¿Cómo hacer para que la solución a la crisis sanitaria que vivimos no sea resuelta vía el autoritarismo?

Gracias a la crisis de la Covid-19, el autoritarismo se pasea por los pasillos de la política a nivel mundial. En China, comienzan a utilizar los datos personales de los ciudadanos para controlar sus desplazamientos y posibles contagios de virus y, en gran parte del mundo, tenemos restricciones a la movilidad y las fuerzas militares se convirtieron en fundamentales para asegurar el cumplimiento de las reglas de la cuarentena en Francia[1]. Es irrefutable que, en la mayoría de los países, las medidas de aislamiento son necesarias para contener y mitigar el virus, pero esto se vuelve una puerta de entrada al autoritarismo como sistema de gobierno.

Desde que el presidente francés Emmanuel Macron le declaró la guerra a la Covid-19[2], el uso del lenguaje utilizado por expertos en el tema como por los políticos profesionales, se asemeja al utilizado en un conflicto bélico – nuestro enemigo, atacar el virus– entre otras expresiones de este estilo han sido registradas en diversos medios de comunicación. Por otra parte, la crisis del coronavirus ha permitido la puesta en marcha de diversos estilos de Estado de emergencia, dando poderes extraordinarios a los presidentes o primeros ministros de cada nación para afrontar la crisis como sea necesario, socavando las bases democráticas de cualquier país.

En Colombia, no estamos exentos de esta tendencia autoritaria. El congreso no ha comenzado a sesionar y diversas secciones de la rama judicial no funcionan por el Estado de emergencia. Sin rama legislativa y con la rama judicial a medias, el poder ejecutivo, en cabeza de Iván Duque y el Centro Democrático, no tiene contrapesos para llevar a cabo cualquier acción o reforma que considere necesaria para afrontar la crisis. Un ejemplo es la liquidez que promete el Estado colombiano a los bancos, desviando dinero de los entes territoriales para asegurar el bienestar del sector financiero. Una medida como ésta, que ha levantado revuelo en redes sociales, no puede ser controlada con el congreso cerrado y los jueces caminando a media marcha.

Si bien algunos analistas y políticos han puesto sobre la mesa la contradicción entre la economía y la vida, nos encontramos en otra disyuntiva igual de importante en estos momentos: democracia y autoritarismo. Quienes creen en esta última forma de gobierno, empezando por fuertes fichas del Centro Democrático, tienen vía libre para ir empujando de a poco, para legitimar a las fuerzas armadas y la policía, instituciones que han estado envueltas en prácticas contra los derechos humanos como los abusos del Esmad y las ejecuciones extrajudiciales, mal llamados falsos positivos. Es así como hace pocos días se propuso dejar de aplaudir a los médicos para hacerlo a los “héroes de la patria”, ficción inventada por la extrema derecha en tiempos del conflicto armado con las Farc.

Por otro lado, el 7 de abril 2020, se presentaron las primeras protestas en Bogotá[3]. Los trabajadores de la construcción protestaron contra la desprotección en la crisis actual, alegando no haber recibido el salario y denunciando una situación de hambre en sus familias[4]. Como consecuencia de esto, la protesta legítima terminó en algunos saqueos. Puede ser que éste sea sólo el comienzo de una serie de protestas y levantamientos a raíz de la situación de precariedad extrema que vive gran parte de la población de este país. Con estas protestas viene el miedo, catalizador por excelencia para el ascenso del autoritarismo. De esta manera, se vienen reproduciendo voces que piden la militarización de las ciudades para que se cumpla a cabalidad la cuarentena obligatoria.

Vale la pena preguntarnos: ¿cómo hacer para que la solución a la crisis sanitaria que vivimos no sea resuelta vía el autoritarismo? ¿Cómo garantizar que la democracia no se vea golpeada por quienes la ven como un obstáculo para el desarrollo del país? Aunque sea pronto decirlo, y la respuesta amerite algunos textos más, podríamos poner sobre la mesa la necesidad de consolidar un Estado que proteja a sus ciudadanos por medio de necesarias reformas que garanticen los derechos a la salud, la pensión y el trabajo, y no se dejen a merced de la lógica del mercado que, en estos momentos, resulta obsoleta frente a la Covid-19.

*Sergio Hernández Vásquez, sociólogo de la Universidad del Valle. Master en Sociología y antropología de la Université Paris Diderot, Francia. M @sergio_9112


[1] No sólo ocurre en Francia. En Bogotá, el Ejército comenzó una labor de perifoneo para invitar a que la población permanezca en sus casas.

[2] Pietralunga, C. y Lemarié, A. (2020, 17 de marzo). « Nous sommes en guerre » : face au coronavirus, Emmanuel Macron sonne la mobilisation générale ». Le monde. Recuperado de: https://www.lemonde.fr/politique/article/2020/03/17/nous-sommes-en-guerre-face-au-coronavirus-emmanuel-macron-sonne-la-mobilisation-generale_6033338_823448.html

[3] Aunque existe el precedente de la protesta de los venezolanos de algunos días atrás.

[4] El Espectador (2020, 7 de abril). Cuarentena en Bogotá: protestas en Suba del gremio de constructores. Recuperado de: https://www.elespectador.com/noticias/bogota/cuarentena-en-bogota-protestas-en-suba-del-gremio-de-constructores-articulo-913460

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