El buen gobierno

4
316

“El mando debe ser un anexo de la ejemplaridad.”
JOSÉ ORTEGA Y GASSET (Filósofo Español. 1883-1955)

“Cuando el gobernante mismo obra rectamente, ejercerá influencia sobre el pueblo sin dar órdenes y, cuando el gobernante mismo no obra rectamente, todas sus órdenes serán inútiles.” CONFUCIO (filósofo chino. 551 a.C.-475 a.C.)

(Lea también: Al ritmo de los algoritmos)

En pleno período electoral para elegir Presidente de la República, que es el jefe de la rama ejecutiva del poder público y además jefe del Estado, es saludable precisar algunas virtudes del llamado Buen Gobierno, tan valorado por agencias internacionales como CEPAL, por ejemplo. Son la TRANSPARENCIA Y LA EJEMPLARIDAD o el Buen Ejemplo. En otras palabras, la primera autoridad de la Nación, como lo es el jefe del Estado, es la primera autoridad en el deber de dar buen ejemplo. Es bueno recordar que la Constitución Política de Colombia prescribió con toda claridad que los funcionarios públicos, especialmente los que ejercen autoridad y son ordenadores de gasto no pueden intervenir en política y específicamente intervenir en el proceso electoral, salvo para ser garantes del proceso. El Presidente de la República, el actual y todos, son la primera autoridad de la Nación o sea el primero en deber de cumplimiento del mandato constitucional. En otros países, los funcionarios sí pueden intervenir en política, pero no pueden colocar los bienes públicos en favor de esa intervención. En nuestro país, la prohibición es total en los dos sentidos es decir en cuanto a actuación política electoral y disposición de bienes públicos en favor de alguna campaña política.

Hay siempre la tentación de romper estos preceptos por insistencia proveniente de los mismos correligionarios de los partidos de Gobierno, que le exigen a éste que actúe en ese sentido. Que les haga ganar las elecciones venideras con puestos y contratos bajo el riesgo de ser el culpable de la pérdida de poder o malos resultados electorales. De alguna manera también, el Gobierno se ve obligado a difundir, mediante propaganda en los medios de comunicación sus logros en el cuatrienio para obtener rédito político, pero con la consecuente sospecha de estar haciendo propaganda electoral.

La transparencia en un contexto de democracia representativa es precisamente la garantía de ésta. Es simplemente hacer las cosas con la claridad del examen público. De ahí al Buen Ejemplo está casi asegurado el camino de un Buen Gobierno. También lo han llamado la CEPAL y Naciones Unidas el Gobierno Abierto:La incorporación de principios y ejes de gobierno abierto como política transversal en el ciclo de la gestión pública es reciente y aún incipiente. Desde el año 2011, año en que se creó la Alianza para el Gobierno Abierto (AGA por sus siglas en español u OGP por sus siglas en inglés) en el seno de la 66º Asamblea General de las Naciones Unidas, la CEPAL, a través del ILPES, ha apoyado a los gobiernos de la región en fortalecer procesos de transformación estructural de las políticas y los órganos del Estado, con un enfoque transparente, participativo y colaborativo, donde la ciudadanía es parte de la solución a los problemas de interés público”.(Documento CEPAL, 2021).

Viene al caso la intervención del General Zapateiro, comandante del Ejército colombiano, en controversia con el candidato Gustavo Petro mediante un tweet, cuando hay la expresa prohibición constitucional de deliberación asignada a las Fuerzas Armadas de la República y otra vez ni el Comandante Supremo de las mismas ni su Ministro de Defensa advirtieron la más mínima reconvención al general para que se abstenga de tales pronunciamientos, poniendo en entredicho la imparcialidad de las Fuerzas Armadas en una contienda electoral. Por el contrario, el Ministro de Defensa avaló la intervención del Comandante del Ejército, dándole una curiosa interpretación al artículo 219 de la CP. La pregunta que debe hacerse desde una idea de Gobierno Abierto (transparente, ejemplarizante y participativo) es qué le hace más daño al instituto castrense: ¿que cualquier crítica o interrogante de su actuar no dé origen a una investigación, como lo exige la condición de transparencia del actuar gubernamental, sino que se considere un ataque a la institución y que, en consecuencia, haya que cerrar filas en una supuesta defensa institucional “para no afectar la moral de las tropas”? Ayuda más a la institución de las Fuerzas Armadas la plena confianza en ellas, la transparencia en su actuar, guardando los correspondientes protocolos y, cuando haya dudas, el proceder a investigarlas.

(Texto relacionado: El fútbol y la política: desclasificaciones y descalificaciones polarizantes)

Hay también otro elemento de análisis en este propósito del reclamo de Buen Ejemplo. Se ha citó al señor Ministro de Defensa a una sesión del Congreso de la República para debatir una moción de censura en su contra tanto en Senado como en Cámara, por los hechos graves de la muerte de 11 personas en el Putumayo, en una operación militar, presumiéndose que eran miembros de las residuales disidencias de las FARC. Hay muchos interrogantes sobre tal operativo que merecen una investigación de fondo. La actitud del señor Ministro de Defensa fue colocarse a la defensiva (¿será eso lo que corresponde a un Ministro de Defensa?) en vez de ordenar una investigación sobre tan delicado asunto, lo que hubiese evitado todos los cuestionamientos que involucran tal procedimiento y su resultado. Era lo más sano que podría atenderse y no colocarse en esa posición negacionista, creyendo que con eso defiende a rajatabla el honor militar, cuando lo que le hace más bien a cualquier institución gubernamental es la transparencia.

Hay otro punto también respecto al Ministro de Defensa, Diego Molano, que no tiene que ver estrictamente con él o con su desempeño y es la decisión de un tribunal de anular su nombramiento en cuanto se violaba la Ley de cuotas, que se refiere a la obligación legal de un 30% de cuota femenina en el gabinete ministerial.  La posición del Gobierno fue la de colocarse por encima del fallo apelándolo, cuando la contundencia matemática del ejercicio, mostraba claramente la violación de la norma legal. El buen ejemplo sería aceptar el fallo y hacer los cambios que se pudieran en un gobierno de período agonizante para que afectaran lo menos posible. La Ley de cuotas no es un adorno ni una concepción graciosa a la participación de la mujer. Sorprende lo escrito por la columnista del diario El Tiempo, María Isabel Rueda, periodista seria, pero en este caso tildó el argumento de cuotas, acogido por el tribunal como irrisorio o irrelevante. En otras palabras, consideró esta importante decisión legislativa de por lo menos dar oportunidad de participar a las mujeres en el gabinete ministerial casi, en principio como cosa vana o fatua, no quedando claro si lo que le parece es que la cuota es poca (30%) o es un asunto menor. Preocupa la Transparencia como virtud del Buen Gobierno. Sólo diríamos que, para la gente colombiana, en su horizonte de preocupación, la falta de transparencia o más fácilmente la corrupción en esferas gubernamentales comienza a ocupar primeros lugares en los asuntos prioritarios de los ciudadanos en la conformación de la agenda pública, que se ha indagado en las encuestas electorales.

(Le puede interesar: El centro, misión imposible)

*Víctor Reyes Morris, sociólogo, doctor en sociología jurídica, exconcejal de Bogotá, exrepresentante a la Cámara, profesor pensionado Universidad Nacional de Colombia.

4 COMENTARIOS

  1. La transparencia es una palabra en el diccionario para las FFAA en Colombia. La policía y el ejército se han pasado por la faja ese concepto, sistemáticamente, históricamente. No quieren entender que la mejor forma de defender la institución y la institucionalidad es precisamente con ese concepto que, no sólo los protege individualmente, sino que le da fuerza y legalidad al colectivo y confianza a la ciudadanía.

  2. La intervención de los militares en política electoral, sus operativos militares con asesinatos incluidos y sin el respeto a las comunidades y la burla a la ley de cuotas han sido ( entre otros) eventos que manchan para siempre la administración que pronto termina y en particular el nombre del Comandante General de las Fuerzas Armadas, vale decir al Presidente de la República (2018-2022).

  3. En éste gobierno, la transparencia brilla por su ausencia . Las fuerzas militares, la procuraduría, la fiscalía, la contraloría, la defensoría del pueblo, el consejo nacional electoral y otros entes gubernamentales, sólo han dado muestra en todo su actuar de sumisión a un gobernante que favorece la corrupción, el asesinato, el fraude, la violación de los derechos humanos y cuyo único objetivo ha sido acabar con los acuerdos de paz y llevarnos a la guerra.

  4. Ofrece una sólida perspectiva académica para cuestionar desde la teoría y desde la ética pública, el quehacer de este gobierno. La aparente “suavidad” de las formas que pretenden marcar distancia con dictaduras tan cuestionables como las de Maduro y Ortega, no logra disimular las actitudes antidemocráticas del actual presidente, los ministros de defensa e interior y el comandante de las fuerzas armadas. Lo peor, es que son expertos en “ver la paja en el ojo ajeno” y en poner los organismos de control al servicio de sus intereses electorales.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here