Érase una vez un Pueblo Bello, memoria y resiliencia

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“Es Urabá y Urabá es Colombia. Es Urabá en Bogotá y los invitamos para que continuemos tejiendo este país que soñamos y para que sigamos haciendo de la memoria un patrimonio vivo para cada uno y para una, no sólo en la vida cotidiana, sino para transformar el mundo y hacer juntos el país posible.”

“Érase una vez un Pueblo Bello” es una obra basada en la masacre de Pueblo Bello, Antioquia, ocurrida el 14 de enero de 1990. Esta puesta en escena tiene al bullerengue como hilo conductor de la historia y busca, a través de la danza y la música, hacer un ejercicio de memoria y resiliencia.

Tras retrasar su presentación debido al paro armado de principios de este mes, la obra llega a Bogotá para cerrar el Festival Urabogo, un evento que trae las historias del Urabá a la capital colombiana como plataforma para artistas regionales. La Línea del Medio habló con María Victoria Suaza, autora de la obra, y con Daniela Cristo, directora de Voces Globales, entidad organizadora del festival.

A.R ¿Qué motivó a María Victoria a llevar este episodio tan trágico de la historia de nuestro país a las tablas?

M.V.S. Nosotros, como corporación y como grupo creativo, nacimos con ese objetivo que se ha ido fortaleciendo con los años: hacer del teatro teatro-memoria, teatro con sentido social. Nosotros estamos en un territorio que ha generado una parte muy fuerte de la historia de Colombia. Entonces, eso inspira al grupo creativo a la búsqueda intelectual desde el teatro para hacer del teatro la posibilidad de contar la historia, de contar el territorio y, por eso, en el caso de Pueblo Bello, se trata de la crónica de una masacre, una crónica fuerte. Está tejida la idea o el propósito con un deseo profundo de que el  país conozca esa otra realidad de Urabá: no sólo somos guerra, no somos la mejor esquina de América, tierra de la esperanza, eso sí, pero somos un rinconcito de Colombia donde se ha trabajado de la mano con la comunidad. Eso ha sido parte de nuestro aporte a la historia del proceso de convivencia, de paz. Digamos que Urabá en general es una historia de resiliencia muy fuerte que pasa en el país, pero que en esta obra se puede enmarcar de una manera muy evidente.

Nos motiva. No sólo “Érase una vez un Pueblo Bello” es parte de nuestro trabajo, también tenemos obras como “Por ti Colombia”, “La tierra del sol”, “La fruta encantada” o “Jugaremos en el bosque”. Todas tienen esa línea de contar en territorio a través de la memoria, la verdad y los procesos de reconciliación y de paz.

A.R. Una parte importante de la obra, el hilo conductor de la historia, es la música. ¿Cómo ha sido ese proceso creativo de plasmar una tragedia, una masacre, y convertirla en música, en baile, algo un poco más digerible para el público?

M.V.S. Eso hace parte de la exploración estética. Aunque el teatro es comunicación, ante todo, trabaja con una primera condición y es la identidad. Yo creo que para hablar de Urabá es necesario integrarlo con estas otras disciplinas porque, de hecho, los cuerpos y la idiosincrasia son de movimientos. Acá somos una mezcla de identidades, también una mezcla de colores donde está muy presente la cultura afro. Hablar de lo afro es hablar del tambor, de los sones, los ritmos. Creo que a eso fuimos llegando por la experimentación y por la búsqueda.

A.R ¿Cómo se ve representada esa mezcla de identidades?

M.V.S: El hilo conductor, el eje transversal, es el bullerengue porque es este ritmo la raíz que nos conecta. Acá somos mestizos, pero hablándolo desde el interior se puede decir que somos blancos, negros, indígenas, mestizos más desde el lado de la costa, pero todos atravesados por este legado que es el bullerengue. De ahí nace el contar a través del bullerengue. El bullerengue no sólo es danza, es fundamentalmente canto y también es memoria, es decir, también es poesía. Por eso, el bullerengue no tiene una estructura musical tan marcada desde la técnica y la fundamentación musical, sino básicamente es historia contada y cantada. Ahí vamos encontrando ese elemento – cómo unir a Urabá – porque este Urabá es un montón de rasgos identitarios. Hablar de Urabá es hablar del norte, es hablar de toda esa parte de la costa, es hablar de toda esa incidencia que tenemos con Córdoba y hablar de Urabá también es hablar de la cultura bananera, de todo lo que es la producción y el paisaje bananero. Saliendo de Urabá, adentrándonos más a la capital, encontramos la incidencia del río, de lo indígena, lo que llamamos la fronterita con el Chocó. Por eso, la obra tiene todos esos rasgos y la parte que nos identifica a todos es el bullerengue y, por eso, la contamos a través de esta línea secuencial que es el bullerengue.

A.R ¿Cómo ha sido la recepción del público en cuanto a la historia y a la muestra de cultura del Pacífico?

M.V.S: El primer compromiso es con el territorio; nos hemos dado cuenta de alguna manera que es absolutamente vigente y necesario presentar la obra en Urabá porque eso permite el diálogo de territorio y de región. Pueblo Bello sólo ha salido a Medellín y ahora vamos a estar en Bogotá; muy en sus inicios estuvimos también en Bogotá, pero en unos encuentros comunitarios para seguir tejiendo redes. Entre Bogotá y Medellín, el impacto es muy grande porque todavía hay mucho mito con este territorio. No sólo está la expectativa de conocer la historia, la historia violenta del país, por decirlo así, también la memoria ancestral y cultural de Colombia. Estamos hablando que es un rinconcito en el mapa, pero acá es como toda Colombia. Nos ha sorprendido el impacto que tiene, sobre todo en Medellín que está cerca a nosotros. Sigue siendo una posibilidad para hablar de estas culturas híbridas, diversas. En este momento es pertinente porque estamos atravesando el momento histórico de país en construcción de paz. Uno de los objetivos de la puesta en escena es motivar a la integración de país. Creo que ha sido muy acertado y en este momento particular adquiere una relevancia muy fuerte.

A.R La obra es el cierre de Urabogo y ha buscado traer historias del Pacífico, del Urabá a Bogotá. ¿Cómo ha sido la recepción del público en Bogotá?

Daniela Cristo: La recepción del público en general antes de ver los eventos, cuando uno habla del tema que es un intercambio cultural entre Urabá y Bogotá… casi todo el mundo se sorprende. ¿Por qué Urabá? ¿Quién sabe qué hay en Urabá? ¿Qué hay en esta región tan específica? Pero les interesa un montón porque es algo muy nicho en la cultura bogotana y en los escenarios bogotanos. Llama la atención; a la gente le interesa. La gente quiere saber más. Cuando uno se mete en la narrativa es que todos creemos que Urabá… lo que hemos escuchado toda la vida… es bananos y paracos. Uno habla de un festival de cultura y la gente reacciona con interés, con sorpresa.

El único evento que hemos tenido, porque todo se movió, se abría el fin de semana del 7 y 8 de mayo con esta obra y dos talleres. Hasta ahora sólo hemos tenido un evento presencial. Tenemos uno en el Teatro Charlot, el taller de María Victoria el sábado y la obra el domingo y el evento que ya tuvimos presencial en alianza con la Comisión de la Verdad fue una proyección de cortometraje de la Comisión y un conversatorio sobre cine y memoria. Intentamos curar los cortometrajes para que fueran relevantes al Pacífico y al Urabá. Fue mucha gente y hemos conseguido muchos aliados.

Iba a ser sólo un evento, unas lecturas dramáticas y un conversatorio y naturalmente fue creciendo y fue recogiendo aliados. Creo que eso también indica que hay demanda y hay necesidad. El conversatorio en Casa Antioquia era entrada libre y se llenó prácticamente un aforo de 100 personas. Fue muy bonito, fue gente conocida, gente amiga, gente que decíamos ni idea cómo llegó acá, que había llegado por un amigo de un amigo y fue gente del Urabá. Desde el comienzo, nosotros dijimos chévere que vaya gente del Urabá en Bogotá, pero no sabíamos dónde encontrarlos y, a través de las redes de Casa Antioquia, a ese conversatorio llegaron. Nos hemos encontrado con buena recepción y con interés tanto del público como de los aliados. Juanpis González y el Teatro de 500 personas, todo su equipo de El Teatro.Co, estaba fascinado con la idea y nos han abierto las puertas. En general, nos hemos encontrado con mucho interés y con mucha curiosidad de saber qué hay en el Urabá, por qué estamos haciendo esto y por qué es importante.

A.R ¿Planean hacer otra edición de Urabogo?

D.C: Sí, queremos hacer una allá. En el mundo ideal, quisiéramos hacer un festival allá en Apartadó en alianza con María Victoria y con Camaleón de Urabá, con Múcura que es una corporación que queda en Chigorodó. Los conocimos hace poco. Nos encantaría hacer algo allá, pero también volver a hacerlo acá, para que de verdad sea un intercambio. Hemos soñado que sea cada dos años, una vez allá, una vez acá y cada vez traer más material. Entre más uno conoce personas, más obras, más números, más artistas se encuentra y cada vez podríamos traer más cosas y más aliados.

A.R Para finalizar, por favor, Daniela y María Victoria, una invitación a la gente para que este domingo asistan a la obra “Érase una vez un Pueblo Bello”

M.V.S:  La cita es el domingo para compartir esta propuesta estética que es país. Es Urabá y Urabá es Colombia. Es Urabá en Bogotá y los invitamos para que continuemos tejiendo este país que soñamos y para que sigamos haciendo de la memoria un patrimonio vivo para cada uno y para una, no sólo en la vida cotidiana, sino para transformar el mundo y hacer juntos un país posible. Allá los esperamos, allá nos vemos con cantos, sones, con teatro, con historias y con verdad.

D.C: Me encantaría que vayan. En este momento, como dice María Victoria, es muy relevante. Esto de que se aplazara una obra que habla del conflicto por el conflicto es muy diciente de lo que es Colombia. Se hace memoria pero aún así sigue siendo difícil porque es muy vigente. Es como hacer memoria sobre algo que es el presente, no el pasado. Creo que ahora más que nunca tenemos que apoyar las historias que hay en los territorios. Tenemos que intentar que el país no esté tan desconectado y tenemos que ir y demostrar que sí hay demanda, que a Bogotá sí le interesa, que no hay un público vacío y debemos recibir a los artistas de Urabá con un público lleno al cual le interesa lo que está pasando y estas historias. Camaleón de Urabá, Voces Globales Colombia, la Comisión de la Verdad, el Teatro de Juanpis González los invitamos este domingo 22 de mayo a escuchar esta historia y a ganar esta pequeña batalla. No pudieron venir el día que tocaba; tuvieron que acatar el paro armado, pero no se dieron por vencidos.

La obra se presentará este domingo 22 de mayo en El Teatro.co ubicado en el Centro Comercial Santafé en Bogotá. Puede comprar las entradas dando click aquí.

*Alejandra Rodríguez Camelo. Comunicadora social – periodista. @Alee1897

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