Borrador para un guion de ficción

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“En el mundo real nos ocurren cosas que se parecen a la ficción. Y si la ficción resulta real, entonces quizá debamos reconsiderar nuestra definición de realidad…”. Paul Auster (1947.escritor norteamericano)

“A veces, las cosas más reales sólo suceden en la imaginación.” Carlos Ruiz Zafón. (1964. Escritor español).

 “Los humanos no pueden soportar mucha realidad.” T. S Eliot.  (1888-1965.Escritor y poeta británico-estadounidense)

“Dicen que yo he inventado el realismo mágico, pero solo soy el notario de la realidad. Incluso hay cosas reales que tengo que desechar porque sé que no se pueden creer. Gabriel García Márquez. (1927-2014). Colombiano, Premio Nobel de Literatura).

(Lea también: Bogotá ciudad nacional)

Tolentino y Semiramis son dos jóvenes ambiciosos, él y ella eran una excelente y exuberante pareja, que se dedicaron, según parece al enriquecimiento rápido a través de administrar y liderar una campaña política. Descubrieron que, por tener filiación con un candidato a presidir la Cosa Pública con mucho chance, conseguir dinerito era cuestión relativamente sencilla, pero además consideraron que las ingentes sumas recogidas, gracias a su parentesco y propia gestión… y que por tanto era justo que pudieran gastarse buena parte de ese dinero en consumos lujosos sobre todo por las exigencias de Semiramis, quien gustaba de ostentar el uso de ciertas marcas del consumo de lujo, que da status.

Y Tolentino, perdonavidas, también gustaba de alcanzar ahora en esa circunstancia, consumos ostentosos de ropa, calzado, vehículo y bienes inmuebles.

Pero la fatalidad, esa hada que ronda las felicidades efímeras, tocó las puertas de Tolentino y por un desliz tuvo como consecuencia la ruptura con su pareja. La mejor amiga de Semiramis, Brigitte Marylin despertó el entusiasmo de las hormonas de Tolentino y mediante ardides éste consigue el celular de la mejor amiga y empieza el coqueteo con la intrusa no-intrusa. Se produce entonces la ruptura de la bella pareja. Semiramis en su más profunda rabia, sin importarle nada, comienza a revelar secretos de la financiación de la campaña en la región costera del norte, y concretamente acusando a su expareja de haber tomado para sí (y para ella también) los dineros entregados con destino a la campaña presidencial a Tolentino por cuestionados personajes de la región.

El Ente acusador al acecho de oportunidades como ésta, para golpear, seguramente por encargo, al señor que preside la Cosa Pública, para cobrarle, entre otras, su pretensión de ser el jefe de ellos, inicia su papel acusador con base en los trinos de dolor y declaraciones igualmente resentidas de Semiramis, que como Sansón prefiere morir derribando el templo con los filisteos adentro. Y ahí fue Troya. Se inicia la acusación judicial contra Tolentino y también contra Semiramis, por enriquecimiento ilícito. Semiramis siendo acusada, y como ella tenía un pacto secreto, con los señores del Ente Acusador, era simplemente para llegar a Tolentino y también al Jefe de la Cosa Pública. Tolentino para salvarse o para mitigar su posible condena, por los cargos tan prolijamente descritos por Semiramis en su declaración, que dejaban KO a Tolentino, éste que parecía no tener conciencia del daño que podría hacer, para salvarse así mismo accede a declarar lo que los acusadores le proponían: “encochine a su papá”. Y esta ya fue la debacle. Tolentino no dimensionaba, por salvarse él, lo que le pedían que hiciera y lo hizo. A Tolentino a pesar de ser el hijísimo del Jefe, parecía que poco le importaba echar al suelo al gobierno de su padre, para continuar su estela de irresponsabilidades. A Tolentino le dan medida de aseguramiento en su propia casa, pero El Juez ajeno a las trapisondas políticas del ente acusador y del deleite de los opositores políticos, considera que las pruebas contra figuras más altas de la Cosa Pública no son nada contundentes, como cacareaban en los medios algunos personajillos del Ente Acusador.

(Texto relacionado: “La educación tiene la culpa”)

Esta historia ficcional todavía no tiene un final, pero estoy contemplando 3 posibles salidas.

Una, no pasa nada más allá de lo descrito y Tolentino recibe una sentencia condenatoria corta que puede cumplir en su domicilio. La bella Semiramis es condenada pero su sentencia es suspendida por colaborar con la Justicia. El jefe de la Cosa Pública, decide que Tolentino sea Gestor de Paz y se suspende su sentencia condenatoria y así repare el daño hecho.

Dos, ocurre parte de lo anterior si bien hay implicaciones para la campaña del jefe de la Cosa Pública, éstas no pueden ser probadas y se empantana la investigación en la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes.

Tres, si hay implicaciones que llegan más allá de lo previsto y el gerente de la campaña del actual Presidente de la Cosa Pública, se auto inmola y se echa la culpa de no haber declarado todos los aportes, ya que estos no fueron muy precisos y no se podían registrar con exactitud y recibe una multa que le fija el CNE y tiene que renunciar a la Presidencia de la más importante empresa del Estado, Petróleos de Colombia (Petrocol). Se concluye que en todas las campañas políticas sucede lo mismo y entonces hacerse…pasito.

Este es un relato totalmente ficcional y cualquiera inspiración en la realidad, es solo la necesaria base para darle sentido a la imaginación creativa y narrativa y tiene también moraleja tomada prestada de un autor colombiano del siglo XIX y algo del XX, don Rafael Pombo (1833-1912), quien concluyó así su poema El Gato Guardián: “Gobiernos dignos y timoratos, donde haya queso no mandéis gatos”.

Fin de la historia.

(Le puede interesar: La señora de los tintos)

*Víctor Reyes Morris, sociólogo, doctor en sociología jurídica, exconcejal de Bogotá, exrepresentante a la Cámara, profesor pensionado Universidad Nacional de Colombia.

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