Disputar los medios

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Seguir pensando y actuando como oposición con respecto a los medios de comunicación es un error garrafal, pues, como dicta la máxima gramsciana, quien controla las palabras controla la realidad.

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Hace pocos días expresaba el youtuber Beto Coral la inconformidad que le genera la falta de voluntad de los funcionarios del gobierno de Gustavo Petro para aceptar entrevistas en medios alternativos. Argumento secundado por la periodista Diana Salinas, fundadora de Cuestión Pública, quien hizo una crítica frontal al presidente por no aceptar entrevista alguna del medio al que ella representa. Ambas declaraciones apuntan a lo mismo: la falta de interacción del gobierno nacional y ciertos sectores políticos del Pacto Histórico con los medios emergentes y alternativos.

En contraposición, los gobernantes y senadores asisten continuamente a espacios periodísticos del conservatismo político. La mejor muestra de esto es la Revista Semana: la punta de lanza de la extrema derecha colombiana. No es raro ver desfilar por los programas de Vicky Dávila a Francia Márquez, Roy Barreras, María José Pizarro, entre otros referentes del gobierno y congreso del cambio, respectivamente hablando. No en vano, fue en entrevista con Dávila que la vicepresidenta argumentó su derecho a ser protegida por el Estado, de donde se desprendieron fuertes críticas como consecuencia. Dicho esto, se puede indicar que son dos caras de la misma moneda: con cara se le niega el acceso a entrevistas a medios progresistas que defienden la democracia, como Cuestión Pública; con sello, se participa en medios de comunicación opositores al gobierno, como Semana.

Como si fuera una unidad dialéctica, que en su base es una contradicción, el manejo de medios que está haciendo el Pacto Histórico sólo se puede comprender bajo la dictadura de la audiencia. Y es que parece que el único criterio para designar a quienes dar entrevistas son aquellos números mágicos del Rating. Semana, una revista que otrora fue referente para el periodismo colombiano, hoy goza de generosos números de visitas gracias al amarillismo que, siguiendo el estilo Fox News, le ha otorgado su actual directora. No es fácil competir contra el argumento de la audiencia, mucho menos para medios jóvenes que no cuentan con multimillonarios detrás de sus líneas editoriales.

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Otra forma de analizar esta situación sería comprenderlo como una apuesta táctica: confrontar a la derecha en sus medios de comunicación. Copar espacios mediáticos para lograr contrarrestar la máquina del fango mediático. Sin embargo, esto no es más que una acción de oposición. Esto es a lo que están reducidos los sectores de izquierda cuando no están en el poder, cuando deben utilizar cualquier rendija del bloque ideológico para intentar disputar la hegemonía del discurso. Claro está: siempre jugando en campo contrario.

Seguir pensando y actuando como oposición con respecto a los medios de comunicación es un error garrafal, pues, como dicta la máxima gramsciana, quien controla las palabras controla la realidad. De manera directa, agentes del Pacto Histórico fortalecen medios de comunicación de derecha, los cuales por medio de los titulares van moldeando día a día el relato de lo que es Colombia bajo la presidencia de Petro. No en vano, Semana puede entrevistar a Francia Márquez y el domingo salir a decir que Colombia va mal. Más allá de lo que pueda decir alguien progresista en una entrevista, el poder simbólico del titular es absoluto. Es hora de dejar de actuar como oposición y comenzar a construir un país distinto desde los espacios de debate público. Para esto no basta sólo con asistir a medios tradicionales de la derecha. Es necesario crear y fortalecer medios de comunicación democráticos que tengan la verdad como asunto ético y no como un simple eslogan periodístico. Medios que avancen en la construcción de un relato de nación que muestre los avances del gobierno, pero que también sirvan como alarma ante los errores que este pueda tener. Porque hacer periodismo honesto en medio de bulos es ante todo una tarea necesaria.

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*Sergio Hernández Vásquez, sociólogo de la Universidad del Valle. Master en sociología y antropología de la Université Paris Diderot, Francia. @sergioencali

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