus resultados. 

Claudia López parece encarnar otro tipo de liderazgo y para eso fue escogida. Lo interesante es que propone no repetir esas anteriores recetas. Por eso, senador Petro, deje gobernar, siga su camino; Colombia verá si lo escoge, pero no siga mostrando su desprecio por la opinión de los ciudadanos, que ya escogimos.

*Juan Carlos del Castillo, arquitecto, PhD en urbanismo

1 COMENTARIO

  1. Este del castillo debe ser de la misma familia de ladrones y especuladores inmobiliarios. Petro simplemente quiere que se haga un metro de verdad sin corrupción, la Contraloría le ha dado la razón. Y personas como usted pretenden que la ciudad sea estafada, quien sabe con que fines oscuros por supuesto.

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