El mensaje y la entrevista

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Ha emitido el pasado domingo 31 de marzo de 2024 María Corina Machado un mensaje al país el cual, sin querer queriendo, fue respondido por el gobernador Manuel Rosales en una entrevista de una hora con el periodista Vladimir Villegas realizada el día 3 de abril pasado.  La comparación de las ideas que ambos expusieron en el mismo motiva la presente columna.

(Lea también: Alguna explicación)

Respecto del mensaje cuatro fueron las que, a mi juicio, destacan:

PRIMERA: Maduro no puede escoger al candidato que lo va a enfrentar en la elección presidencial; eso no serían elecciones. La candidata que debe ser postulada es María Corina Machado o en su defecto Corina Yoris

SEGUNDA: El 22 de octubre los venezolanos votaron y hablaron claro, por cortar con una vieja política y a favor del cambio. Se le dio a ella un mandato y ella no va a permitir que lo traicionen.

TERCERA: A los partidos de la Unidad que se han mantenido fieles al mandato del 22 de octubre les otorga un reconocimiento y a la vez advierte que la historia será implacable con quienes lo traicionen

CUARTA: No es verdad que quienes gobiernan puedan hacer lo que les da la gana e imponer sus términos cambiando las reglas, violando la Constitución. Las leyes venezolanas son muy claras: hasta diez días antes del 28 de julio se puede sustituir el candidato.

Respecto de las descritas ideas, permítaseme hacer unas precisiones personales en atención a la situación política venezolana y a la ley. Así, respecto a la primera, la relativa a la escogencia del candidato, sostengo:

En un país democrático es inaceptable que un contendiente escoja el candidato opositor; sucede sin embargo que en Venezuela no existe en este momento, un gobierno democrático. Tan es así que la misma María Corina lo ha denominado, de manera reiterada, dictadura y esta es la antítesis de la democracia.

En nuestro país no existe separación de poderes y ello es lo que conlleva a que quienes ocupan las distintas posiciones públicas, solo esperan la señal que se les haga desde Miraflores, desde el programa del teniente Cabello o desde la sede principal del PSUV para adoptar la que mejor corresponda a los intereses de quienes gobiernan. Esa es una realidad indiscutible que hermosas palabras dichas con emoción, no van a cambiar. Mientras en Venezuela el estado de cosas sea el mismo que hoy existe, será el Consejo Nacional Electoral controlado por el gobierno, el que decidirá quién es o no candidato y para ello se valdrán de la ley o del tribunal supremo que bien les sirve.

Respecto de la segunda idea, atinente al 22 de octubre, la vieja política, el cambio y la traición, afirmo lo siguiente:

El 22 de octubre un importante grupo de venezolanos, cercano al 12% del padrón electoral según los cómputos informados, opinó que María Corina Machado debía ser la candidata presidencial. Quienes hemos hecho vida ciudadana en el país sabemos que ese mandato tiene plazo de caducidad, el día de la elección si pierde o cuando entregue la banda presidencial si gana. Ese liderazgo no es eterno y solo se prorroga si compite y gana las elecciones. A la fecha, gracias a la interpretación contraria a la Constitución que los órganos del Estado tienen, quien ganó el 22 de octubre no se pudo inscribir, así como tampoco se lo permitieron a su sustituta por ella delegada por lo que el mandato como tal –que no el afecto- está jurídicamente suspendido, mientras el plazo para hacerlo efectivo avanza.

Ciertamente que el electorado que por ella votó debe sentirse defraudado por no ver cristalizada su decisión, pero acontece que ello solo le es imputable a quien puede aceptar su postulación y es un hecho, lamentable repito, que la inhabilitación que le ha impuesto el gobierno no solo la afecta para esta elección sino también para la siguiente.

Adicionalmente menciona ella que incurrirán en traición los que desconozcan el mandato del 22 de octubre. Ese mandato es clarísimo, ella fue elegida –mayoritariamente por quienes esa fecha participaron- como su candidata para un evento electoral. Su inscripción ante el Consejo Nacional Electoral depende que este permita su postulación con una tarjeta de otro pues ella ni su organización, tienen una. Seguro estoy que, si alguno de los partidos puede inscribirla lo hará, más para ello se requiere la autorización del señor Maduro que es quien controla desde Miraflores que ello sea posible. A esa coyuntura debe agregarse el hecho, no menor, que María Corina Machado no tiene un partido político habilitado por la ley venezolana para postular, por lo que depende de otros para ello. Es cuando menos impráctico tildar de traidor por anticipado, a la persona o institución de quien finalmente, dependerá que pueda competir o no, si el gobierno finalmente lo permite.   

(Texto relacionado: Interesante discrepancia)

Creo finalmente que, atribuir la condición de traidor a quien pone a la orden del electorado una tarjeta con un candidato, en un momento en el cual era eso o la abstención, es un despropósito. Salvo que el objetivo sea, nuevamente, llamar aún por otro nombre, a esta, desconocer la elección que se realizará el 28 de julio y repetir lo ocurrido en el sexenio que está por terminar.

Respecto de la vieja política señalo: a diferencia de María Corina, Leopoldo López, Antonio Ledezma, Andrés Velásquez y otros, quienes nunca han estado de acuerdo con las distintas gestiones de negociación adelantadas estos últimos años, la vieja política si lo ha hecho siempre. Más sucede que son esos mecanismos –las negociaciones por ellos desarrolladas- en particular al día de  hoy el Acuerdo de Barbados,  los que le permiten a todos tener alguna posibilidad de influencia en el gobierno a través de los actores internacionales. De allí que la afirmación respecto del desplazamiento de la vieja política es una incongruencia en atención a la realidad en la cual se desenvuelve.     

Afirmó ella que el gobierno no puede hacer lo que le da la gana. Que pena, lo hace y ocurre, porque lo puede hacer, porque controla los poderes políticos y fácticos que lo permiten y el mejor ejemplo es su inconstitucional inhabilitación. Mañana, cuando podamos ver el retorno de la democracia al país, esa afirmación aspiramos se cumpla, que el límite de la actuación del gobierno sea la que la ley establece.

Sostiene ella que tenemos hasta el 18 de julio para sustituir al candidato y tiene razón jurídica, pero tiene un problema jurídico y crea uno político.

El primero, que será el CNE el que autorice la sustitución; la misma no tendrá problema alguno si el candidato sustituto es uno de los que estuvieren postulados para esa fecha. Si se trata de un tercero, debe pasar por todo el proceso de validación y si finalmente no lo aceptan, se perdió la tarjeta para esa elección. Respecto del segundo, durante 120 días María Corina o la doctora Yoris estarán compitiendo por la simpatía que el elector pudiere tenerle a un candidato que si está válidamente postulado conforme a la decisión del órgano electoral, sin estar ninguna de las dos inscritas para ello ante el organismo comicial,  generando con ello expectativas que podrán o no cumplirse pero que, en cualquier caso, originarán en quien tiene derecho a votar y a ello está dispuesto,  dudas que seguramente incidirán en el resultado, pudiendo derivar en la continuación de la tragedia por la sumatoria de dispersión, desafecto y abstención.

Se me responderá respecto de la precedente argumentación que el piso de María Corina son 2 millones y medio de votos y agrego que no necesariamente, puesto que al mismo deben descontarse los militantes de partidos como Un Nuevo Tiempo y Fuerza Vecinal que, al dia de hoy tienen un candidato. Sin contar con que la tarjeta de la Manito también tiene el suyo y aquellos pragmáticos que, ante la realidad de un candidato postulado y otro que no lo está pero que podría ayudar a ganar, se desaniman ante lo que observan. Adicionalmente a ello, en el supuesto que todos los que por ella votaron repitan su decisión, la misma no alcanza para ganarle al señor Maduro. De allí que, esa apuesta de esperar al 18 de julio a mi juicio, responsablemente lo afirmo, creo que inducirá a la abstención cuyas consecuencias todos conocemos, ojalá esté equivocado.

El descrito mensaje fue implícitamente respondido por el gobernador Rosales, a mi juicio, de manera contundente. Las ideas por él expresadas las resumo en cinco puntos:

PRIMERO: No será candidato de una parte de la unidad; o lo es de toda ella incluyendo a María Corina Machado o no lo será. En atención a ello reiteró que estaban sobre la mesa las dos tarjetas que lo apoyan (UNT y FUERZA VECINAL) a los efectos de que se busque y encuentre el candidato ideal que al país se le propondría para que el gobierno lo acepte pues es quien controla el CNE.

SEGUNDO: El país requiere reconciliación, lo que pasa por una negociación, palabra esta que fue la que más utilizó en su intervención, la cual debería construirse desde ya utilizando la vía Barbados.

TERCERO: El gobierno venezolano no es ni suizo ni francés. Es lo que es y con base a ese tipo de modelo que impera en el país, deben adoptarse las decisiones.

CUARTO: No llegará a Miraflores como ángel vengador sino a ejercer las competencias presidenciales.

QUINTO: El candidato opositor que resulte ganador deberá convivir con todos los poderes públicos que actúan de consuno con el actual gobierno venezolano. Cuando menos, todo el año 2025 cuando como consecuencia de la elección parlamentaria y regional, los mismos podrán comenzar a cambiarse.

Las dos declaraciones permiten a cualquier observador de la situación venezolana, concluir que hay dos visiones respecto de la manera como enfrentar los comicios presidenciales y su resultado. Si ellas no logran conciliarse se producirá, nadie lo dude, la consecuencia  que en esta misma semana anunciaron desde la ciudad de Washington tres de los principales encuestadores del país, que el 25% de los electores dispuesto a participar en la elección, migrarán de Venezuela. Lo que llevaría a que en el mundo nos encontraríamos en calidad de migrantes o refugiados cerca del 40% de la población nacional en virtud de la incapacidad de llegar a acuerdos entre los factores que, en sus manos, tienen la posibilidad de generar el cambio.  

En una de las últimas columnas del pasado año sostuve que este sería en materia política en Venezuela un año muy complicado. Apenas ha culminado el primer trimestre y los hechos me dan la razón. Gran responsabilidad tiene entonces el liderazgo opositor respecto de lo que internamente ocurra.

(Le puede interesar: Expectativas sobredimensionadas)

*Gonzalo Oliveros Navarro, Abogado. Director de Fundación2Países @barraplural

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