Cotorreo en el baño turco

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Los formadores de opinión a todo nivel, debemos insistir en la solución argumentativa que afirme dentro de lo posible por fuera de dualismos que en el mundo de hoy no tienen cabida.

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En los tiempos que corren, 50 días después de la elección presidencial, semana de vísperas del mes de las brujas, ha sido divertido y a la vez angustioso, como suele ser casi todo en Colombia, dar vuelta por los centros de la burguesía bogotana, tales como las zonas húmedas de los clubes sociales, en las cuales predominan las voces de derecha, o las cafeterías de las librerías más importantes donde abundan las opiniones de personas acomodadas con tendencias de izquierda.  Quiero presentarles las frases de cajón que escuché en el baño turco de un prestigioso club, antes de una conferencia a cargo de renombrados tributaristas que darían consejos a los participantes, para salir casi indemnes de la nueva reforma impositiva.

Me ocuparé de resumir comentarios que escuché en esas cinco de la tarde cuando los intelectuales, capuchino y galleta de avena en mano, lanzan sus pregones, unos nuevos otros repetitivos, los cuales pretenden hacer síntesis de sus visiones prospectivas sobre las situaciones global y nacional, estrechamente vinculadas.

Entre los bañistas sudorosos, las charlas aludieron a la forma como Putin con su barbaridad invasiva anexionista ha reencauchado las tesis de la soberanía energética en Europa, facilitando la victoria de la coalición de derecha en Italia, tercera economía de la UE y apuntalando el relevo en el Reino Unido donde Liz Truss es la nueva primera ministra. La exministra de exteriores pasó de actuar a nombre del abolicionismo radical hacia un discurso menos vertical, compuesto con aires melódicos para la comunidad empresarial, tales como la reducción de impuestos, el crecimiento económico y las medidas sobre el costo de los energéticos.

En cuanto a Giorgia Meloni de los Hermanos de Italia, logró encabezar una alianza que alcanzó el 44% de los votos, tomando ventaja cercana a los veinte puntos sobre la coalición de centroizquierda, en una elección con récord de la abstención que llegó al 36%. Su apuesta ganadora reivindica abiertamente un perfil católico-nacionalista, que enfrentará dificultades con el bloque mayoritario de la UE, la deuda pública que ha superado el 150% del PIB y la baja compactación al interior de su coalición.

(Texto relacionado: Gobernabilidad: la hora del diálogo social)

Oigamos las frases de la derecha en la zona húmeda del club:

– La seguridad es más importante que la justicia social.

– El interés nacional está por encima de los derechos humanos.

– Ser poderoso significa ignorar el discurso baboso del multilateralismo.

– La cooperación no es altruismo, para que fluya debe involucrar negocios para el aportante.

– El beneficio recíproco es un paradigma ilusorio de la política comercial.

– Las políticas de desarrollo productivo sostenible y descarbonización son un embeleco de los capitalistas vergonzantes.

– Todo incremento salarial induce desempleo y conspira contra la competitividad.

– Los movimientos de minorías nacionales provocan insolidaridad y aíslan comunidades.

– Cuando aparece un gobierno neopopulista hay que mantener el arroz en bajo y hacerse con activos en el exterior.

– Guardar divisas, colocar parte de la caja menor en criptomonedas. Claro, el respaldo es discutible por lo que conviene distribuir los huevos en diferentes cestos especulativos. No son rentas hijas del trabajo, eso a todos nos gusta.

Salí muy triste al ver la superficialidad del catálogo simplista e indolente, cargado de recetas descalificadas por la historia como por la ciencia económica. Me ha correspondido dentro del marco del Encuentro Nacional convocado por el presidente Petro del cual formo parte, insistir ante el empresariado en superar esos planteamientos que a nombre de un internacionalismo pop como alguna vez lo llamara Paul Krugman, formulan aquellas personas que pontifican sobre liberalización comercial, pero desconocen la economía, los tejidos productivos y los modelos de agregación de valor.

Situémonos ahora en la terrasse du café de una librería deliciosa en el norte de Bogotá. La conversación giraba en torno a la inminente victoria de Lula da Silva y la manera como tal decisión consolidaba el movimiento pendulante, esta vez hacia la izquierda en el subcontinente latinoamericano. Las preocupaciones de académicos y profesionales de izquierda rondan alrededor de las dificultades para alcanzar una materialización del discurso teniendo en cuenta las limitaciones de recursos y la dimensión de las expectativas. Es crítico el peso del servicio de la deuda en el presupuesto, así como las limitaciones para intervenir en la distribución de la propiedad rural, tarea muy urgente para detener las vías de hecho algunas veces aupadas por el crimen. Aunque les cuesta aceptar que los niveles de educación formal de los cuadros no siempre traen consigo la capacidad de gestión y el ímpetu gerencial en la concreción de las políticas públicas y su implementación, hay grandes esperanzas en los programas de economía popular, minicadenas productivas, nanocrédito y formalización, todos ellos susceptibles de materializarse a través de audaces convergencias público-privadas e institucionales. También creen indispensable soportar el plan exportador en una tarea de acompañamiento y mejora tecnológica con participación de las universidades.

Quienes creemos en la concertación y el diálogo social, vemos con inquietud el reencauche de clamores polarizantes. Por eso celebramos el nuevo encuentro entre el presidente Petro y el Expresidente Uribe, expresión civilizatoria de una política que, apelando al diálogo gobierno – oposición, sin opacar las diferencias, supere lo que sería, según empieza a observarse, una trivial dinámica entre Petrofilia y Petrofobia, de la cual no podríamos esperar nada bueno para Colombia.

Y los formadores de opinión a todo nivel, debemos insistir en la solución argumentativa que afirme dentro de lo posible por fuera de dualismos que en el mundo de hoy no tienen cabida. No es estado vs. Mercado, es estado promotor del mercado institucional; no es informalidad vs. Formalidad, es formalización masiva; no es estado chico vs. Estado grande, es estado necesario; no es sustitución de importaciones vs. Industrialización por exportaciones, es industrialización soportada en la tríada exportación con valor agregado, sustitución competitiva de importaciones y dinamismo endógeno; no es inversión extranjera vs. Inversión nacional, son alianzas estratégicas no subordinadas; no es desarrollo financiero vs. desarrollo productivo, es financiamiento del desarrollo productivo; no es concentración de la riqueza vs. Informalidad excluyente, es ampliación de la base de propietarios y actualización catastral. En fin, es economía social y ecológica de mercado por la paz general y por la vida.

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*Juan Alfredo Pinto, escritor, economista, @juanalfredopin1

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