El Banco de la República ha anunciado medidas para dar liquidez transitoria a todo el sistema financiero, disminuir la volatilidad de la tasa de cambio y emitir dinero para inyectar liquidez permanente a la economía. La Línea del Medio publica el análisis de Mauricio Cabrera.

Los bancos centrales de muchos países han decidido entrar con todo su arsenal para evitar los efectos económicos que puede generar la lucha contra la pandemia del coronavirus, y el Banco de la República también ha empezado a actuar.

Ante las perspectivas de una contracción económica y un aumento del desempleo peores que los registrados en la Gran Recesión de 2008, los bancos centrales han comenzado a usar a fondo sus instrumentos de política monetaria: reducción de las tasas de interés y emisión monetaria para garantizar la liquidez del sistema financiero y estimular la inversión y el consumo.

En Colombia, al momento de escribir esta columna, el República todavía no había bajado sus tasas de interés, pero se esperaba que pronto lo hiciera. Lo que sí ha hecho es anunciar medidas para dar liquidez transitoria a todo el sistema financiero, disminuir la volatilidad de la tasa de cambio y emitir dinero para inyectar liquidez permanente a la economía.

Aumento de la liquidez transitoria

En cuanto a lo primero, el Banco está cumpliendo su papel de prestamista de última instancia de las entidades financieras. Lo novedoso es que abrió las puertas de su ventanilla de liquidez a los fondos de pensiones y permite hacer repos con títulos de deuda pública a otras entidades distintas de los intermediarios de crédito, como fiduciarias, y aseguradoras que han sufrido retiros de depósitos por las pérdidas registradas en sus portafolios. Además, amplió de $20 a $23.5 billones el cupo para estas operaciones.

Para aliviar las presiones del mercado cambiario, sin intervenir para controlar la tasa de cambio, autorizó operaciones de swaps hasta por USD 400 millones, es decir, la venta de dólares de contado con el compromiso de recomprarlos a 60 días. De nuevo, lo novedoso de la medida es que abrió esta posibilidad de tener liquidez transitoria en dólares a las mismas entidades ya mencionadas, diferentes a los bancos.

Emisión monetaria para liquidez permanente

La medida menos usual que tomó la Junta Directiva del Banco fue la de emitir $10 billones para, por primera vez, hacer compras, no transitorias sino definitivas, de bonos y CDTs de entidades financieras privadas, además de ampliar en $2 billones el cupo para comprarle a las entidades financieras  títulos de deuda pública (TES) .

El objetivo de esta última medida es doble: de una parte, aumentar la cantidad de dinero de circulación en la economía para atender las necesidades de liquidez que puedan originarse en la lucha contra la pandemia y, de otra, aumentar la demanda de los títulos de deuda privada con el fin sostener sus precios y evitar la subida de sus tasas de interés ante la venta que están haciendo inversionistas locales e internacionales.

Análisis de las medidas

Bienvenida la intervención activa del Banco de la República en los mercados financieros para evitar su excesiva volatilidad y atender las necesidades de liquidez de la economía. Ese es el papel que se espera que cumpla un banco central en circunstancias como las actuales. Sin embargo, caben algunas consideraciones sobre las medidas específicas que ha adoptado.

La primera es que el Banco está confirmando la cristiana sepultura a la trasnochada creencia monetarista de que toda emisión de dinero produce inflación. Con la inyección permanente de $12 billones, está incrementado la base monetaria en un 11%. Si este año los precios suben por encima de la meta de inflación no será porque haya más dinero circulando en la economía, sino por la reducción de oferta de algunos bienes y servicios que se producirá con la cuarentena obligatoria de todo el país.

La segunda es sobre la conveniencia de comprar de títulos de deuda a entidades financieras en momentos en que inversionistas extranjeros de portafolio están liquidando sus inversiones en esos títulos para comprar dólares y volar cual golondrinas, lo cual ha contribuido a la disparada de la tasa de cambio.

Finalmente, la observación más importante es sobre el destino de ese dinero. Si el Banco ha aumentado su meta de emisión monetaria, ¿por qué no destinarla a financiar al gobierno en estos momentos de urgente necesidad de recursos  para atender el nuevo gasto público que es imperativo hacer para que no colapsen el sistema de salud, ni miles de empresas, ni el empleo y el ingreso de millones de hogares afectados por la parálisis obligatoria de sus actividades?

No se puede decir que el República no puede comprar TES. De hecho, está anunciando que va a comprar $2 billones, que se adicionarán a los $15 billones que ya tenía en diciembre del año pasado. La justificación ingenua que se ha dado es que son compras en el mercado secundario, es decir, que se hacen a las entidades financieras y, por lo tanto, no son financiación al gobierno porque los que los compraron en el mercado primario y le prestaron la plata al gobierno fueron esas entidades.

No hay razón distinta a una creencia cuasi-teológica para esa diferenciación entre el mercado primario y el secundario de los TES. En tiempos de pandemias y crisis, es necesario revisar todas las creencias.

*Mauricio Cabrera Galvis, Economista y Filósofo. Consultor independiente, [email protected]

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