“Si se ajusta a las palabras del PND, esta política exterior profundizará la inserción de Colombia en el mundo; si se perpetúa como la hemos visto hasta ahora, desandaremos el camino recorrido… como Penélope, que teje y desteje.”

La política exterior del gobierno Duque está incluida en el Pacto para la Legalidad en el capítulo titulado “Colombia en la escena global: política exterior responsable, innovadora y constructiva” del Plan Nacional de Desarrollo (PND). Estas son las principales conclusiones que se desprenden de su lectura.

  • Es una política exterior de continuidad más que de ruptura
  • Que hasta exalta los logros de la cancillería de Santos
  • Aunque retoma enfoques de “securitización” del pasado
  • Y revive una propuesta anti-sociedad civil de Pastrana
  • Así como anuncia la renovación de la política migratoria, con base en una nueva legislación
  1. Es una política exterior de continuidad más que de ruptura

La formulación de la política exterior propuesta por el Canciller Carlos Holmes Trujillo, en el marco de la ecuación Legalidad + Emprendimiento = Equidad, apunta a potenciar lo que hay. Con una apuesta por el multilateralismo en defensa de la paz, la seguridad y la democracia, no da marcha atrás en materia de diversificación geográfica y temática.

Es verdad que enfatiza el compromiso con “el mantenimiento de la democracia representativa” y, si bien recalca la necesidad de “revisar la institucionalidad existente para hacerla más funcional”, no hace de Venezuela su eje principal, ni tampoco se detiene ni sobre la OEA, ni sobre UNASUR.

En general, los diagnósticos son similares a los del gobierno anterior. Hasta se menciona “la consolidación del país como miembro de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y la ampliación de su apuesta por la Alianza del Pacífico”. Se echa mano también de los recursos del poder blando, algo que la política exterior de Santos fomentó vía la diplomacia deportiva y la cultural, que incluyó la enseñanza del español como un pilar.

La contradicción salta a la vista: lo que se dice no es lo que se hace. La concentración de la política exterior en Venezuela no se desprende de la lectura del PND, ni tampoco el repliegue de la Alianza del Pacífico, donde Colombia ha trabado al menos una ronda de la negociación Alianza del Pacífico – Nueva Zelanda, ni tampoco el enfriamiento de las relaciones con Asia, que giran en torno a lo comercial, en momentos en que el Ministerio de Comercio Exterior ha detenido la conversación sobre los tratados de libre comercio.R

2. Exalta los logros del gobierno Santos en el escenario global

El texto de las Bases del PND reconoce los logros de la política exterior de la administración Santos. Lo hace específicamente en lo que tiene que ver con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). “El país lideró la elaboración de propuestas innovadoras en la planeación de metas e indicadores de los ODS y su participación en el Grupo Interagencial y de expertos fue decisiva”, afirma el documento. En realidad, el liderazgo en relación con los ODS va incluso más allá. Fueron, más que nada, una producción “made in Palacio San Carlos”.

El texto también destaca que “Colombia ha expandido su liderazgo regional en la defensa y la seguridad, ocupando así un espacio dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como socio global”, admite “el mejoramiento de la imagen del país en el exterior, así como su desarrollo socioeconómico”, que lo impulsa como foco de migración, y acepta la formación de Alianza del Pacífico y el ingreso en la OCDE como avances.

3. Retoma enfoques de “securitización” del pasado

El documento sí enfatiza vacíos u deficiencias en la lucha contra las drogas donde el Gobierno promete recuperar “el liderazgo perdido en la materia” y, en ese marco, la Cancillería aparece como una entidad de apoyo de la visión más tradicional de la guerra contra las drogas. Como era de esperarse, este constituye uno de los quiebres más significativos.

Si se leyera solamente la sección de política exterior, se perdería un aspecto fundamental incluido en la política de seguridad, “la diplomacia para la defensa y la seguridad nacionales”, dirigida a promover el modelo de seguridad cooperativa y las alianzas con actores estratégicos. Aun aquí, se perciben elementos de continuidad como la participación de policías y militares en misiones internacionales.

El interés por la defensa territorial aparece renovado, con particular atención al alcance de los derechos territoriales. En ese sentido, se percibe la voluntad de definir los límites en firme que hoy siguen cuestionados. El elemento de continuidad se identifica en el compromiso con los proyectos para cerrar las brechas sociales de las zonas de frontera.

Quizás lo más preocupante tiene que ver con las líneas de acción. Como se ve en imagen, se prioriza la inteligencia y la contrainteligencia, o sea, el espionaje, un ámbito que no debería estar bajo los énfasis de la Cancillería cuyas iniciativas no pueden quedar supeditadas a las del Ministerio de Defensa. Es más, incluso la defensa jurídica del Estado, un eje fundamental, tampoco debería ocupar la primera línea de sus preocupaciones.

Tomado del Plan Plurianual de Inversiones 2018-2022
https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Prensa/PPI-PND-2018-2022.pdf

4. Revive la propuesta de control de toda la cooperación internacional del gobierno de Pastrana

“Colombia no cuenta con un mecanismo de gobernanza en materia de cooperación internacional y política exterior, que permita alinear las directrices establecidas por el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Presidencia de la República para encauzar el relacionamiento y la cooperación de las entidades de gobierno con sus equivalentes en el exterior, así como de las iniciativas internacionales de entidades territoriales y de la sociedad civil.” Por lo tanto, el Gobierno propone:

Tomado de Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2002
https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/Prensa/Plan-Nacional-Desarrollo-2018-2022-Bases.pdf

Está claro que el Gobierno está en todo su derecho de alinear la ayuda oficial desarrollo con sus prioridades como lo está planteando en el PND con respecto a ciencia y tecnología. Pero los lineamientos que establezca no tienen por qué extenderse al sector no-gubernamental y ni siquiera a las entidades oficiales del orden territorial. Esta iniciativa de supervisar al sector no-gubernamental para conseguir su alineamiento con las directrices gubernamentales fracasó en el pasado. Bajo la presidencia de Andrés Pastrana, se presentó un proyecto de ley para la creación del Sistema Nacional de Cooperación Internacional, que incluía un registro de las ONGs nacionales y extranjeras así como el monitoreo de sus planes, programas y proyectos. Al inicio, el gobierno de Álvaro Uribe lo respaldó y luego se vio obligado a retirarlo.

La intención tras esta propuesta ya se está traduciendo en demandas: la Cancillería pidió al grupo de países donantes que trasladaran sus reuniones a las instalaciones ministeriales. La participación de la sociedad civil, solo para la lectura de un informe alterno, en el 11avo Diálogo de Derechos Humanos entre Colombia y la Unión Europea fue proscrita.

5. Anuncia nueva legislación como base de rediseño de política migratoria

El Gobierno de Duque anuncia que encarará el desafío de la migración venezolana en el marco de una renovada política migratoria que no solo responderá a los desafíos del ingreso de ciudadanos venezolanos sino a un enfoque más integral e intersectorial, que impulsará  el retorno de colombianos, su movilidad laboral y estudiantil y el aumento de la migración calificada.

Colombia no cuenta con legislación migratoria reciente acorde con las necesidades actuales. Todavía se rige por leyes del siglo pasado actualizadas vía decretos, que definen el perfil de Colombia como país expulsor. La ley de retorno de 2012, que brinda beneficios para quienes necesitan o desean regresar, constituyó un aporte de limitado alcance. Es hora de tener una política migratoria integral moderna.

El PND no permite vislumbrar dónde estaría lo innovador de “la política exterior responsable, innovadora y constructiva”. Pero no hay necesidad de reinventar la rueda para tener una política exterior exitosa.

Si se ajusta a las palabras, esta política exterior profundizará la inserción de Colombia en el mundo; si se perpetúa como la hemos visto hasta ahora, desandaremos el camino recorrido… como Penélope, que teje y desteje.

Laura Gil, @lauraggils

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