En marcha por la esperanza

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Con el propósito de abrir un debate civilizado sobre la necesidad de esos tres grandes acuerdos y escuchar a la gente de las regiones en el marco de una coalición amplia, diversa e incluyente, nos ponemos desde ahora En Marcha por la Esperanza de Colombia.

Esta semana tuvimos el primer Encuentro Nacional de En Marcha. Una fría casona de la Candelaria en Bogotá se calentó con la presencia de víctimas de Montes de María, indígenas del pueblo Misak del Cauca, afros de Chocó, voceros destacados de la comunidad LGTBI, jóvenes entusiastas de distintas capitales del país, exgobernadores, exalcaldes, exministros, mujeres activistas sociales en campos y ciudades, en fin, un encuentro diverso, incluyente, plural y territorial, que hace parte del ADN de este movimiento en el que comenzamos a trabajar ya hace más dos años, con un grupo de dirigentes, líderes sociales y jóvenes, decepcionados del rumbo que tomó el Partido Liberal al respaldar la candidatura de Ivan Duque. En ese propósito, con entusiasmo, nos acompañó desde el primer momento el independiente Lucho Garzón. 

No imaginamos que, poco más de dos años después, millones de colombianos marcharían contra el gobierno de Duque. El país está en ebullición, en movilización, En Marcha contra el autoritarismo, la exclusión, la pobreza y la falta de oportunidades para los jóvenes. Y nosotros también. Colombia está ahora en los tres primeros lugares en contagios y muertes por la pandemia y vivimos un estallido social sin precedentes recientes, del cual aún ni se enteran en el Palacio de Nariño, desde donde afirman, no se sabe si con alta dosis de cinismo o estupidez, que lo que vivimos es un “estallido de emprendimiento”. Para afrontar esta monumental crisis nos tocó el gobierno más incompetente, con el presidente menos preparado. El único responsable de esta situación es Iván Duque y su equipo. No son Maduro, Rusia, Hezbollah, Santos, Cuba o Petro.

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En este difícil escenario, el encuentro de En Marcha nos llena de optimismo. Asistimos virtualmente más de 600 delegados de 26 departamentos de Colombia que durante toda la tarde del jueves escuchamos a dirigentes que a nombre de En Marcha quieren servir a Colombia y aspiran a renovar el inútil y desprestigiado Congreso que hoy tenemos. Escuchamos también a nuestro Comité Programático de lujo responder inquietudes ciudadanas. A las víctimas y población LGTBI, exigir sus derechos a la no discriminación. Al final, tuvimos un interesante panel con los compañeros de la Coalición de la Esperanza. 

En el marco de este encuentro, presentamos al país nuestra propuesta para buscar el cambio que requerimos con urgencia. Un cambio para unir, no para dividir. Un cambio con liderazgo colectivo y no con mesías o caudillos. Para lograrlo debemos aceptar que estamos mal, que en estos tres años el país retrocedió décadas en pobreza, desigualdad, hambre, empleo. Que las instituciones se desbaratan en manos de Duque y que la imagen internacional volvió a épocas que creíamos superadas por cuenta de la ausencia de voluntad política del gobierno de implementar el Acuerdo de Paz y los excesos de agentes del Estado contra la población durante las justificadas protestas ciudadanas. 

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La propuesta de En Marcha, al cumplirse los treinta años de la Constitución del 91 es renovar los ideales de ese momento y avanzar en las reformas que se necesitan para convertirlos en realidad para la gente. Para ese propósito, se necesita un Acuerdo Social, un Acuerdo Institucional y un Acuerdo Territorial de todos los colombianos. El acuerdo social para que empresarios, gobierno, trabajadores y organizaciones sociales nos concentremos en la tarea de generar un millón de empleos de emergencia en un año y tres millones en los próximos cuatro años, con un compromiso más contundente del Banco de la República en esa tarea. Acuerdo institucional para que el Estado funcione. Tenemos un Estado insolidario e incapaz de resolver los problemas de la gente. Es urgente reformarlo, comenzando por la política y la justicia. Cambiar la forma de elección del Congreso y reducirlo, modificar la administración de la rama judicial para hacerla más eficaz e imponer controles reales a los magistrados de altas cortes para evitar que se repitan vergonzosos carteles de la toga y desmilitarizar la Policía Nacional para recuperar su legitimidad democrática son algunas de las ideas. Y, finalmente, un acuerdo territorial que haga efectiva la descentralización. El país se federalizó políticamente pero se recentralizó fiscalmente y eso es insostenible. Tenemos que meter en un mismo saco los recursos del SGP, regalías y tributos y barajar de nuevo para alcanzar una verdadera descentralización en Colombia.

Con el propósito de abrir un debate civilizado sobre la necesidad de esos tres grandes acuerdos y escuchar a la gente de las regiones en el marco de una coalición amplia, diversa e incluyente, nos ponemos desde ahora En Marcha por la Esperanza de Colombia.

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*Juan Fernando Cristo Bustos, @cristobustos, ex Ministro del Interior y ex senador.

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