Señora

Michelle Bachelet

Alta Comisionada para los Derechos Humanos

Organización de las Naciones Unidas

Ginebra, Suiza

Apreciada Señora Comisionada:

Nos dirigimos a usted en nombre del movimiento ciudadano Defendamos La Paz (DLP), conformado por integrantes de las delegaciones que, en nombre del gobierno de Colombia y de las FARC-EP, elaboramos el Acuerdo de Paz y de las que participamos en la negociación con el ELN; congresistas que hacemos parte de las comisiones de paz del Senado de la República y de la Cámara de Representantes y de la mayoría de las bancadas de los partidos políticos en el Congreso de la República; exministros y exfuncionarios de gobierno; víctimas del conflicto armado y defensores de los derechos humanos, dirigentes de representativas organizaciones e instituciones de la sociedad civil colombiana, académicos, empresarios, columnistas de opinión e intelectuales, ciudadanas y ciudadanos que trabajamos por la paz y la reconciliación nacional.

La Oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos en Colombia – OACNUDH – fue creada por una decisión de la Comisión de Derechos Humanos en 1996, con la aprobación del Gobierno nacional.  Desde entonces, ha jugado un papel fundamental en la promoción y la defensa de los derechos fundamentales y se ha convertido en aliado privilegiado de los movimientos de víctimas y de derechos humanos.

Contamos entre los hitos de su presencia en Colombia:

  1. Su participación para lograr que la Corte Constitucional declarara inexequibles las normas que permitían conformar grupos privados para la autodefensa (Convivir, 1997) y las normas restrictivas de derechos y violatorias de la división de poderes (2001, 2002);  
  2. Su rechazo a la constitución de redes de informantes civiles o del empleo domiciliario de armas por los reclutas campesinos (2002);
  3. El apoyo a la ratificación y aprobación de normas sobre desaparición forzada (1998, 2008 y 2012);
  4. Su asesoría para conseguir una adecuada reglamentación de la consulta previa para pueblos indígenas y afrocolombianos
  5. Su contribución a la eliminación de los procesos judiciales con jueces y testigos con reserva de identidad y sin audiencias públicas;
  6. Su incidencia en una redacción más respetuosa de los derechos humanos y, en particular, de los de las víctimas en la Ley 975 de Justicia y Paz, así como  su  seguimiento cuidadoso de la aplicación a los beneficios para los paramilitares desmovilizados (2005)
  7. Su acompañamiento durante el tiempo en que la sociedad civil trabajó con el Gobierno en la concertación de un Plan Nacional de Acción en Derechos Humanos (2008);
  8. Su trabajo en la documentación de las ejecuciones extrajudiciales, conocidas como “falsos positivos”, y posterior ayuda para el diseño y adopción de medidas para evitarlos;
  9. Su lucha contra actos de violencia sexual cometidos por miembros de la fuerza pública (2009 y 2012)
  10. Su vocería para denunciar el uso de la inteligencia de Estado con fines criminales (interceptaciones y seguimientos ilegales del Departamento Administrativo de Seguridad -DAS-), 2009
  11. Su respaldo al proceso de adopción y la aplicación de la Ley 1448 de Víctimas y Restitución de Tierras.

Este bagaje acumulado a lo largo de más de 20 años muestra la eficiencia de la OACNUDH, tanto en la observación de derechos humanos como en la asesoría técnica. Defendamos la Paz reconoce su labor, agradece su apoyo al Acuerdo de Paz y recuerda que todavía queda mucho por hacer.

Más recientemente, la OACNUDH recibió funciones de verificación de la implementación del Acuerdo de Paz desde una perspectiva de derechos humanos y, conforme a lo establecido en este texto, el Gobierno debe solicitar que, dentro del informe anual, se incluya un capítulo especial en relación con ello.

Hoy, la OACNUDH constituye la voz internacional más autorizada para denunciar los asesinatos y las amenazas a los líderes y lideresas sociales, para documentarlos y para impulsar su investigación. Miles respondieron al llamado de Defendamos la Paz para marchar este 26 de julio en un solo grito ¡Ni uno más, ni una más!

La OACNUDH le ha cumplido a Colombia. En consecuencia, de manera respetuosa, Defendamos La Paz le solicita su intervención para asegurar la permanencia de la Oficina en Colombia por varios años más con el mandato original en su integridad – monitoreo de la situación, asistencia técnica al Estado y a la sociedad civil y reporte anual al Consejo de Derechos Humanos – , así como el acompañamiento a la implementación del Acuerdo.

El Acuerdo de Paz del Teatro Colón abrió la ventana de oportunidad para superar las violencias estructurales de Colombia y esperamos seguir contando con el acompañamiento de  la OACNUDH para hacerlo.

Cordialmente,

#Defendamos la Paz

2 COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here