El petroceno

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 “Es preciso que obréis de manera tal que si no podéis hacer todo el bien que deseáis, logren vuestros esfuerzos por lo menos quitar fuerza al mal “. Tomas Moro (Pensador y político inglés. 1478-1535).

(Lea también: Agregados sociales y justicia tributaria)

Iniciamos como una era distinta en nuestro devenir colombiano, esa es la sensación, por lo que me he atrevido a llamarla el “Petroceno”, creyendo ser muy original pero la palabra sí existe y significa una mezcla de hidrocarburos cristalizable, como de petróleo y benceno, lejos de lo que quiero significar, pero, para mi propio consuelo o defensa, puedo darle un significado distinto a esa palabra que pretendería ser emblemática. Pues bueno, el término sufijo “ceno” significa joven o nuevo (y viene del griego) y entonces ahí si lograríamos, de pronto, la denominación para diferenciar lo que se ha iniciado el 7 de agosto: La nueva era Petro. Sin pretender aludir a lo que malévolamente, se ha querido entender como el inicio de un período casi monárquico, ojalá que no, sino a la posibilidad de hacer cambios profundos en nuestra sociedad, ojalá para bien. O por lo menos iniciarlos y encaminar nuestra sociedad hacia la equidad en la prosperidad.   

Interpretando, de alguna manera, los signos de estos tiempos, la gran expectativa por el cambio, intentaré hacer una primera lectura de la Presidencia que se inició el domingo 7 de agosto de 2022.

Correspondería hacer dos análisis, Uno, sobre la escena de posesión y otro, sobre el discurso de posesión.

Una toma de posesión cargada de simbolismo, que no solo reunió a los tradicionales representantes de los poderes institucionales (Legislativo, Judicial y Ejecutivo), Fuerzas Armadas (Ejército, Naval, Aérea y Policial), los invitados representantes de diversos gobiernos, sino  a una muchedumbre en la plaza de Bolívar que se calculó en 15.000 personas (aprox.), que refleja una característica que tendrá el Gobierno de Petro (como ya lo hizo en la Alcaldía de Bogotá) la movilización social como factor de apoyo a decisiones gubernamentales o resistencias a otros poderes. El episodio de la espada de Bolívar fue una más de las torpezas autoritarias del extinto gobierno Duque, que dio tal papayazo. Pero que en el fondo refleja también la tradición democrática de la nación y el servicio de las armas a favor de la Constitución y las leyes. Recordando la frase de Francisco de Paula Santander: “Las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad”.

(Texto relacionado: La trivialización del mal)

La imposición de la banda presidencial, cedida por el senador Barreras a la senadora María José Pizarro, hija de Carlos Pizarro el último comandante del M-19 asesinado después de entregar las armas, tiene la lectura contraria que la torpe derecha querría darle, es de la mayor lección democrática, que, si se puede por la vía democrática electoral, llegar al Poder, y la más contundente enseñanza para quienes solo creen en la vía violenta.

Quizás haya otros elementos que la semiótica del poder pueda descifrarnos, pero desde luego una puesta en escena que todo el país pudo observar a través de la tv (y el mundo entero) y seguramente generará muchos interpretes desde lo político hasta la liturgia de la moda de los personajes en pasarela.

Pasando a contenidos, desde luego lo central son los discursos pronunciados, el del presidente del Congreso, el senador Roy Barreras y el central, del posesionado nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro. Podríamos decir que el discurso de Barreras miraba al pasado, pero talvez no con la ramplonería del bachiller Macías, en 2018, presidente del Congreso de entonces. Destaco del discurso de Barreras, sin perjuicio de decir muchas cosas más, ese dilema que planteó al colocar lo que quieren las fuerzas que ganaron la justa electoral presidencial: el cambio y lo que quisieron las fuerzas perdedoras: estabilidad, garantías y equilibrio. ¿Cómo resolver este dilema?  Con tal que no sea como en la novela de Lampedusa, el Gatopardo, cambiar todo para que nada cambie.

El discurso de Petro, podríamos decirlo así, es una mirada al futuro. Sus temas claves fueron como lo que llaman hoy día un hilo conductor: La contra-historia (si se pudo llegar), la Colombia de lo posible, la Paz posible, diálogo social en las regiones, más democracia, más participación. Propuesta para terminar con la violencia, desarme. La paz posible con una política distinta frente las drogas ilícitas, el fracaso de esa guerra, la posibilidad de una nueva Convención Internacional sobre Drogas con un nuevo enfoque. La distribución de la riqueza en Colombia, el 10% de la población posee el 70% de la riqueza, crear riqueza para todos. Reforma tributaria para lograr justicia tributaria, asunto de solidaridad. Reformas de la salud, del contrato laboral, de la educación. Bienes de la SAE para la economía productiva y los emprendimientos asociativos. Igualdad de género, Sociedad del conocimiento. El Cambio climático. Futuro verde, cambio de deuda por preservación de la selva Amazónica y evitar su destrucción. Gobierno descentralizado. Fuerzas Armadas en tareas sociales de infraestructura y servicios. Latinoamérica Unida. San Andrés proyectado hacia el Caribe y Antillas. Tumaco y Buenaventura proyectados hacia la región asiática. Decálogo. Y reiteración, especialmente para las nuevas generaciones de colombianas y colombianas, de tener una 2ª. Oportunidad sobre la Tierra.

EL Decálogo o diez compromisos fundamentales del nuevo mandato, recogen lo planteado convertido en auto-obligaciones que marcan claramente unos compromisos, pero quizás más una ética de gobierno, que un programa de gobierno, que unas metas. Es un decálogo de mandamientos que abre propósitos generales, pero en lenguaje moderno no llega a las realizaciones cuantificables en metas, para evaluar cuanto se logra y no el juicio moral de cumplimientos o incumplimientos.

Una coincidencia que el presidente Petro iniciara y terminara su intervención con la misma cita con la que encabecé artículo anterior sobre el significado histórico de su victoria que la comparé con lo ocurrido en nuestro país con la caída de la Hegemonía conservadora y la llegada de la República Liberal. La cita emblemática de Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez: “Porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad sobre la tierra”.

(Le puede interesar: 1930 y 2022)

*Víctor Reyes Morris, sociólogo, doctor en sociología jurídica, exconcejal de Bogotá, exrepresentante a la Cámara, profesor pensionado Universidad Nacional de Colombia.

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1 COMENTARIO

  1. Símbolos y palabras. De los primeros, la presencia del pueblo en la plaza central e Colombia y la presencia de la espada de Bolivar en la ceremonia como primer mandato del nuevo presidente. De los segundo el discurso de cambio y estabilidad del presidente del congreso y de talante del nuevo gobierno y sus compromisos por parte del presidente de la república.

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