Campeones en desempleo y coleros en vacunación

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El exministro y exsenador Juan Fernando Cristo analiza las ayudas del Gobierno en pandemia y su impacto en el empleo.

Coincidieron esta semana dos noticias relacionadas con la crisis económica y social ocasionada por la pandemia y la forma cómo el Gobierno la enfrenta: un informe periodístico sobre el destino de más de cinco billones de pesos invertidos para preservar el empleo de los colombianos y los datos del DANE sobre el desempleo del pasado mes de enero. El informe serio y documentado de la periodista Paola Herrera en la W, con cifras del propio Gobierno, demuestra que los recursos del PAEF, programa para financiar las nóminas de las empresas del país, se concentraron en las grandes firmas y los conglomerados económicos, dejando de lado las microempresas que no tuvieron acceso a esos subsidios. Las cifras son contundentes. Solo el 9% de las microempresas recibieron esta ayuda del gobierno; el 91% no pudo hacerlo por distintas razones. Mientras que en el caso de las grandes empresas el 80% tuvo acceso al subsidio estatal a sus nóminas. Es bueno que el gobierno ayude a los grandes empresarios del país en medio de la crisis más grave del último siglo. Lo malo es que no haga lo mismo por los pequeños empresarios, quienes además generan más del 80% del empleo nacional. Queda claro que las medidas, además de injustas y discriminatorias, resultan negativas e inconvenientes en términos económicos. 

Hay más datos graves en esta investigación, en cuanto a subsidios a sectores que no parecen prioritarios ni estratégicos en materia de empleo y equidad social. Es fácil concluir, entonces, con base en datos y no en opiniones, que el Gobierno se demoró en tomar la decisión de apoyar el empleo de las empresas y, cuando lo hizo, fue con un sesgo evidente en contra de los pequeños empresarios. Además, se establecieron requisitos excesivos para acceder al subsidio de las nóminas y el 40% del salario mínimo por trabajador fue insuficiente. En síntesis, el Gobierno fue tacaño y demorado en la ayuda a empresas y trabajadores. Otros países de la región hicieron mejor la tarea y evitaron que sus economías cayeran en forma tan dramática y el desempleo subiera tanto como aquí. 

Precisamente las cifras de desempleo conocidas los últimos días son la otra mala noticia. En enero del 2020, teníamos una alta tasa de desempleo del 13%. Hoy llega al 17.3% y, en las 13 grandes ciudades, casi al 20%. Tenemos más de cuatro millones de desempleados. Una verdadera tragedia nacional. Particularmente mala es la cifra de Bogotá en la que más de 400.000 habitantes de la ciudad perdieron su empleo. A nivel nacional, el número de personas ocupadas es inferior a 20 millones, 1.6 menos que en enero del año anterior. Las mujeres y los jóvenes son los más afectados por esta crisis y no cabe duda que el segundo pico de la pandemia afectó en forma severa la actividad económica en las grandes ciudades, no solo en Bogotá. Las cifras de más de 20% de desempleo y de 70% de informalidad en ciudades como Cúcuta, Quibdó, Ibagué o Neiva, son una bomba social. 

Sin embargo, más allá de la coyuntura de cierres de enero, las pésimas noticias en empleo tienen mayor relación con la desaparición de más de medio millón de micro y fami-empresas ante la falta de apoyo del Gobierno nacional. El crudo informe sobre el destino final de billones de pesos de ayudas del PAEF demuestra que las malas y tardías decisiones en esta materia tuvieron un impacto devastador en la pérdida del empleo en el país, que será difícil de recuperar. Además, la lentitud del programa de vacunación dificultará aún más la urgente y necesaria reactivación económica. En fin, somos campeones en desempleo y coleros en vacunación. El peor escenario.

*Juan Fernando Cristo Bustos, @cristobustos, ex Ministro del Interior y ex senador.

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