Crepúsculo

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Se le ve fatigado, se le advierte diezmado; sus ojos no brillan con la otrora malicia, ahora son claros como suele sucederle a los ancianos: la luz enceguecedora que los caracterizaba parece irse apagando de a poco. Le han perdido el miedo y por eso se advierte que en sus correrías lo abuchean y contradicen: ya no es la última palabra ni mucho menos convoca a las multitudes que solían venerarlo sin chistar. Está asustado, siente pasos de animal jurídico. Solía enfatizar en las últimas sílabas arrastrándolas un poco más de lo debido generando eco que quedaba retumbando en el aire y en la cabeza de sus seguidores, ahora la fuerza se centra en las primeras sílabas lo que deja entrever que no posee el suficiente aire para prolongarse en el ambiente. Los áulicos advierten que no ostenta el incuestionable poder que tuvo y entonces, de a poco, han comenzado a hablar: los militares que confiesan ante la JEP es un buen ejemplo de ello, bajo la consigna “sálvese quien pueda” cada uno tira la tabla al mar pretendiendo no naufragar, tampoco quieren auxiliarlo porque saben que podría llevarlos a las profundidades. Su cuerpo se encoge, lo que no queda claro es que sea producto de los años o de la consciencia que empieza a pesarle más de lo debido. Cuando levantaba el brazo para acentuar el mensaje parecían cimbronazos al infinito que hacían tambalear a tirios y troyanos, ahora nos remiten a alguien con Parkinson….o tremebundo al entrever un futuro incierto. No produce terror ni respeto, tan solo dudas y malestar. Antaño unas y otros querían una fotografía a su lado para dispararse electoralmente, a la fecha todos aclaran que no es su candidato ni mucho menos son sus prosélitos. Bastaba con que ungiera al de su conveniencia para que fuese electo, hoy no, incluso las fichas claves de su partido han migrado a otras latitudes buscando la mayor distancia de quien fuese su mentor. No te supiste retirar a tiempo, te pensante inmarcesible, te creíste imprescindible. Estás viejo, pletórico de culpas, señalado en la calle, reprobado en las plazas. Ya no eres el que fuiste, ya no serás el que deseas.

*Roque Monteiro. comunicador social – periodista retirado, fotógrafo sin cámara, autor de varias novelas, cultivador de yuca y viajero incansable. Miembro del colectivo Psicolombianos de Diván.

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