Elección manual o con máquinas

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Sea manual o no el mecanismo de votación utilizado, es fundamental en el evento electoral la presencia permanente y vigilante del testigo o el jurado respectivo.

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Las elecciones colombianas son, a diferencia de las venezolanas, manuales, vale decir, no automatizadas. En Venezuela, una parte de la dirigencia política ha insistido tercamente en que debe retornarse al sistema manual y ello ha permeado hacia alguna porción de la ciudadanía. En épocas donde buena parte de los ciudadanos de nuestro país utiliza celulares, muchos de ellos de última generación, se desconfía de las máquinas electorales pues, según se ha afirmado, los resultados los cambian.  

Colombia celebró el domingo pasado elecciones parlamentarias manuales y sucede y acontece que los resultados anunciados ese mismo día, variaron con el cómputo final y, por ello, algunos participantes resultaron con mayor número de votos y parlamentarios que los inicialmente anunciados. Ciertamente, como se lo escuché señalar al representante del Pacto Histórico, que fue la coalición más afectada con el resultado inicial, no hubo fraude pero lo cierto es que ocurrió un error que según se afirmó, pudo ser evitado.

Entre los dos sistemas hay una diferencia importante, dado que, en el caso colombiano se cuentan todos los votos de todas las mesas y, en el venezolano, solo un poco más del 50% de las mismas en una auditoría aleatoria. Las mesas a las que se les hará la misma se eligen el mismo día de los comicios. Considero que la determinación de este porcentaje, y no el cómputo de la totalidad de los votos, es parte de la campaña que ha desarrollado el ente comicial venezolano tendente a que no sean las razones técnicas por las cuales nuestros connacionales desconfíen del voto como mecanismo de cambio interno.

(Texto relacionado: Venezuela y los candidatos presidenciales colombianos)

Por otro lado, desconozco si en Colombia ocurre lo que sabemos pasa en algunas mesas del nuestro que es la ausencia del testigo de mesa, lo que facilita que, durante el acto de votación, en connivencia de interesados, se permita  que terceros voten por quien realmente corresponde. Es éste un problema de control de actuación por parte de los interesados en el resultado, más que de otra naturaleza.

Como lo he afirmado en otras oportunidades, en Venezuela, a pesar de los reiterados anuncios de fraude por parte de la dirigencia opositora realizados en los últimos 23 años, lo que ha facilitado la política de abstención que ha imperado, sin perjuicio de que en contadas ocasiones se hubiere podido demostrar un fraude electoral – caso de la elección a gobernador del estado Bolívar el año 2017 -,  lo cierto es que las máquinas han arrojado como resultado el que la auditoría demostró.  

Así entonces, sea manual o no el mecanismo de votación utilizado, es fundamental en el evento electoral la presencia permanente y vigilante del testigo o el jurado respectivo. En todo caso, tal como lo afirmé desde el año 2004, si se trata de elección con máquinas, lo conducente es que cada uno de los actores políticos tenga los ingenieros y técnicos más calificados para evitar las triquiñuelas que algunos creen que en éstas se hacen.

(Le puede interesar: Una visión venezolana de la elección colombiana)

*Gonzalo Oliveros Navarro, Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia. Director de Fundación2Países @barraplural

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