El origen de los otros

Tony Morrison

Editorial Lumen

113 páginas

La raza humana es una sola, es el concepto del racismo el que ha logrado introducir la idea de que el color de la piel, la forma de la nariz, de los ojos, o el tamaño de los labios, construyan válidas categorías raciales. El racismo, pues, es la ideología que creó el concepto de razas humanas… no al revés. Las consecuencias de esa manera perversa de entender a los seres humanos no sólo se han manifestado en la esa ‘pigmentocracia’ que todavía padecemos, particularmente en Occidente, sino en dolor, violencia, pobreza, desprecio y, sobre todo, en la necesidad de construir una teoría sobre los otros que alivie las culpas racistas; es fácil entender el porqué: si mi molestia por ciertos seres humanos está justificada por una diferencia que creó la naturaleza -o Dios, ¡vaya uno a saber!- ese algo me precede y, por lo demás, me convierte en una víctima de los que desprecio. De eso trata El origen de los otros, de Tony Morrison, el libro que hoy traemos a las estanterías de la Biblioteca Diaria de La Línea del Medio.

Toni Morrison, nacida en Lorain, Ohio, es una de las grandes escritoras y pensadoras de nuestro tiempo; entre grandes reconocimientos que le han hecho, cabe destacar el premio Nobel de Literatura en 1993. Este libro, de aparición reciente en Colombia, fue escrito como recopilación de una serie de conferencias que ofreció en 2016 en la Universidad de Harvard. Era el momento de Barak Obama en la presidencia de los Estados Unidos y la esperanza de la sucesión en el poder de Hillary Clinton. El origen de los otros es una obra que se dedica a diseccionar la génesis de la fobia por los otros y a sustentar cómo las razas nada tienen que ver con los genes; recurre a la crítica literaria e histórica y, por supuesto, a la vivencia personal de la autora; es un libro que desnuda hipocresías y denuncia malas intenciones, permite herramientas para adentrarnos en la reacción blanca en los Estados Unidos para elegir a Donald Trump, la violencia policial contras las poblaciones afroamericanas y mestizas y las nuevas políticas anti migratorias. Es, también, un llamado de atención para nuestras sociedades latinoamericanas -no quise decir, solamente, la sociedad colombiana-, víctimas también del miedo al forastero y dispuestas en encontrar en él el chivo expiatorio que tanto nos tranquiliza.  

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