Democracia sí, pero no así

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Democracia sí pero no así

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Esos candidatos/as seguramente son lo más valioso que deja esta elección, tamaño reto invitar a otros jóvenes para participar electoralmente en un sistema electoral generador de escepticismo frente a nuestra democracia.

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El pasado 5 de diciembre hubo elecciones. Sí, elecciones, aunque el metro, por ejemplo, no fue gratuito; elecciones, aunque no se reportó minuto a minuto el preconteo en los canales nacionales. Elecciones a los Consejos de Juventud.  La participación fue del 10% del censo electoral habilitado de la ciudadanía con edad entre 14 y 28 años. Todavía no se sabe cuánto fue el rubro invertido. La cifra según la fuente oscila de los cien mil a los trecientos mil millones de pesos, pero eso no es lo más relevante. Si se le pregunta al registrador o al gobierno nacional, fue un éxito.

Estas elecciones debieron haberse programado desde 2018 o, si se toma la Ley Estatutaria que las establece, 2014. En el caso de Medellín, que fue la primera ciudad en organizar este tipo de votación dirigida exclusivamente a la población juvenil, las tenía postergadas hace más de una década, porque se había vuelto un ejercicio incómodo – el último Consejo Municipal de Juventud de la ciudad se había declarado en oposición -. Quizás como favor político al gobierno se programaron este año después de ver al país joven en rebeldía.

Las voces paternalistas se sorprenden: sostienen que, si los jóvenes querían expresarse, pues con esas elecciones tenían. No, precisamente los jóvenes salieron a marchar en un ejercicio de democracia participativa directa. Los rostros cubiertos no solamente eran por clandestinidad o protección, también se usaron por el simbolismo del anonimato del marchante que podía ser cualquiera, cuestionando la representatividad clásica. Además, nunca pliego alguno dentro de ningún paro reciente ha pedido esas elecciones.

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Ahora, información hubo. Yes, claro que yes. Información, pero en los formatos que consume mayormente la población no joven. En la Registraduría sí supieron identificar cuáles son los canales para los y las jóvenes. Se contrataron influenciadores, muchos, incluido el reconocido La Liendra. Sin embargo, esa estrategia fue insuficiente porque las piezas se limitaron a invitaciones de 15 segundos, todas iguales. Faltó decir cómo se comían los Consejos Municipales de Juventud, para qué, por qué. Mal asesorada la entidad en ese sentido. La información más completa la ofrecieron los formatos tradicionales de la prensa y por lo mismo esa valiosa labor pudo haber tenido poco impacto en una población con otros hábitos de consumo informativo.

También era muy difícil organizar debates con tantas listas entre sus tres tipos – firmas, partidos u organizaciones -. Actualmente se organizan debates presidenciales con precandidatos en su mayoría y no es problema que la cantidad de candidaturas supere las 40. Tal vez eso era lo más importante, hacer circular la voz de la juventud del país, con todo el foco. Para eso están también los canales locales públicos. De nuevo la prensa hizo su labor publicando cuestionarios a jefes de debate. Hubiera sido un gesto de grandeza sorprendente que la clase política le cediera la atención a los y las jóvenes que decidieron postularse.

Esos candidatos/as seguramente son lo más valioso que deja esta elección, tamaño reto invitar a otros jóvenes para participar electoralmente en un sistema electoral generador de escepticismo frente a nuestra democracia. Por cierto, sí hay beneficios para quienes tengan el certificado electoral como los de las elecciones ordinarias. Y no se puede pasar de mencionar la pifiada a última hora, el día antes, de la Registraduría que cambió una importante regla de juego, para empañar el día con sospecha de irregularidades. Muchas gracias a la Misión de Observación Electoral por tomar estas elecciones con toda la seriedad y el rigor que acostumbra para otras.

De todas maneras, es un comienzo para enriquecernos democráticamente. La democracia es la que debe madurar aquí.

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*Santiago A. Monsalve, sociólogo de la Universidad de Antioquia (2020), diplomado en Docencia Universitaria con Enfoque de Paz y Derechos Humanos, y corredor fondista aficionado y senderista. @SociologoAzul

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