El retiro de la reforma tributaria: un nuevo país ha nacido

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Sacado de La Raza Cómica

Éste puede ser un punto de quiebre para que Colombia se refunde sobre nuevos principios democráticos.

Sacado de La Raza Cómica

El presidente Iván Duque anunció el retiro de la reforma tributaria. En medio de ministros y acompañado de la vicepresidenta, el gobernante de Colombia se postró al clamor de la ciudadanía colombiana, que desde hace cuatro días viene dando pasos hacia un país distinto. El Gobierno nacional trata de minimizar la pérdida: es un retiro parcial, mientras se concreta otra propuesta con los partidos y otros actores políticos de la nación. En este contexto, quisiera dar algunas ideas de lo que se ha gestado en la última semana en Colombia, donde la descentralización del poder político, el despertar de la ciudadanía y la represión estatal tienen lugar.

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En primera instancia, asistimos a un proceso de descentralización del poder político nacional. No es un secreto que Bogotá es el centro político de Colombia: el poder ejecutivo, judicial y legislativo tienen allí sus máximas expresiones y las sedes principales de los partidos políticos y organizaciones sociales se encuentran en esta ciudad. Durante mucho tiempo, allí se concentraron las expresiones de movilización social que han marcado la historia de Colombia, lo que contrasta con la confrontación política que marcó la agenda nacional y lideraron, en la última semana, las regiones colombianas. Cali se convirtió en epicentro de la protesta, al igual que cientos de ciudades intermedias que, de manera habitual, no evidenciaban tal capacidad de movilización. De tal manera, asistimos a la diversificación y descentralización del poder, donde regiones que han sido actores secundarios en las luchas sociales se alzaron para marcar la pauta del paro nacional contra la reforma tributaria.

Por otro lado, esto es consecuencia del despertar político de la ciudadanía colombiana. Hannah Arendt nos dice que el actor político se define en tanto que actúa en un espacio público. Así, lo que presenciamos en los últimos días es un proceso de construcción de un espacio público de deliberación y acción sobre la reforma tributaria, en la que ciudadanos que normalmente no participaban en política se volvieron visibles para un Estado que sólo los reconoce como actores políticos en las elecciones locales, regionales y nacionales. Como consecuencia, encontramos una ciudadanía revitalizada que comprende que mediante su acción puede participar de las decisiones más importantes para la vida nacional.

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Esta descentralización del poder político y el despertar político de la ciudadanía conllevaron, rápidamente, a una pérdida de la legitimidad del gobierno Duque. Si antes venía golpeada, con esta movilización quedó sobre la lona la posibilidad de una reelección del Centro Democrático en las próximas elecciones. Ante esta debilidad política del Gobierno, la represión estatal no se ha hecho esperar. Según datos de la ONG Temblores, el asesinato de 21 personas por parte de la policía, cuatro víctimas de violencia sexual por parte de la fuerza pública y las 672 detenciones arbitrarias son indicadores del agotamiento político y gubernamental del presidente Duque y su partido, quienes buscan recuperar mediante la fuerza física lo que han perdido desde el 21N.

El retiro de la reforma se constituye en una victoria para la ciudadanía, quizás el triunfo más importante de las fuerzas progresistas en las últimas décadas. Ahora la disyuntiva se plantea entre seguir o no en movilización permanente. Y ante esto es claro que razones no faltan para manifestar en un país donde aumentó la pobreza monetaria en un 6,8%, la pobreza extrema asciende a 15,1%, la vacunación no muestra avances considerables, sin contar con la reforma a la salud que transita en estos momentos en el Congreso de la República. Con todo esto, probablemente éste sea un punto de quiebre donde Colombia se está refundando sobre nuevos principios democráticos y donde los ciudadanos tienen en sus manos el futuro del país del que hacen parte.

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*Sergio Hernández Vásquez, sociólogo de la Universidad del Valle. Master en sociología y antropología de la Université Paris Diderot, Francia. M @sergio_9112

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