Los partidos políticos, de cabeza de león a cola de ratón

0
131

¿Qué necesita un partido político para maximizar la votación? ¿Cabezas de león o colas de ratón?

El Congreso aprobó una nueva ley electoral en la que se ordena que la mitad de las planchas para Congreso, asambleas departamentales y concejos municipales estén conformadas por igual número de mujeres y hombres (50%-50%).

Esta norma ha sido polémica porque quienes se oponen a ella argumentan la dificultad de encontrar el suficiente número de mujeres idóneas que quieran participar. Otros lo ven como una limitante a las posibles estrategias que pueda tener un partido para conformar la respectiva lista y otros argumentan que las mujeres quedarían nuevamente como “relleno” y sin ninguna posibilidad de llegar realmente al poder.  

Sin embargo, si se analiza la manera cómo se conformaron las listas del Congreso en las últimas elecciones, estos argumentos podrían quedar sin piso. En efecto, revisando las cifras de la Registraduría con los resultados de las elecciones del Congreso para el periodo 2018-2022, se encuentran situaciones interesantes.

Tomemos por ejemplo el caso de tres partidos con alta votación: el Centro Democrático, el Polo y la Alianza Verde. Estos tres partidos podrían considerarse como representantes de los espectros ideológicos respectivamente: la extrema derecha, el centro y la extrema izquierda. Los tres, no obstante, tuvieron idénticos comportamientos electorales a la hora de construir sus listas para el Senado.

La estrategia política que usaron fue la de incluir en una lista abierta un “personaje” con potencial extraordinario de votos, en comparación con el resto de las otras personas de la lista. En el Centro Democrático encabezó un ex-presidente, que había sido elegido por cerca de nueve millones de votos; en el Verde, un ex-alcalde que había sido elegido por cerca de dos millones de votos; y, en el Polo, un candidato con una larga trayectoria en el congreso y con buena capacidad para atraer votos. Revisemos uno por uno.

Centro Democrático

El Partido Centro Democrático, constituido el 23 de julio del 2014, presentó una lista de 60 personas para el Senado de la República. El total de votos que tuvo esta lista fue de 2.513.230.

Por error o intencionalmente, 522.030 personas votaron solo por la lista y no por alguna persona específica.

875,554 personas votaron por un candidato, la cabeza de la lista, Álvaro Uribe Vélez, representando el 35% del total de votos recibidos por la lista. Éste, por razones que no vienen al caso, es poco probable que vuelva a ser candidato en el 2022.

El promedio de votos obtenido por las personas de la lista fue de 47.409, incluyendo la votación extraordinaria de Álvaro Uribe Vélez. Si se sustrae esta última y se recalcula el promedio, ésta baja a 27.210 votos por persona.

Partido Alianza Verde

El Partido Alianza Verde presentó una lista de 87 personas para el Senado de la República. El total de votos que tuvo esta lista fue de 1.317.429.

186.149 personas no votaron por una persona específica, sino por la lista, por error o en forma intencional.

540.783 personas votaron por un candidato, la cabeza de la lista, Antanas Mockus representando el 41% del total de votos recibidos por la lista. Por razones que no vienen al caso, es poco probable que vuelva a ser candidato en el 2022.

El promedio de votos obtenido por las personas de la lista fue de 15.142. Para el cálculo de este promedio se incluye la votación extraordinaria de Antanas Mockus. Si se sustrae esta votación y se recalcula el promedio, ésta baja a 9.030 votos por persona.

Polo Democrático Alternativo

El PDA, Polo Democrático Alternativo, creado el 1º de diciembre de 2005, presentó una lista de 69 personas para el Senado de la República.

El total de votos que tuvo esta lista fue de 736,367.

98.550 personas no votaron por una persona específica, sino por la lista, por error o en forma intencional.

226,099 personas votaron por un candidato, la cabeza de la lista, Jorge Robledo representando el 30.1% del total de votos recibidos por la lista. Dado que el Senador Robledo ha renunciado a este partido y ha hecho alianzas con el MOIR, es seguro que no será parte de la lista del Polo en el 2022.

El promedio de votos obtenido por las personas de la lista fue de 9.244. Para el cálculo de este promedio, se incluye la votación extraordinaria de Jorge Robledo. Si se sustrae esta votación y se recalcula el promedio, ésta baja a 6.055 votos por persona.

Reflexiones

En los tres casos, la mayor votación la recibió, como era de esperarse, la cabeza de lista, y con gran diferencia respecto de los demás integrantes de la lista individualmente. Tanto en el Centro Democrático como en los Verdes, estos candidatos habían tenido altas votaciones en elecciones presidenciales, como producto de su carisma y liderazgo en determinados sectores del electorado.

En dos casos, el Centro Democrático y los Verdes – y esto resulta extremadamente extraño en su coincidencia -, las dos cabezas de la lista ni siquiera pudieron terminar el periodo por razones legales y, como se anotó, es muy improbable que sean candidatos nuevamente en las elecciones del 2022. En el tercer caso, el Polo, hubo una escisión en el Partido y la cabeza de la lista adhirió al MOIR.

Estos tres partidos van a enfrentarse a las elecciones del 2022 en la misma situación: habiendo perdido a los candidatos “estrella”, quienes atraían al grueso del electorado. Esto los obligará a ser creativos en la conformación de sus listas de modo tal que logren obtener un número de congresistas similar al del 2018. De este resultado dependerá su relevancia en el mapa político colombiano e incluso la supervivencia del partido mismo.

Es interesante resaltar que en el caso del Centro Democrático y del partido Verde, a diferencia de lo que se ha argumentado sobre el papel de las mujeres, éstas seguramente tendrán un papel protagónico en la conformación de estas listas.

En el Centro Democrático, en los cinco primeros lugares de la lista, hay tres mujeres con una alta votación y ellas son la esperanza de ese partido porque Macías, quien actualmente tiene un papel preponderante, posiblemente resultará impedido para regresar al Congreso.

En el Partido Verde, sacará la cara por la más alta votación otra mujer, Angélica Lozano, y es de esperarse que la votación de Sandra Ortiz también se incremente dado su papel protagónico como pre-candidata presidencial y sus logros en la Comisión Legal para la Equidad de la Mujer. Sobre los hombres de esa lista, no resulta claro cómo reaccionaran sus votaciones.

En el Polo, a diferencia de los dos anteriores, todavía no hay una mujer que saque la cara por el partido; fuera de la votación de Cepeda, que puede incrementarse por su protagonismo durante este periodo, no se puede decir nada porque no es claro si van a recibir más mujeres, ni el efecto que tendría una alianza con Colombia Humana o Decentes (donde también hay liderazgos de mujeres), ni tampoco el impacto de quienes se quedan y quienes se van para el MOIR con Robledo.

Son interesantes estas coincidencias de estrategia, de encrucijada, y de ambigüedad en las expectativas para el 2022, en estos tres partidos.

El caso de estos tres partidos, que sin duda alguna ocupan un lugar importante en el mapa político colombiano, deja enseñanzas interesantes sobre cuál debe ser la estrategia para conformar las listas y, a su vez, desestima los argumentos que restan importancia a las personas que son incluidas a manera de “relleno” en las listas, especialmente cuando se trata de mujeres.

Es cierto que los candidatos estrella, o “cabeza de león”, pueden atraer electores, pero no necesariamente son la mejor opción, porque en el mediano plazo podrían llevar al partido a depender de ellos, amenazando su sostenibilidad.

El reto que tienen ahora los partidos es el de cómo encontrar una estrategia que les permita consolidar una identidad propia basada en sus programas y en un trabajo serio de modo tal que, independientemente de sus candidatos estrella, puedan atraer aquellos electores que confíen en los programas del partido. En este caso la obligación de traer caras nuevas a la política para cumplir con los requerimientos de la paridad puede ser una oportunidad para fortalecer los partidos políticos.

Es importante resaltar que, si un partido no logra tener identidad propia, jamás podrá considerarse como un verdadero partido político y, en la práctica, no será más que un grupo de personas reunidas alrededor de un caudillo, con un disfraz legal de partido político.

No hay que caer en la trampa de cabezas de león, ya que a la postre las colas de león podrían ser una opción mas óptima.

*Isabel Londoño Polo, Ed.D, con la edición de Marcela Anzola

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here