En todos los informes que publicó OACNUDH durante los ocho años del gobierno Santos, sin excepción, hizo observaciones y recomendaciones a las políticas.

Luego de las manifestaciones de inconformidad de los aliados del Gobierno con el informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos -OACNUDH- , quisiera relatar mi experiencia con este organismo para, a través de un espejo retrovisor constructivo, ofrecer un nuevo elemento de juicio a la opinión pública.

La mayoría de los críticos del informe de OACNUDH han dicho que este no es objetivo e incluso algunos han señalado que es violatorio de nuestra soberanía y que la misión de este organismo en Colombia debería ser terminada unilateralmente por el Gobierno. Todos ellos parten de la base de que este organismo fue laxo con el gobierno Santos e injusto y subjetivo con el gobierno Duque.

En el gobierno Santos, me desempeñé como Consejero presidencial de Derechos Humanos, Viceministro del Interior y Ministro del Interior. En el desarrollo de mis responsabilidades en esos cargos, tuve que relacionarme permanentemente con la OACNUDH y en algunas ocasiones debí viajar a Ginebra a defender las políticas del Gobierno, en especial durante el examen periódico universal en mayo del 2018.

En todos los informes que publicó OACNUDH durante los ocho años del gobierno Santos, sin excepción, hizo observaciones y recomendaciones a las políticas nuestras. A quienes piensen lo contrario los invito a leerlos para que corroboren lo que aquí digo. No es agradable para ningún gobierno recibir observaciones porque todos, sin excepción, quieren acertar en sus políticas y es legítimo que quieran recibir reconocimientos.  

Lo que definitivamente no es adecuado es descalificar a un organismo internacional de derechos humanos por hacer observaciones y recomendaciones. En primer lugar, el concepto de la soberanía nacional se ha relativizado en las ultimas décadas, sobre todo en materia de la protección de los derechos humanos; de hecho, el artículo 93 de nuestra Constitución reconoce que hacen parte de la misma carta política todos los tratados internacionales suscritos por Colombia en materia de derechos humanos, y, en segundo lugar, la OACNUDH tiene un equipo calificado en el territorio y una gran experiencia tanto en Colombia como en el exterior, que le permite hacer una observación integral de las políticas de derechos humanos que desarrolle cada gobierno.

La experiencia internacional de las últimas décadas ha demostrado que los países que se abren a la observación internacional en asuntos tan sensibles como los derechos humanos, son los que salen adelante; en cambio, los países que descalifican este tipo de observaciones y promueven una especie de aislacionismo amparados en las tesis ya superadas de la soberanía nacional son los que más se parecen a los regímenes totalitarios. Por fortuna, el Gobierno no acogió la propuesta que, en este sentido, lanzó un expresidente del Congreso.

*Guillermo Rivera, ex ministro del interior, ex representante a la Cámara. @riveraguillermo

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