El milagroso de Villanueva

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Es trabajador, incluso ha sido candidato a la alcaldía de Villanueva, le encanta el deporte, no toma alcohol, no fuma, no le gustan los juegos de azar, pero se reconoce mujeriego.

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Ese 26 de marzo Villanueva estaba más luminoso que todos los días, el fogaje era abrazador, pero ello no era óbice para menguar la alegría que se respiraba esa tarde, pletórica de colores, comparsas y disfraces, era el carnaval del año 2012.

El multitudinario recorrido del desfile finalizó en horas de la noche en la emblemática tarima Juancho Rois, en donde se realizaría la coronación de la reina central, amenizada por un sinfín de agrupaciones vallenatas.

Daniel Iguarán, un joven y prominente abogado de 33 años, con su grupo de amigos disfrutaba de los festejos. Él, por algunas circunstancias, que no son del caso precisar, esa noche estaba sin su habitual pareja. Un ambiente saturado de trago, baile, desorden con maicena y agua, lo acercaron de manera irreductible a otra abogada, Ana María Tovar Pinto, que también estaba sola, pero a diferencia de Daniel, era soltera.  

Ana María una disciplinada y brillante profesional sanjuanera, esa noche quiso olvidarse de todo y dejarse llevar por el regocijo. Arrastraba una profunda pena, un médico le había confirmado que, a pesar de su juventud, pues tenía 25 años, nunca podría ser madre. Quistes en sus ovarios hicieron que se diezmara en extremo su capacidad reproductora, solo había quedado en su cuerpo con medio ovario. 

Esa noche se dejó llevar por el jolgorio carnavalero y acabó sucumbiendo, ya en la madrugada, ante la elocuente coquetería de Daniel Iguarán, quien se exhibía cual pavo real, con respuestas precisas e incitadoras, que dejaban sin argumentos la quebrantable resistencia de Ana María.  

Pronto y con discreción se desaparecieron de la animada fiesta, marcharon en busca de un refugio que les permitiera abandonarse a lo íntimo, donde pudieran alejarse hasta del ruido de las palabras. Terminó siendo una jornada, de esas que normalmente se quedan en los recuerdos, aunque los dos, fruto de los excesos, muy poco puedan rememorar. 

Al día siguiente, cuando se despidieron, salieron sin preocupaciones, se conocían y sabían que esperar el uno del otro, seguirían su vida normal, como un par de amigos especiales, que solo por esa noche habían dado rienda suelta a la pasión. 

Pero una sorpresa aguardaba… Justo un mes después de aquel encuentro furtivo, Daniel y Ana María volvieron a establecer contacto. Ella estaba un tanto preocupada porque no le había llegado el período. Decidieron ir juntos al médico para que se hiciera una prueba de embarazo y pudieron constatar que Ana María estaba en cinta. El galeno impactado, manifestó que no conocía un antecedente similar. Que para él lo ocurrido era un verdadero milagro. 

Ambos se fueron meditabundos pero con el corazón trepidando de emoción. Era un hecho que golpeaba los cimientos de la lógica médica. Regresaron a sus casas y Daniel una vez más recibió a Ana María en el teléfono, ella sin ambages le señaló que lo que estaba pasando era cosa de Dios y que tendría a su hijo. Él tampoco vaciló y le dijo que contara con su apoyo, también consideraba el suceso como un milagro. Y sentenció que a ese hijo, su segundo hijo, nunca le faltaría su amor. 

En Villanueva la noticia del acontecimiento de Ana María, pronto se esparció. Mucha gente se alegró considerando lo ocurrido como una maravilla. Un primo de Daniel mandó a elaborar en Valledupar quinientos escapularios con el rostro de Daniel, al estilo de San Juan el Milagroso y los repartieron en el pueblo a familiares y amigos. Desde entonces la fama y remoquete de “milagroso” ha acompañado a Daniel. 

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 ¿Pero Daniel, y qué pasó con tu pareja de ese momento cuando se enteró que habías embarazado a otra mujer? 

“Yo le expliqué y ella comprendió. Como dice la canción de Rafa Pérez, hermano: “cosas de borrachera”. 

Hoy el hijo, fruto del “milagro” tiene once años y Daniel ha cumplido con su promesa de darle amor y responder cabalmente como su padre. Y aunque nunca más compartió en intimidad con Ana María, mantiene una buena relación con ella.

“Fue una felicidad para esa mujer que nunca iba a tener hijos, ella siempre lo dijo. Pero Rodney, el cuento no termina ahí… a mi la que me gustaba era Micaela, la tía de Ana María, y la puse de comadre, es la madrina de mi hijo. Ella era casada y terminamos enredados, dejó al esposo y tuvo una relación de cuatro años conmigo.”  

Con Micaela no tuvo descendencia, no obstante, hoy Daniel con 43 años de edad, tiene 5 hijos con cuatro mujeres diferentes. Todos fruto de eventos efervescentes como: El festival vallenato, las fiestas patronales, los carnavales, eventos políticos, etc.  

Con su esposa actual se casó y tiene un niño de seis años y otro de dos meses,  pero en la última campaña política dice que conoció a una muchacha y también la embarazó. Eso le trajo muchos conflictos en su hogar, pero el hijo de dos meses que tiene con su esposa, es prueba fiel de la segunda oportunidad concedida. 

Daniel es católico y aunque no se distingue como hombre de iglesias, afirma que todos los días hace el devocional y se arrodilla ante Dios para pedirle perdón. Considera que ya su vida está cambiando porque comenzó en serio a buscar a Dios.  

Es trabajador, incluso ha sido candidato a la alcaldía de Villanueva, le encanta el deporte, no toma alcohol, no fuma, no le gustan los juegos de azar, pero se reconoce mujeriego. Expresa estar luchando con esa situación, señala estar más controlado. Espera que con la edad el brío se vaya disminuyendo. Reflexiona y rechaza su comportamiento, entiende que no es correcto porque hiere muchos sentimientos. Y en el mismo acto de contrición, mirando al cielo dice que tampoco es bonito tener a un hijo por fuera y no poder vivir su día a día, que eso lo pone triste.

“¿Daniel y si tu pareja te es infiel?  

-“Sería muy doloroso, no la perdonaría… la dejaría.” 

Daniel Iguarán tiene once hermanos, que tienen ocho mamás diferentes. Dice que es, como si la historia de su papá se repitiera con él. Que le pide a Dios todos los días que le permita superar ese problema, pues ser mujeriego es algo que no lo llena de orgullo, pero hasta ahora le ha resultado inevitable.  “Tan bonito que es llegar a la casa y tener a una esposa y unos hijos llenos de amor y estables emocionalmente”… 

La historia de Daniel “El milagroso” se conoció en todo la Guajira y el Cesar. Ana María Tovar Pinto, once años después y a pesar de los intentos, no ha podido tener más hijos.  

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Nota: Los nombres de los protagonistas y el lugar de los hechos han sido modificados y no corresponden a la realidad. 

*Rodney Castro Gullo, Abogado, escritor y columnista. @rodneycastrog

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