Para reactivar la economía, es necesario superar la incertidumbre que produce la polarización política que lleva a posponer las decisiones de inversión de los empresarios.

El desempleo sigue creciendo en Colombia. Los últimos datos del DANE muestran que en el pasado mes de abril tanto la tasa como el número de desempleados se incrementaron con respecto al mismo mes del año anterior.

La explicación fácil se centra los miles de migrantes venezolanos que han llegado al país y tienen que buscar ingresos para poder sobrevivir. Pero las cifras cuentan otra historia, pues el aumento del desempleo no se debe a que haya más gente buscando trabajo y no lo encuentra, sino a que han desaparecido miles de empleos por el estancamiento de la economía.

Las tendencias del empleo

En la última década el mercado laboral en Colombia presenta importantes cambios de tendencia, como se observa en el gráfico siguiente que muestra los datos para el mes de abril de cada año: el porcentaje de desempleo en el eje izquierdo y el número de ocupados (en miles) en el eje derecho.

En los años finales de la confianza inversionista, la tasa de desempleo subió de 11% a 12% y, aunque el número de personas ocupadas creció 1.4 millones, fueron más los que salieron a buscar trabajo sin encontrarlo y aumentaron de 2.2 a 2.7 millones. Desde el 2010 hasta el 2015 la recuperación de la economía, ayudada por la bonanza petrolera permitió que se crearan tres millones de nuevos empleos y que, por primera vez en lo corrido del siglo, la tasa de desempleo bajara hasta llegar a un dígito (9%), con la consiguiente reducción en el número de desocupados que, en 2014, llegó a un mínimo de 2.1 millones

La resiliencia de la economía permitió que, a pesar del choque producido por el derrumbe de los precios del petróleo, la tasa de desempleo se mantuviera alrededor del 9% y se siguieran creando empleos aunque a un ritmo más lento, de manera que en abril de 2017 se llegó a un máximo de 22.671.000 ocupados, con la cual la Tasa de Ocupación registró un máximo histórico de 59.3%. Es a partir del 2018 cuando empieza a aumentar la tasa de desempleo y en el 2019 comienzan a desaparecer puestos de trabajo en el país.

La historia de este último año se resume en el siguiente cuadro que muestra que los venezolanos no son la causa del mayor desempleo: la población en edad de trabajar aumentó en 499.000 personas, sin duda muchos de ellos venezolanos, pero el número de personas que estaban buscando empleo (que los economistas llaman la población económicamente activa o PEA) disminuyó en 621.000.

No hay una explicación clara de por qué tantas personas dejaron de buscar empleo y salieron del mercado de trabajo, pero se pueden plantear algunas hipótesis. Una es que se cansaron de pasar hojas de vida y hacer colas en las agencias de empleo; otra es que con la bonanza de remesas recibidas de familiares en el exterior y la ayuda de la tasa de cambio, no necesitaron buscar más ingresos; una tercera es que en las zonas rurales se emplearon en cultivos o minería ilegales.

Cualquiera que sea la explicación, el hecho cierto es que el deterioro del mercado laboral es grave porque en el año desaparecieron 775.000 puestos de trabajo y la tasa de ocupación bajó a 55.8%. Si la PEA no hubiera disminuido como lo hizo y no se hubiera retirado tanta gente del mercado, la tasa de desempleo hubiera llegado a 12.6%, que es una cifra que para un mes de abril no se veía desde el año 2005.

La situación laboral es todavía más grave por el aumento de la informalidad y el subempleo. Si bien en Colombia hay 21.9 millones de personas ocupadas, el 43.3% de ellas (9.5 millones) están sub-empleadas, es decir que no tienen un trabajo decente. Hace un año era solo el 39.1%, es decir que aumentaron en 614.000. Sumando estas cifras, se llegaría a la aterradora conclusión de que en el último año en el país desaparecieron 1.389.000 empleos decentes, y eso no se puede atribuir a la migración de venezolanos.

La explicación del desempleo se encuentra en el lento ritmo de crecimiento de la economía. Con datos corregidos por los efectos estacionales –por ejemplo de la semana santa que este año fue en abril y el año pasado en marzo-, el DANE reportó que el primer trimestre de este año el PIB creció a una tasa del 2,3% anual y que, frente al trimestre inmediatamente anterior, el crecimiento fue nulo.

Para reactivar la economía, es necesario superar la incertidumbre que produce la polarización política que lleva a posponer las decisiones de inversión de los empresarios.

*Mauricio Cabrera Galvis, Economista y Filósofo. Consultor independiente, mcabrera@cabreraybedoya.com

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