El desnudo de la corrupción

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El desnudo de la hija de Aida Merlano en Soho es una portada esperada para una revista de farándula que atrae la atención del público con una noticia tan polémica como la huida de su madre. Pero poner esto como tema del día en los medios es una vergüenza.

Los medios de comunicación colombianos han tratado con sensacionalismo y morbosidad el caso de Aida Victoria, la hija de Aida Merlano. La mujer, que se hizo famosa y ahora un ‘sex symbol’ por la huida cobarde de su madre, está sacando réditos en un país al que poco le importa condenar la compra de votos, ni la corrupción. Claro, la joven no es responsable por los delitos de su madre (ni más faltaba) pero entregarle los micrófonos para que hable de sus parejas sexuales, de la relación amorosa de su madre, del abandono que sufrió por la vinculación de su madre a la política, distraen ante un hecho tan grave como la corrupción.

Las conversaciones coquetas entre Aida Victoria y las mesas de trabajo de las radios desvían la atención frente a algo que deberían estar investigando los periodistas: quién está detrás de la maquinaria corrupta de la compra de votos en el Atlántico. Poco han dicho de la vinculación de Julio Gerlein, el poderoso amante de Merlano, quien la respaldó en cada una de sus elecciones. O de la imbatible casa Char, que también la ha apoyado. Aida Victoria no debe responder por estos apoyos, pero el tiempo que le dedican a ponerle color rosa y sensualidad a entrevistas de más de una hora en horario prime lo podrían invertir en el análisis del fenómeno de la compra de votos en el Atlántico (y en el resto del país) y las consecuencias sociales y culturales que este delito genera.

Estamos de acuerdo en que el país está fatigado de las mismas noticias todos los días: las peleas en el congreso, las decisiones del Presidente, la corrupción, la violencia, los conflictos de interés y cómo los poderosos se favorecen, pero banalizar un crimen tan condenable como la compra de votos y el clientelismo hace que la percepción de la corrupción sea un tema light, algo que hace todo el mundo y el camino para saltar a la fama.

Podría incluso comparar la admiración que alguna vez sintió el país por la cultura narco con lo que sucede ahora con la cultura del corrupto: la persona que, muy a pesar de su actuar, es víctima de un sistema, no combate este delito y logra que ella y su familia tengan la visibilidad suficiente para legitimarlo.

Éste es un claro ejemplo de los casos en donde los periodistas debemos preguntarnos: ¿está nuestro oficio al servicio de los likes y los chismes familiares de los delincuentes o al servicio de la investigación de las ollas podridas de la política colombiana? Si omitimos lo segundo, ¿somos cómplices?

Laura Clavijo, periodista, @LaClavijo_

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1 COMENTARIO

  1. Encantadora la niña Merlano. Tanta mojigatería de los medios no lleva a nada. La detención de ella y los malos tratos que recibió fue la causante de su fama. Realmente es una belleza extraordinaria que muchas quisieran tener. Animo mi apreciada sílfide y estudia mucho.

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