“Los gobiernos de centro-derecha y derecha en América Latina en la primera década de los 2000s redujeron en promedio -0.07 la desigualdad por año. La promesa de Duque es nueve veces mayor que el promedio y casi 10 (¡10!) que lo logrado por el gobierno de Uribe.”

Por doquier, en periódicos, desde la academia y en redes sociales, se escucha sobre las buenas nuevas: la desigualdad está disminuyendo. Sin embargo, algunos más pesimistas, mejor informados (¿?) o quizás fracaso-maníacos también sugieren que la desigualdad en Colombia está aumentando. ¿A quién se le debe creer? Es probable que tan abismal diferencia radique en la discrepancia de las definiciones de desigualdad. Para muchos, la desigualdad, un concepto filosófico y económico puede ser traducido en el lenguaje matemático de un índice mágico – el GINI – . Concepto abstracto y complejo porque hoy día, después de la caída del muro de Berlín y en Estados de derecho, muy pocos quieren vivir en una sociedad de extrema igualdad. No hay fórmula que nos diga que tan desiguales debemos ser.

Muchos académicos, desde Stiglitz hasta Piketty, valoran la simplicidad de este índice pero han sido a su vez cuidadosos y han preferido tomar en cuenta en sus análisis un mayor  número de estadísticas como el top 10%, 1%, 90/10, etc. No existe un número único para responder a la pregunta: ¿está aumentando o disminuyendo la desigualdad?

El índice de Gini en Colombia por ejemplo ha mostrado un comportamiento errático desde los 60s (véase la gráfica 1), llegando a su punto más bajo en los 80s y aumentando hasta llegar a 0.59 en el año 2000.   Desde entonces, disminuyó y luego incrementó antes de la crisis financiera del 2008 y desde ese año ha mostrado una tendencia a la baja; en el 2016 llegó a un valor cercano al 0.51. Este valor sugiere un gran logro, una disminución de 8 puntos en 16 años. Sin embargo, es mejor evaluar  dicha tendencia   comparándola con lo hecho por otros países en el mundo y especialmente en la región.

Figura 1. Desigualdad en Colombia tomado de Salcedo (2015)

En Suramérica (sin incluir Venezuela, por obvias razones), desde el 2000 hasta el 2016, el promedio por país de la disminución del índice de Gini ha sido de -0.59 anual. No obstante, en Colombia esta tasa de disminución fue del -0.53 (menor que el promedio), aunque mejor que las tasas de Perú, Brazil, Chile y Paraguay. A pesar de esta disminución, lo preocupante de esta cifra es que Colombia junto con Brasil fueron los países con los más altos índices de desigualdad inicial y, por lo tanto, los países en los que en teoría sería más fácil disminuir la desigualdad. Conforme una economía se desarrolla y alcanza límites cada vez menores de desigualdad, disminuirla es cada vez más difícil; véase el ejemplo de países como Alemania, Francia, Japón, Australia, donde el índice de Gini ha variado muy poco en los últimos 20 años, o incluso parece incrementar.

Sin embargo, no se debe caer en el pesimismo. Suramérica está mejorando. Incluso académicos que estudian la desigualdad (véase, por ejemplo, el libro de Attkinson) resaltan los muchos avances en este campo en la región (véase la figura 2). En pocas palabras, en Colombia la desigualdad medida por Gini ha bajado, pero no lo ha hecho tan rápido como en la mayoría de los países en Suramérica. Vamos poco a poco mejorando, pero podríamos estar mejorando mucho más rápido.

Figura 2. Gini en Latinoamérica tomado del sitio web Our World in Data

Por otro lado, la construcción del índice de  Gini que, en su mayoría, se basa en encuestas de hogares realizadas por entidades del gobierno, en general no logra cubrir completamente a los sectores más ricos de la sociedad. Tristemente, de acuerdo a estudios de declaraciones de impuestos y finanzas públicas (en los cuales Piketty, Suchman, Saez y otros académicos han sido pioneros), se muestra que el 1% de las personas más ricas de Colombia están, conforme pasa el tiempo, tomando una mayor cantidad de la riqueza generada en el país. En el 2000, del 17% de la riqueza (income) el top 1% paso a captar  el 21% en el 2010 (véase WID), visto desde otra perspectiva, probablemente usted y yo, que pertenecemos al 99% somos un 3% mas “pobres”.  Aún no sabemos que ha pasado con el top 1% desde el 2010 hasta hoy día pero, con todas las bien documentadas exenciones que este gobierno tiene en mente, junto con el coqueteo al aumento de impuestos poco regresivos como el IVA, no veo razón alguna para esperar que esta medida de desigualdad esté disminuyendo. Quizás el Plan Nacional de Desarrollo (PND) tenga la respuesta…

Por último, me gustaría mencionar una de las muchas metas del PND. De acuerdo con este plan, tomando como base del 2015 el coeficiente de Gini de  52.2,  se tiene como objetivo su reducción al 47.0  en el 2022; esto requeriría un cambio anual de -0.74. Este cambio anual es mucho mayor que el promedio de Suramérica (desde el 2000) mencionado anteriormente (-0.59), y similar al cambio que experimentó Ecuador en el gobierno de Rafael Correa (2007-2017) ~ -0.8. Cabe decir que tal meta es positiva puesto que muestra un compromiso con la reducción de desigualdades; desafortunadamente, los gobiernos de centro-derecha y derecha en América Latina en la primera década de los 2000s redujeron en promedio -0.07 la desigualdad por año. La promesa de Duque es nueve veces mayor que el promedio y casi 10 (¡10!) que lo logrado por el gobierno de Uribe (véase la tabla 1).

Tabla 1. Tomada del texto de Cornia (2014)

Para concluir, desde mi punto de vista como economista del desarrollo (en desarrollo), Colombia aún puede, a través de acertadas políticas públicas y procesos democráticos, conseguir riqueza y prosperidad, para que ojalá todos los índices de desigualdad bajen hasta niveles por lo menos cercanos a los de países como Australia, Corea del Sur, Alemania, para nombrar tan solo unos de muchos caminos.  Desarrollo económico en términos del PIB no conlleva en sí mismo desarrollo económico en términos de igualdad de oportunidades, protección del medio ambiente, acceso a servicios de salud, reducción de desigualdades, etc.  Veremos en los días que vienen un debate agudo en el Senado y ojalá con la participación de varios líderes de opinión y académicos, que esperamos nos muestre si en verdad el PND traza una línea de desarrollo económico sostenible.

Juan Felipe Santos Marquez, Físico Unal 2012, Estudiante de la maestría en Desarrollo internacional en la Universidad de Nagoya, Japón.

Referencias

  • Atkinson, Anthony B. (2014). Inequality: What Can Be Done? Harvard University Press.
  • Atkinson, Anthony B.; Piketty, Thomas (2010). Top incomes: a global perspective. Oxford New York: Oxford University Press.
  • The World Inequality Database (WID.World) and Their World Inequality Report (2018)
  • Salcedo, Daissy L (2015); Aproximación descriptiva y empírica de la relación entre la desigualdad y el crecimiento en Colombia. Tesis de maestría, Unal, Bogotá.
  • Editado por Giovanni Andrea Cornia (2014). Falling Inequality in Latin America: Policy Changes and Lessons. Oxford University Press.
  • Banco Mundial, para los datos de Gini y los cálculos de las tasas de cambio.

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