Finalizó en Bruselas una reunión sobre la migración venezolana. Los presentes concluyeron que, para fines del próximo año, habremos salido de allá, producto de la crisis, seis millones y medio de venezolanos, es decir, más del veinte por ciento de la población. Afirman ellos que, de ser así, estaremos en presencia de la mayor crisis migratoria en la historia de la humanidad.

La comunidad internacional –sin duda- manifiesta su preocupación por lo que para ella implica esa cantidad de venezolanos por el mundo, sobre todo, por la precariedad de las condiciones con las que llegaremos a los países de acogida, lo que obliga a una mayor atención. Europa -sobre todo- debe estar muy preocupada por la fuerte presencia de españoles, italianos y portugueses que hicieron vida y familia en nuestro pais y que retornarán si las cosas continúan como van.

Como venezolano agradezco la preocupación, pero admito que creo se está equivocando la estrategia. Se pretende resolver o paliar las consecuencias de la crisis  pero se tiene una disímil estrategia respecto de las causas y es allí donde estimo deberían enfocarse los esfuerzos internacionales.

El problema venezolano radica en el ejercicio del poder por el señor Maduro y quienes desde las distintas instancias gubernamentales le acompañan en el mismo. Por ello es menester unificar estrategias para lograr resolver esa situación.  Mientras algunos planteen el aislamiento del señor Maduro con todas las opciones sobre la mesa, otros negociaciones y los mas se dedican a observar, los venezolanos seguirán huyendo del país y con ello afectando intensamente a algunos miembros de la comunidad internacional, especialmente – o mejor, por ahora- a Colombia.     

Soy de quienes cree que la solución pasa por  convenir una sola  estrategia internacional que a la vez incida en la dirigencia venezolana a fin de eliminar en esta la bipolaridad negociación-intervención que tanto daño nos ha hecho.  Si, a pesar de la decisión externa, persiste dicha bipolaridad, sabremos todos quienes serán los responsables de la continuidad de nuestra tragedia.

Resuelto esos dos puntos, si la decisión es negociar,  llega el tiempo que los principales actores nacionales e internacionales se sienten –cara a cara- sin intermediarios ni representantes, a dilucidar nuestra situación. Quizás hasta un Nóbel se ganen.  En el supuesto que lo que se convenga sea de otro tenor,  solo nos corresponderá a todos asumir las consecuencias.

Si la comunidad internacional quiere evitar que continúemos saliendo en desbandada, debe trabajar en las causas, no en las consecuencias.

Gonzalo Oliveros Navarro, @barraplural, magistrado del Tribunal Superior de Justicia, refugiado en Colombia, presidente de AsoVenezuela

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here