Amylkar Acosta explica por qué no se dará la baja en los precios de los combustibles que anuncia el Gobierno. No nos están contando la historia completa, argumenta el exministro de minas y energía. Los precios subirán, predice.

Muchas críticas ha recibido el proyecto de Plan Nacional de Desarrollo (PND) para el cuatrienio Duque (2018 – 2022) por lo extenso (originalmente con 183 artículos, la ponencia para segundo debate ya cuenta con 309), por lo farragoso, por la inconsistencia de las Bases del Plan (con 945 páginas) con el Plan mismo convertido en una especie de popurrí, por la profusión y la variedad de temas abordados. Se habla de micos y orangutanes emboscados en su texto, algunos ya identificados y otros bajo sospecha, mientras la cacería de los mismos sigue.

LOS PRECIOS DE LOS COMBUSTIBLES

Uno de los tantos temas espinosos contemplados en el PND que se debate en el Congreso de la República es el que hace relación a los precios de los combustibles[1]. En el texto ya aprobado en primer debate en las comisiones económicas conjuntas de Senado y Cámara, se le dan facultades a la Comisión de Regulación de Energía y Gas – CREG – para revisar la metodología de fijación de los precios al consumidor final y a los ministerios de Hacienda, Transporte y Minas y Energía para que se ocupen de establecer la base de cálculo y liquidación de la sobretasa, lo que, en un fallo reciente, la Corte Constitucional había demandado con plazo perentorio al Congreso de la República. Más adelante, al referirse al Fondo de Estabilización de los Precios de los Combustibles (FEPC), se plantea que “se hará una revisión…a fin de establecer una metodología que posibilite una estructura de sostenibilidad fiscal a largo plazo”. Y, finalmente, se faculta al Ministerio de Hacienda para determinar “el mecanismo de estabilización de los precios de referencia de venta al público de los combustibles regulados, que se hará a través del FEPC”.

LA REBAJA DEL IVA A LOS COMBUSTIBLES

Como dice el inefable José Manuel Marroquín, en uno de los versos de Los cazadores y la perrilla, “es flaca sobremanera toda humana previsión, pues en más de una ocasión sale lo que no se espera”. Y éste es el caso, cuando nadie se lo esperaba, sorpresivamente, el Ministro de Hacienda sacó una carta de la manga, proponiendo para el segundo debate del PND bajar el IVA a los combustibles del 19% a sólo 5%, con lo cual supuestamente se reduciría el precio al consumidor final en $700 por galón, aproximadamente. El costo fiscal de esta medida sería de aproximadamente $2 billones anuales.

El Presidente de la Comisión Tercera de la Cámara de Representantes, Oscar Darío Pérez, se apresuró a decir que “si usted tiene un impuesto del 19% que se baja al 5%, casi en un 70%, eso tendrá que reflejarse en un menor valor del galón…ese fue un prerequisito que le pusimos al gobierno[2]. Pero le puso una condición para su trámite y aprobación: que las empresas refinadoras – y en Colombia no hay sino una que es la estatal ECOPETROL – , no puedan descontar más los IVA a favor más de ese 5%, “ya que ese sería un impuesto al revés[3]. Veamos la consecuencia de la condición sine qua non del Representante Pérez.

Como ECOPETROL incurre en la obligación de pagar IVA a lo largo de la cadena, al no poderlo descontar plenamente, como lo viene haciendo, la diferencia de los 14 puntos porcentuales se traduce en mayores costos, estos a su vez impactan sus utilidades y de contera a los dividendos que ECOPETROL le paga a la Nación, como su accionista mayoritario, con lo cual terminarían dándole un tiro en el pie. Se estima que los mayores costos para ECOPETROL por este concepto serían del orden de los US $500 millones anuales. Y ello porque, como solemos decir a menudo los economistas, no hay almuerzo gratis. ¿Será a ello que se refiere el Subdirector de Planeación Nacional cuando advierte que dicha medida “no tiene un costo fiscal tan grande para la Nación, porque lo que reduce por recaudo lo compensa parcialmente por menores deducciones de IVA”[4]?

EL ESPEJISMO DE LA REBAJA DE LOS PRECIOS

La noticia de la rebaja del IVA fue recibida como un alivio frente a la espiral alcista de los precios, sobre todo en los últimos meses, jalonados por los altos precios del crudo, los cuales han tenido en lo que va corrido del año un incremento del 27%. Pero ya develaremos la procesión que va por dentro, porque, como dice el adagio popular, de eso tan bueno no dan tanto. ¿Cómo explicar esto, en medio de las aulagas fiscales del gobierno, que lo obligó a obtener del Comité consultivo de la regla fiscal que ésta se flexibilizara, apelando a su “cláusula de escape”, para no ahorcarse y a sabiendas que los años venideros tendrá que saltar matones por cuenta de la baja en el recaudo derivada de la proliferación de gabelas impositivas aprobadas en la Ley de Financiamiento[5]? Y pensar que la perspectiva fiscal para 2020-2022 es aún más sombría[6].

Pero, si atamos cabos, esta medida se entiende en el contexto de las anteriores ya aprobadas, en las que se faculta al ejecutivo para ajustar la fórmula que rige la fijación de los precios de los combustibles mes a mes por parte del Ministerio de Minas y Energía. Es el propio Ministro de Hacienda quien se encargó de hacer claridad sobre el verdadero propósito de bajar el IVA a los combustibles del 19% al 5%. Según él, “lo que se quiere con la propuesta es racionalizar la estructura de entregas de subsidios en materia de combustibles[7]. Dicho en romance paladino, de lo que se trata es de desmontar el subsidio a los combustibles, que el año pasado le costó al gobierno $4 billones y si a este monto le descontamos el menor recaudo por este IVA, que sería el costo fiscal de dicha medida, calculada en $2 billones, el saldo neto de la combinación de estas dos medidas, tomadas pari pasu, arrojaría un saldo de $2 billones a favor del fisco nacional (!).

LAS ALZAS DE PRECIOS NO SE DETENDRÁN

Y, claro, al desmontar el subsidio se tendrían que liberar los precios de los combustibles, que hoy están sujetos a una regla que impide reajustes, hacia arriba y hacia abajo, superiores al 3% mensual para la gasolina y 2.8% para el diesel. Con esta banda de precios se busca estabilizar los precios y suavizar los efectos de la volatilidad de los precios de los combustibles. Al liberarse los precios al consumidor final, este amortiguador dejaría de funcionar con lo cual, dada la coyuntura actual de los precios internacionales del crudo y el comportamiento de la tasa de cambio, que también los afecta y que tiende hacia una mayor devaluación, la cual después de guardar una correlación inversa del 86% con respecto a los precios del petróleo ahora es de sólo el 15%[8], es de esperar que, a despecho de lo que espera el Representante Oscar Dario Pérez, la baja del IVA del 19% al 5%, no se va a poder reflejar “en un menor valor del galón” de combustible. Al contrario, lo que se le estaría es abriendo espacio a nuevas alzas de los precios de los combustibles. Esta es la verdad monda y lironda, sin ambages.


Banda de precios de combustibles hoy

A las consideraciones anteriores se viene a sumar una inquietud que me asalta, sobre la legalidad de esta propuesta extemporánea, que nunca se consideró en el primer debate del proyecto del PND. Hay dos principios fundamentales, complementarios ellos, que rigen el trámite y aprobación de las leyes, el uno la unidad de materia, prescrito por la Constitución Política en su artículo 158 y el otro el de la consecutividad en los sucesivos debates que debe surtir un proyecto, cuya trasgresión vicia su trámite. Según la sentencia C – 702 de 1999 de la Corte Constitucional, entre el primero y segundo debate de un proyecto, este puede sufrir modificaciones y/o adiciones, pero siempre y cuando el texto en cuestión haya sido aprobado en primer debate. ¿No será este el caso porque se trata de un artículo nuevo que se estaría incorporando a la ponencia para segundo debate? ¡Doctores tiene la Santa Madre Iglesia!

Amylkar Acosta, exministro de minas y energía, www.amylkaracosta.net

[1] Amylkar D. Acosta M. El Plan Nacional de Desarrollo y la Transición Energética. Febrero, 21 de 2019

[2] www.dataiFX.com. Abril, 23 de 2019

[3] Idem

[4] El Espectador. Abril, 24 de 2019

[5] Ley 1943 de 2018/ Amylkar D. Acosta M. La cuadratura del circulo. Noviembre, 24 de 2018/ Los inamovibles. Diciembre, 10 de 2018/ Vuelve y juega. Enero, 17 de 2019

[6] ANIF. Ley de desfinanciamiento presupuestal 2019 – 2022. Diciembre, 3 de 2018

[7] El Espectador. Abril, 24 de 2019

[8] Dinero. Sergio Olarte, Jefe económico de Scotiabank Colpatria. Abril, 17 de 2019

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