Declaración de Defendamos la Paz

Nuestra nación, como la humanidad entera, se enfrenta hoy a la pandemia. Desde el aislamiento obligado, hacemos esfuerzos por protegernos, por proteger a nuestras familias y a toda Colombia. Nos preocupamos por quienes no tienen los recursos mínimos para salir adelante en este difícil momento, por quienes están en primera línea trabajando en los hospitales curando a los enfermos, por quienes necesitan la atención prioritaria del Estado – como los habitantes de la calle y los trabajadores informales – . Buscamos cada día contribuir con nuevos actos al propósito de derrotar el coronavirus. Es un momento para la acción, para plasmar en hechos concretos el amor por los seres que nos rodean, por el país y por el género humano.

Pero es también el momento de la reflexión. De pensar en el valor de la vida, en su fragilidad y en los cuidados que requiere. Esta enfermedad global nos ha puesto, como nunca antes en nuestra existencia, frente a la evidencia de que el modelo de sociedad predominante no ha valorado en debida forma la vida: ni la vida biológica de los seres humanos, ni las condiciones sociales para garantizar la vida digna, ni la vida del planeta y de todas sus especies.

Y, en el caso de nuestro país, ese examen crítico pasa inexorablemente por cuestionar la inutilidad del conflicto armado, de la violencia omnipresente a lo largo de la historia colombiana, y de todo lo que ha sido puesto al servicio de destruir la vida en vez de protegerla y enaltecerla.

En nuestro caso, la protección de la vida está indisolublemente unida a la conquista del fin de la violencia. En este contexto, el movimiento Defendamos la Paz:

  • Se une al llamado del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, para decretar un alto al fuego en todo el mundo, que ha tenido como primer resultado la tregua bilateral e indefinida lograda en Filipinas.
  • Llama a que, en Colombia, se imite este ejemplo, a que todos los grupos armados cesen sus ataques y a que las fuerzas militares respondan a esa acción humanitaria suspendiendo sus operaciones ofensivas.
  • Condena que, en medio de la actual emergencia, se siga asesinando a lideresas y líderes sociales, así como a exguerrilleros.
  • Pide que se promueva la cooperación humanitaria para resolver los problemas que genera esta crisis en la frontera entre Colombia y Venezuela.

Invitamos a todos los ciudadanos a que, más allá de cualquier ideología, creencia o prejuicio, convirtamos esta difícil experiencia en nuestra gran oportunidad para comenzar a vivir en paz y de manera solidaria.

Colombia, 27 de marzo de 2020.

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