BENT (Desviado)

Mientras suena la canción del grupo musical Jarabe de Palo –El lado oscuro- pienso en BENT, la obra de teatro del autor Martin Sherman dirigida por Juan Fischer, y en su potencia para movilizar la sensibilidad estética de los espectadores-. Desde el escenario del auditorio de la Fundación Universitaria KONRAD LORENZ donde se está presentando, surge un evento artístico que transforma el ambiente y el espacio sin interrumpir el transcurso de la obra, ni perder el hilo de una historia que, aunque tiene lugar en la segunda guerra mundial, nos interroga y nos invita a la reflexión contemporánea sobre el ejercicio del poder de los encuentros y lo que puede el cuerpo.  

La luz nos ubica en el lado obscuro del mundo y define el espacio donde discurren los encuentros entre actores y público, entre espíritus y cuerpos de los personajes.

El primer encuentro es una amenaza para uno de ellos. Lo lleva a la tristeza, a su propia impotencia que esconde con el alcohol, lo destruye y desencadena a su vez otro encuentro que trae consigo el cambio abrupto de sus existencias; para unos, trae la muerte; para el otro, el instinto de conservación de su propia vida no lo deja salir de la ilusión de negociar su libertad.

En medio del encierro, el sometimiento de los cuerpos, el castigo y la vigilancia de un campo de concentración, gira la ruleta que le traerá su segundo encuentro. Una estrella amarilla le trae una idea que se conecta con su alma y un cuerpo que sin tocarlo le proporciona la alegría, formando un todo más poderoso que las circunstancias que los rodean. Podríamos decir que es un buen encuentro; sin preguntarse por las causas, vive las consecuencias del descubrimiento de su cuerpo y pensamiento como un todo.

Con la desazón que produce la rutina sin sentido de transportar piedras de un lado para otro, hay una concesión de tres minutos donde se rechaza cualquier superioridad del alma sobre el cuerpo. Como nos dice Deleuze cuando nos habla de Spinoza, “lo que es acción en el alma es también necesariamente acción en el cuerpo y lo que es pasión en el cuerpo es también necesariamente pasión en el alma…”; es quizás el momento más bello del encuentro entre los actores y su público.

¿Cómo dejar de lado el encuentro del tío Freddie interpretado por Juan Ángel con su cuerpo y sus pasiones? La banca del parque que describe sus palabras  es el lugar de su ilusión.

“Si el espectáculo que has visto es verdadero, te lo dirá esa emoción o desencanto, ese razonamiento doloroso o esos motivos de resistencia que llevarás contigo a la salida del teatro” (Antonio Negri).

*Carlos Mendoza, arquitecto urbanista y defensor de los derechos humanos.

1 COMENTARIO

  1. He leído unas tres veces este artículo:El lado oscuro
    Por: Carlos Mendoza
    Es tan profundo, que cada vez que lo leo pareciere como si estuviera en el rol de uno de los personajes.
    Me parece increíble como un artículo puede ahondar tu ser.
    Gracias Sr. Carlos Mendoza

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