El Buen Comienzo de Medellín

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El Concejal Luis Bernardo Vélez pide una evaluación del programa Buen Comienzo para reforzarlo.

Hay temas, proyectos, trabajos e incluso personas que se defienden solas. Son aquellos en quienes no hay que excederse en argumentos ni justificaciones cuando se habla sobre ellos porque los resultados son evidentes.

Ése es el caso de Buen Comienzo. Salta a la vista que este programa, creado en 2004, en el momento en el que yo iniciaba mi carrera política como concejal de Medellín, fue uno de los que revistió un mayor interés por las implicaciones que podría tener a largo plazo.

Fue uno de los programas que exigió un debate de mucho rigor. Tanto el Concejo de Medellín, sus concejales, como el alcalde de turno, pusimos todo el empeño en esta propuesta que buscaba definitivamente reducir la brecha de desigualdad de la primera infancia en la ciudad. Además, pretendía contribuir en el bienestar de miles de familias, entre muchos otros propósitos que estaban y siguen estando dirigidos a brindar a los niños y las niñas, desde su gestación y hasta los cinco años, con menores recursos, condiciones y oportunidades más equitativas para su desarrollo integral.

Este programa, avalado por muchos, copiado y premiado por otros, va más allá de los intereses económicos y políticos; nos ha hecho sentir verdaderamente orgullosos y considero que no ha sido inferior a las expectativas.

Por esta razón, exige ocuparnos de la necesidad de mantenerlo y fortalecerlo en beneficio de las familias de estos niños y niñas que hacen parte de él y que encuentran en este espacio la posibilidad de educación, formación y nutrición.

En el año anterior, en el Concejo de Medellín, aprobamos en el Plan de Desarrollo Medellín Futuro 2020-2023 un aumento en la cobertura de atención, que pasaría del 81 al 92 por ciento como meta del cuatrienio. Es decir, se pasaría de atender 73.000 en 2020 a 83.000 en 2021, al tiempo que se contempló un incremento de recursos para incluir en el programa mejoras y darles mayor tiempo a las madres lactantes, así como intervenciones con el sector privado para realizar proyectos pilotos que incluyeran a empresarios y empleados.

En este sentido, nos corresponde hacer un seguimiento tanto desde el Concejo de Medellín, como órgano de control político, como desde la ciudadanía, para garantizar que la primera infancia que se encuentra en condiciones de vulnerabilidad reciba una atención de altísima calidad.

Con todas las reformas propuestas, se espera consolidar un mayor y mejor crecimiento del programa que deberá verse reflejado en la prestación del servicio, la cobertura, la participación y el apoyo a las familias, además del estricto cumplimiento de los objetivos, el cuidado y la protección de nuestra niñez.

Entre sus objetivos está dar herramientas cognitivas, afectivas y socioculturales a la primera infancia para que logre un desarrollo integral como joven y futuro adulto.

Es de gran importancia evaluar y conocer el impacto que ha representado en las familias y en la vida de quienes hoy están entre los 16 y los 21 años, es decir, de quienes han hecho parte de este programa único en el país – Buen Comienzo -.

Otro tema que requiere, igualmente, un análisis juicioso, se relaciona con la continuidad en la atención en épocas de receso de vacaciones, como Semana Santa, sin olvidar las dificultades que la pandemia ha traído con la presencialidad.

Conocer el impacto que tiene en los procesos estas interrupciones, así como evaluar las dificultades de violencia intrafamiliar que se enfrentan en casa y las afectaciones en el desarrollo y crecimiento de los niños y las niñas, tiene que ser nuestra prioridad.

El Estado, la ciudadanía y el Concejo de Medellín somos responsables de velar por el futuro de las nuevas generaciones.

Todo tiende al cambio y no es posible mantener invariable las cosas; en este caso, la vida y el futuro de los niños y las niñas depende de análisis juiciosos, claros y transparentes para garantizar sus derechos, tal como se ha hecho durante estos 16 años.

Son los niños y las niñas de la ciudad los que en definitiva nos deben importar.

*Luis Bernardo Vélez Montoya, médico cirujano, de la Universidad de Antioquia, presidente del Concejo de Medellín @luisbernardov

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